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Desde el año pasado, el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) ha estado en la mira de los medios de comunicación como resultado de la desaparición de sus fideicomisos y la consiguiente reducción de su presupuesto operativo. Como estudiante de maestría de dicha institución, he tratado de mantenerme al margen de la discusión pública para concentrarme en mis labores académicas y de investigación. Sin embargo, al igual que gran parte de mis compañeras y compañeros que habían decidido guardar silencio ante esta situación, los recientes eventos me han motivado a alzar la voz por primera vez.

Ilustración: Izak Peón

A principios de agosto de este año, después de que el Dr. Sergio López Ayllón renunciara a su cargo como director del CIDE, me enteré de que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) había elegido al Dr. José Antonio Romero Tellaeche para asumir este cargo de forma temporal. En ese entonces, recuerdo haber tecleado el nombre del nuevo director interino en el buscador de Google para conocer un poco sobre su trayectoria. Me emocioné al ver que, al igual que yo, el Dr. Romero Tellaeche había estudiado su licenciatura en la Facultad de Economía en la UNAM. Asimismo, me pareció interesante su larga lista de publicaciones, su pertenencia al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y su agenda de estudio. Por tanto, creí que el Conacyt había tomado una buena decisión.

Las cosas comenzaron a complicarse en octubre, cuando el Dr. Romero Tellaeche decidió destituir al Dr. Alejandro Madrazo Lajous de su cargo como director de la sede del CIDE en Aguascalientes. Sobre este incidente no sé más de lo que los medios reportaron en su momento: que el Dr. Madrazo había sido destituido de su cargo por razones de “pérdida de confianza” y que continuaría trabajando como profesor-investigador. Posteriormente, a principios de noviembre recibí un correo por parte de la Dirección Académica del CIDE informándome que el Dr. Romero Tellaeche competiría con el Dr. Vidal Lleranas Morales, antiguo Alcalde de  Azcapotzalco, por el cargo de director titular de la institución. La toma de posesión del candidato ganador se agendó  para el 29 de noviembre.

Pero, ¿cómo fue que se desató el actual ambiente de enojo y desconfianza al que se enfrenta el Dr. Romero Tellaeche en estos momentos? Todo comenzó hace apenas unos días. El 16 de noviembre la Dra. Catherine Andrews publicó un comunicado en su cuenta de twitter anunciando que había sido destituida de su cargo como Secretaria Académica del CIDE por el director interino a causa de un “acto de rebeldía”. El acto en cuestión tiene que ver con que el Dr. Romero Tellaeche había solicitado a la Dra. Andrews y a la Directora de Evaluación Académica, Céline González, posponer las evaluaciones de profesores de este semestre hasta que se nombrara oficialmente al nuevo director titular del CIDE; esto con el fin de que el funcionario elegido pudiera participar en el proceso de evaluación.

Tanto la Dra. Andrews como Céline González le comentaron al Dr. Romero Tellaeche que las evaluaciones no podían posponerse y que debían llevarse a cabo en la fecha acordada para respetar los lineamientos de la institución. Esto trajo como resultado la destitución de la Secretaria Académica que tanta indignación ha causado. Sin embargo, es necesario aclarar un par de cuestiones que han sido malentendidas. La primera es que, a diferencia de lo que algunos medios reportaron, el Dr. Romero Tellaeche no realizó ningún despido, dado que Dra. Andrews retomó su cargo como profesora-investigadora del CIDE al igual que lo hizo el Dr. Madrazo después de su destitución. La segunda aclaración es que sólo la Secretaria Académica fue destituida y  que Céline González continúa laborando como Directora de Evaluación Académica. Fue ella misma la que propuso las evaluaciones de la planta de profesores.

No obstante, estas precisiones de ninguna manera disminuyen la gravedad de destituir a elementos centrales del personal de la institución por “pérdida de confianza” y “actos de rebeldía”. Al igual que a la mayoría de mis compañeras y compañeros del CIDE, las acciones del Dr. Romero Tellaeche me parecen sumamente injustas. A diferencia de los alumnos de otros programas, los estudiantes de los posgrados de la División de Historia hemos tenido la oportunidad de convivir con la Dra. Andrews en espacios que nada tienen que ver con su antigua función como Secretaria Académica. Yo la conocí durante el curso propedéutico que forma parte del proceso de selección para estudiar la Maestría en Historia Internacional (MHI). Al saber que ella me daría clases, busqué su nombre en google y me asombré de su trayectoria y publicaciones, de la misma forma que lo hice con el Dr. Tellaeche cuando supe que fungiría como director interino. En ambos casos sentí admiración y respeto. Sin embargo, mi experiencia conociendo a cada uno está lejos de ser la misma.

