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Introducción

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) difunde información en cortes específicos del tiempo: datos preliminares de manera mensual y consolidados para el trimestre. En su forma estándar de difusión, la encuesta ofrece fotografías que estiman con robustez estadística datos poblacionales y compara agregados —como la Población Económicamente Activa (PEA)— cuya magnitud refleja un saldo de entradas y salidas del mercado de trabajo. Cuando se compara con un período anterior y se dice, por ejemplo, que disminuyó, lo que en realidad se está diciendo es que hubo más salidas que entradas; si aumenta, significa que hubo más entradas que salidas. Pero la ENOE también tiene un recurso poco conocido o explotado. En el primer trimestre de cada año se aplica una versión de cuestionario que incluye una sección retrospectiva: la llamada batería nueve. Ésta inicia preguntando —independientemente de cuál sea la situación de la persona al momento de la entrevista— si en algún momento se quedó sin trabajo y se vio en necesidad de buscar uno. Si contesta afirmativamente, más adelante se le pregunta cuándo ocurrió ese evento. Lo anterior permite reconstruir lo sucedido a lo largo de todo un año, como 2020. Así, en vez de limitarse a dar información en cortes específicos de tiempo, permite ver la película completa de eventos de este tipo, con la peculiaridad, además, de que no estamos hablando aquí de un saldo, sino del componente de salida del empleo en su estado, digamos, más puro.

Existe otro método para reconstruir una historia de eventos en una encuesta de fuerza de trabajo como la ENOE: consiste en hacer seguimiento a un panel de viviendas dentro de la muestra (corte longitudinal). Las viviendas en un panel —entendido como un subconjunto de viviendas que en algún momento se incorporan a la muestra para reemplazar a otro subconjunto que sale de ella— son visitadas cinco veces, una por trimestre. De tal modo, si se tiene un panel nuevo de viviendas que ingresó a la muestra el primer trimestre de cada año, se le puede hacer seguimiento hasta el primer trimestre del siguiente. Pero hay un inconveniente al hacer esto: la muestra de la ENOE está distribuida en cinco paneles y sólo uno de ellos contiene la historia completa de lo que le sucedió, a lo largo de un año calendario, a las mismas personas. Es decir, se tendría que trabajar sólo con la quinta parte de la muestra. Adicionalmente,  a lo largo del período esa quinta parte sufre lo que se conoce como atrición. Ello significa que esa quinta parte de hogares en muestra va mermando por distintas razones: ya sea porque no admiten más entrevistas que el primero o segundo contacto por parte del Inegi, o también por razones demográficas (la gente sale de ese hogar para formar otro, emigra o muere); a veces, aunque se tenga la misma vivienda, todo el hogar se muda a otra vivienda fuera de la muestra. Lo anterior sucede en circunstancias normales. Pero no hay que olvidar que, debido a la pandemia, se interrumpió el levantamiento de la ENOE en el segundo trimestre de 2020 y tuvo que sustituirse con una entrevista telefónica que sólo era posible realizar para una fracción de la muestra, lo que imposibilita todo seguimiento tipo panel que arroje datos robustos. En cambio, el método de entrevista retrospectiva permite trabajar con la muestra completa.

Para generar los datos que se mostrarán a continuación, se tomó a todos los entrevistados en la ENOE a lo largo del primer trimestre de 2021 —no importando el panel de muestra de pertenencia— y se les preguntó sobre eventos de salida del mercado de trabajo ocurridos en 2020. Es verdad que al método retrospectivo se le critica por el llamado sesgo de recordación; ciertamente, eventos ocurridos a los entrevistados en años previos a 2020 también podrían ubicarse en la batería nueve durante el primer trimestre de 2021. Pero el sesgo de recordación es un factor que empieza a pesar en la medida que el evento queda más alejado en el tiempo. En el primer trimestre de 2021 el año anterior aún está fresco, así como el haberse quedado sin trabajo y las circunstancias en que ello ocurrió: no es algo que quede tan impreciso en la memoria reciente del entrevistado. Debe subrayarse, entonces, que lo que aquí se presenta se refiere a eventos que las personas ubicaron en 2020. Salvo en la Gráfica 14 —que contrasta las declaraciones retrospectivas referidas a 2020 recopiladas en el primer trimestre de 2021 con las declaraciones retrospectivas referidas a 2019 recopiladas el primer trimestre de 2020— no se considera ningún evento que la persona recordara haberle sucedido antes del año pasado.