Desde el primer momento que conviví con la Dra. Andrews, ella se mostró entusiasmada por conocer a las y los aspirantes de la MHI. Siempre se preocupó por que todos aprendiéramos y aprobáramos el curso propedéutico con buenas notas para ser seleccionados al programa. Una de las cosas que más admiro de ella fue que, a pesar de los inconvenientes de la educación a distancia, la Dra. Andrews se esforzó por fomentar el diálogo, estableciendo una relación horizontal entre profesora y estudiantes. Sus clases me parecieron fascinantes: Andrews siempre llegó preparada y siempre se mostró responsable, atenta y dispuesta a escucharnos y responder a nuestras inquietudes. Poco después de que concluyera con éxito el propedéutico y fuese seleccionado para la maestría, me enteré que la Dra. Andrews había sido elegida para tomar el puesto de Secretaria Académica del CIDE. Al conocerla personalmente, me emocioné al saber que ahora no solo las y los estudiantes de los posgrados de División de Historia podríamos convivir con ella, sino también los alumnos de otros programas.

Su destitución me preocupa y me indigna. Pienso que quizá fue una decisión precipitada y que el conflicto suscitado podría haberse resuelto de otras maneras. También siento tristeza por mis compañeras del CIDE, quienes se sentían más seguras al contar con una mujer en una posición de autoridad al frente de la institución. Durante su breve estancia como Secretaria Académica, la Dra. Andrews siempre se preocupó por generar un ambiente de confianza y seguridad para todas las mujeres que estudian y laboran en el CIDE. Por consiguiente, son ellas a las que más ha afectado su destitución.

Tras los hechos acontecidos, las alumnas y los alumnos de los Posgrados de Historia decidimos redactar un posicionamiento dirigido al director interino y a la directora general del Conacyt. En dicho documento expresamos nuestro malestar ante las acciones tomadas en contra de la Dra. Andrews, solicitando su restitución acompañada de una disculpa pública por los daños morales ocasionados. Es claro que no fuimos escuchados. Asimismo, contribuimos a la redacción de un pliego petitorio con alumnas y alumnos de otros programas, mismo que fue firmado por la mayoría de las generaciones que estudian hoy en día en el CIDE.

Si bien los alumnos de la MHI en conjunto decidimos firmar dicho documento, sentí preocupación por algunas cláusulas incluídas en este. En especial me provoca incertidumbre la posible toma de instalaciones y la idea de llevar a cabo un paro indefinido de las actividades del CIDE. Como estudiantes de la maestría, somos completamente dependientes de la beca que nos otorga el Conacyt para sobrevivir día con día, por lo que, a pesar de la gravedad de los hechos acontecidos, no podemos darnos el lujo de suspender nuestros estudios por ningún motivo. Asimismo, la presente situación acontece en los momentos más difíciles del semestre en curso, que está a punto de terminar. Por tanto, los miembros de la comunidad estudiantil nos encontramos en un ambiente de estrés y ansiedad, no sólo por la preocupación derivada de las acciones tomadas por el director interino, sino también por la presión de terminar el semestre con buenas notas en tiempo y forma.

El 18 de noviembre, el Dr. Romero Tellaeche convocó a una reunión con la comunidad estudiantil para dialogar sobre la situación acontecida. Al recibir los datos de conexión para el evento, muchos estudiantes mostraron su malestar al enterarse que esta se llevaría a cabo en un formato de webinar: más que un diálogo, lo que el director interino planeaba era un monólogo. Por consiguiente, un grupo de alumnos y alumnas se organizaron para enviar por correo al Dr. Romero Tellaeche la liga de una reunión alternativa vía Zoom, donde sí se podría llevar a cabo un diálogo horizontal entre el funcionario y la comunidad estudiantil.