Hasta ahora sólo se ha hablado de las personas que se quedaron sin trabajo, pero poco o nada sobre el número de hogares afectados y el total de población que vive en ellos. Por lo tanto, primero se abordará este aspecto de cuantificación. Más adelante, el contenido se centrará solamente en quienes se quedaron sin trabajo y bajo qué circunstancias. Quien busque profundizar en lo que aquí se ilustra puede hacerlo explorando los contenidos de la batería nueve del cuestionario ampliado de la ENOE.

Ilustración: Patricio Betteo

Hogares y población en hogares, según el tipo de pérdida de ocupación

Se estima que hacia el primer trimestre de 2021 había alrededor de 36.6 millones de hogares; en 7.1 millones de ellos al menos uno de sus integrantes se quedó sin trabajo en algún momento de 2020. En términos porcentuales es una magnitud que se aproxima a una quinta parte del total: 19.4 % de los hogares se vieron afectados (Gráfica 1). De esos 7.1 millones de hogares afectados, en 4.1 millones quien perdió el trabajo fue la persona que encabeza el hogar (Gráfica 2), mientras que en 1.6 millones de hogares dos o más de sus integrantes se quedaron sin trabajo (Gráfica 3).

Gráfica 1. Hogares con pérdida de ocupación

Gráfica 2. Hogares cuyo jefe perdió su ocupación

Gráfica 3. Hogares en los que 2 o más integrantes perdieron su ocupación

El total de población dentro de los 7.1 millones de hogares en los que al menos un integrante se quedó sin trabajar en 2020 asciende a 26.5 millones de personas; de ellas, 6.3 millones son menores de 15 años y 1.8 millones son mayores de 65 años. De la magnitud de 26.5 millones, 52.9 % (14 millones) corresponde a la población en hogares en donde la persona que los encabeza es quien quedó fuera de la ocupación (Gráfica 4).

Gráfica 4. Población en los hogares cuyo jefe perdió su ocupación
Porcentaje respecto de los hogares que experimentaron pérdida de ocupación

El total de población en los hogares en donde más de uno de sus integrantes se quedó sin trabajo en algún momento de 2020 representa 28.9 % de los 26.5 millones: en términos absolutos es una magnitud de  alrededor 7.6 millones (Gráfica 5).

Gráfica 5. Población en los hogares donde dos o más integrantes perdieron su ocupación
Porcentaje respecto de los hogares que experimentaron pérdida de ocupación

Comparativo de entidades federativas

A continuación se ilustra la distribución territorial de los hogares afectados por eventos en los que algún integrante se quedó sin trabajo en algún momento de 2020.

En la Gráfica 6, las barras muestran la aportación porcentual de cada entidad federativa al total de hogares afectados; la línea muestra su aportación al total de hogares del país. Si la barra queda por encima de la línea, quiere decir que la afectación fue más que proporcional a su aportación a la totalidad de hogares; por debajo de la línea, significa que fue menos proporcional; donde la barra y la línea coinciden quiere decir que la afectación fue aproximadamente proporcional. De entrada, se observa que en entidades como Sonora, Guanajuato, Puebla, Ciudad de México y Estado de México la afectación fue más que proporcional. A su vez, las barras en amarillo resaltan siete entidades cuyos hogares afectados —al acumularse— superan por sí solos 50 % del total nacional, aunque  en Jalisco y Veracruz la afectación fue menos que proporcional.

Gráfica 6. Hogares totales y hogares con pérdida de ocupación
Porcentaje respecto del total nacional

Otra manera de verlo es ordenar las entidades federativas por la proporción de hogares afectados al interior de cada una y no respecto al total nacional. En la Gráfica 7 se observa que más del 25 % de los hogares en Sonora se vieron afectados en algún momento de 2020. Le siguen entidades como Tlaxcala, Ciudad de México, Zacatecas, Guanajuato, Durango, Puebla, Estado de México y Colima, donde la proporción de hogares oscila entre 22 y 25 %. Como contraste, en entidades como Morelos, Michoacán, Sinaloa, Jalisco y Chiapas la afectación no superó el 15 % de sus respectivos hogares.

Gráfica 7. Hogares con pérdida en cada entidad federativa
Porcentaje respecto del total de hogares

Población que se quedó sin trabajar en algún momento de 2020

Este apartado se centra exclusivamente en la población que declaró en el primer trimestre de 2021 haberse quedado sin trabajo en algún momento de 2020.

En términos absolutos, la cifra es de 10.6 millones de individuos. De ellos, 52.2 % son hombres y 47.8 % mujeres (Gráfica 8). El porcentaje de mujeres afectadas es más que proporcional a su aportación al total de la ocupación tenían antes de la pandemia: 39.5 %. El porcentaje de mujeres afectadas es más que proporcional a su aportación al total de la ocupación tenían antes de la pandemia: 39.5 % (datos del primer trimestre de la ENOE de 2020).

Gráfica 8. Población con pérdida de ocupación

Ahora bien, del total de 10.6 millones que dejaron de estar en la ocupación en algún momento de 2020, 6.9 millones (64.7 %) seguían sin estar ocupados durante el primer trimestre de 2021 (cuando se realiza la entrevista con preguntas retrospectivas), mientras que 3.7 millones consiguieron de algún modo volver a tener trabajo (Gráfica 9). No se profundizará aquí si su retorno a la ocupación fue en condiciones más desfavorables o no con respecto al trabajo que dejaron de tener en el año 2020; sin embargo, la batería nueve del cuestionario ENOE permite comparar las características de aquel trabajo en 2020 con las del que se tiene en el primer trimestre de 2021 (baterías tres a seis).

Gráfica 9. Distribución de la población que perdió ocupación

Destaca que 56.7 % de quienes no volvieron a ocuparse en el mercado laboral hacia el primer trimestre de 2021 son mujeres

Por lo anterior, es importante comprender la distribución de los 6.9 millones que en el primer trimestre de 2021 permanecían fuera de la ocupación (Gráfica 10). De ese total, sólo algo más de una quinta parte (20.4 %) aún intentaba reinsertarse al mercado laboral manteniendo acciones de búsqueda activa de trabajo (desocupados abiertos); un 43.3 % mantenía una actitud pasiva o disponible, lo que significa que desistieron de buscar trabajo pero que aceptarían uno de presentarse la oportunidad; en tanto que 36.3 % ya no estaba en condiciones de retornar al mercado laboral al comenzar el presente año. Esta última categoría (No Disponibles) asciende a 47.8 % en las mujeres contra 21.1 % en los hombres, lo que deja en claro cómo la carga de tareas y responsabilidades domésticas que añadió la pandemia recayó más en las mujeres, al grado de imposibilitar su reincorporación laboral.

En todo esto, no hay que perder de vista que la llamada desocupación abierta en la que rutinariamente se centra el análisis de los desequilibrios en el mercado laboral sólo recoge una fracción de los casos de las personas que dejaron de estar en la ocupación en algún momento de 2020 y continúan así.

Gráfica 10. Población que no se reincorporó a la ocupación

La distribución de eventos recordados a lo largo de 2020 muestra cuándo se presentaron los picos en los que las personas perdieron su trabajo (Gráfica 11). Se aprecian con claridad dos momentos que coinciden aproximadamente con la primera y la segunda ola de la pandemia: el primero hacia marzo y el segundo en noviembre-diciembre. En términos de volúmenes absolutos destaca que, en el primer momento, fueron más afectadas las mujeres; en el segundo, fueron los hombres. Este fenómeno ya venía registrándose desde septiembre.

Gráfica 11. Población según el mes en que se quedó sin trabajo

En cuanto a la calidad del trabajo que se tenía en 2020 (Gráfica 12), resalta que para más de una tercera parte (67.3 %) su ocupación no le daba acceso directo a la seguridad social (la proporción entre mujeres es de 69.2 %). Si se toma en cuenta que la tasa de informalidad laboral antes de la pandemia era de 56.1 % —dato captado por la ENOE en el levantamiento del primer trimestre de 2020—, lo que subyace a los gráficos es un impacto más que proporcional a esa modalidad de inserción laboral que típicamente servía como zona de amortiguamiento en los choques económicos anteriores a 2020 y absorbía porciones importantes de entre quienes habían perdido trabajos formales. En esta ocasión claramente no es así.

Gráfica 12. Población cuya ocupación perdida le daba acceso a la seguridad social

La Gráfica 13 indica que, hacia el primer trimestre de 2021, de entre quienes perdieron un trabajo en algún momento de 2020, sólo 4.2 % contaba todavía con algún recurso económico derivado del mismo. Entre las mujeres el porcentaje es aún menor (3.3 %). No hay que perder de vista que México —a diferencia de otras economías de tamaño similar— es un país sin un seguro de desempleo a nivel nacional.