El director interino hizo caso omiso de la petición y comenzó la reunión en la sala virtual establecida en su correo. La discusión se dio en formato de preguntas y respuestas, dando la oportunidad a los estudiantes de expresar sus inquietudes ante el funcionario. Sentí admiración por mis compañeras y compañeros, dado que la mayoría de ellos se expresó con claridad y respeto, informando al Dr. Romero Tellaeche sobre el malestar que nos habían causado sus recientes decisiones. Este se mostró accesible a la escucha e incluso permitió la lectura del pliego petitorio que la comunidad estudiantil había redactado. No obstante, sus respuestas dejaron insatisfechos a los escuchas. Sobre el caso del Dr. Madrazo, el director interino comentó simplemente que este fue destituido por expresar públicamente sus intereses personales sin considerar el peso que estos conllevan al ser director de la sede de Aguascalientes. Sobre el caso de la Dra. Andrews, aclaró que la labor de la Secretaria Académica es colaborar con el director. Por tanto, cuando ella dejó de cumplir dicha función, fue necesario destituirla.

Posteriormente, en lo que parecía un intento de evadir el conflicto principal, el director interino comenzó a tocar temas no relacionados al asunto de la reunión. El Dr. Romero Tellaeche compartió una presentación en la que destacó los problemas principales a los que se enfrenta la institución a su cargo. Entre estos, a ojos del director interino, se encuentran la cantidad de dinero que ganan anualmente algunos profesores por ingresos extraordinarios y la creciente reducción en el número de postulantes que han solicitado admisión a los programas del CIDE en los últimos años. Sin embargo, el clímax de su discurso fue su insistencia en combatir el “neoliberalismo” que, en la opinión del director interino, predomina en este centro de investigación. Es claro que su postura está en sintonía con las recientes declaraciones del  presidente Andrés Manuel López Obrador. Es decir: que el neoliberalismo es el gran mal que debe erradicarse.

La verdad es que coincido con algunas ideas expresadas por el Dr. Romero Tellaeche en su presentación. Pienso que, en efecto, el CIDE necesita renovar los planes de estudio de su carrera en economía para implementar un plan de enseñanza con mayor pluralidad de ideas. Pero esto no significa que la institución se encuentre bajo un paradigma de pensamiento único. Por ejemplo, la División de Historia cuenta con materias optativas de carácter crítico: pienso en la clase de historia del feminismo que imparte la misma Dra. Andrew, así como seminarios en los que se enseñan corrientes historiográficas heterodoxas, tales como los estudios subalternos, el marxismo británico y los estudios poscoloniales. Asimismo, tampoco estoy de acuerdo con la afirmación del Dr. Romero Tellaeche que las y los estudiantes somos sujetos pasivos que nos dejamos influenciar por el profesorado y los medios de comunicación. Si bien algunas materias de los programas de economía podrían considerarse “neoliberales”, en la comunidad estudiantil prevalece un ambiente de reflexión crítico e independiente.

Es probable que el CIDE se encuentre en uno de los momentos cruciales de su historia. Frente a la próxima toma de posesión del futuro director titular, la comunidad estudiantil y el profesorado nos enfrentamos a una incertidumbre total. Nos preocupa pensar en las acciones que podría tomar el Dr. Romero Tellaeche si llega a ser elegido para ocupar definitivamente el puesto al que hoy es candidato. Se teme que haya una ola de despidos de profesores ante el menor desacuerdo con el funcionario. Además, a mis compañeras y compañeros les preocupa que el actual director interino pudiera llegar a tomar acciones en su contra por expresar públicamente su desacuerdo. Sin embargo, hoy deciden ser valientes y luchar por la institución que aman. Hoy rompen el silencio y alzan la voz.

 

Giovanni Villavicencio
Estudia la Maestría en Historia Internacional del CIDE.

 

2 comentarios en “Sobre el CIDE y la destitución de sus funcionarios

  1. Te felicito por tu valor. Son tiempos difíciles para las universidades públicas, académicos y científicos, así como para mantener su autonomía y pluralidad de pensamiento.

  2. Es importante manifestar los puntos de vista divergentes, esto enriquece la formación de nuestros investigadores y si lo que se pugna es el respeto a la diferencia, esta institución y sus representantes y administradores deben generar los espacios y foros necesarios para ello, más aún cuando es la misma institución quién es sujeta de análisis. Bien por ustedes y el valor de poner en la mesa su opinión.

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