Gráfica 13. Población que al momento de la entrevista contaba con recursos económicos derivados de la ocupación perdida1

El mercado laboral mexicano es más dinámico de lo que parece; detrás de una superficie aparentemente estable, tienen lugar reacomodos de un volumen considerable de personas que renuncian a su trabajo para colocarse en otro (rotación laboral). En el primer trimestre de 2020, las preguntas retrospectivas a 2019 indicaban que en ese último año alrededor de 3.5 millones de personas habían renunciado a su trabajo para intentar colocarse en otro. Pero las preguntas retrospectivas del primer trimestre de 2021 —referentes a 2020— indican que esa movilidad se redujo a 2.3 millones. Más allá de la cifra, la motivación de la renuncia pudo adquirir otro giro adicional: en el caso de mujeres a cargo de niños en edad escolar, más que ser un acto voluntario fue uno obligado por las circunstancias. Por su parte,  en 2020 casi 2 millones de personas reportaron dejar de laborar debido a la pérdida de su fuente de trabajo frente a 888 000 en 2019; 2.7 millones reportaron recorte o despido ocurrido en 2020 frente a 1. 2 millones en 2019, en tanto que en 2020 no les renovaron un contrato concluido a 1.5 millones frente a 1.2 millones en 2019 (Gráfica 14).

Gráfica 14. Población con pérdida de ocupación por motivos seleccionados

Fuente: Inegi. ENOE. Primeros trimestres de 2021 y 2020 con retrospección a 2020 y 2019 respectivamente. Selección de motivos de la pérdida de ocupación del año anterior

Un aspecto poco analizado o comentado hasta ahora es la incidencia de la pandemia en los tipos de ocupaciones u oficios durante 2020. La ENOE utiliza el Sistema Nacional de Clasificación de Ocupaciones (SINCO) que, a nivel de tres dígitos de codificación, consiste en 156 categorías. Al tomar como referencia aquellas trece en las que más se concentró la pérdida de trabajos hasta alcanzar más del 50 % del total de casos, destaca la de ventas y vendedores por teléfono, seguida de quienes preparan y sirven alimentos en establecimientos, trabajadores domésticos y conductores de transporte terrestre con motor (Gráfica 15).

Gráfica 15. Trece ocupaciones no agropecuarias del Sistema Nacional de Clasificación de Ocupación (SINCO) que acumulan más de 50 % de las ocupaciones perdidas

Nota: Excluye 789 436 trabajadores en actividades agropecuaria (claves 911 y 611), 572 157 hombres y 217 279 mujeres, cuya salida de la ocupación se debe más a factores estacionales o fin de temporada que a la pandemia misma

A su vez, la Gráfica 16 muestra, de un total de 113 subsectores de actividad del Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN), aquellos doce en los que se concentró más del 50 % de la pérdida de empleos en 2020. Las industrias más afectadas fueron las de servicios de preparación de alimentos y bebidas, los servicios domésticos, los trabajos especializados en la industria de la construcción y el comercio al por menor.

Gráfica 16. Doce subsectores no agropecuarias del Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN) que acumulan más de 50 % de la ocupación perdida

Nota: Excluye 785 069 trabajadores en la agricultura (clave 111), 562 010 hombres y 223 059 mujeres, cuya salida de la ocupación se debe más a factores estacionales o fin de temporada que a la pandemia misma.

Conclusión

Uno de los mejores instrumentos con los que puede reconstruirse la historia laboral de 2020 son las preguntas retrospectivas (batería nueve) del cuestionario ampliado de la ENOE levantado durante el primer trimestre de 2021. La ENOE ha incluido esta batería en los primeros trimestres de cada año desde 2009, pero rara vez ha sido aprovechada.  En esta ocasión, puede subsanar los problemas de captación de información en campo que se presentaron el año pasado dada la emergencia sanitaria: aquí sólo se han ilustrado someramente algunas de sus posibilidades de exploración y análisis. Esta información permite detectar la concentración del impacto —tanto en el territorio como por ocupaciones e industrias— y su distribución  en el tiempo. La información confirma que en esta ocasión el choque incidió sobremanera en el empleo informal, que la desocupación sólo refleja una parte del impacto total y que la salida de la fuerza laboral es el efecto que domina, en mayor proporción a la población femenina que a la masculina. No menos importante es ampliar la perspectiva de los individuos que experimentaron pérdida de trabajo a la de sus hogares y la población total que estos acumulan para no perder de vista la dimensión completa de lo acontecido.

 

Rodrigo Negrete, Lilia Guadalupe Luna y Benito Durán
Integrantes del área de investigación del Inegi. Tanto el procesamiento de los microdatos como el contenido del artículo es responsabilidad suya y no refleja una posición oficial del Instituto.


1 Personas que cuando fueron entrevistadas contaban con un ingreso derivado de alguno de los siguientes conceptos: 1) liquidación o indemnización del empleo; 2) venta, traspaso o liquidación de un negocio; 3) pensión o jubilación; 4) seguro de desempleo; o 5) seguro de separación individual. Por su parte, quienes no contaban con protección dijeron no contar o no saber si contaban con ningún ingreso proveniente del trabajo perdido.