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El presidente de la República anunció el 25 de mayo pasado, en su conferencia diaria de prensa, que el consejo de administración de Petróleos Mexicanos había autorizado la compra de una participación adicional del 50 % de la refinería de Deer Park, en Texas, operada hasta ahora por Shell Oil. Pemex había adquirido el otro 50 % en 1993. Al día siguiente, el presidente lo celebró como una buena noticia y un hecho histórico para el país. Explicó que estamos decididos a que dejemos de comprar gasolina en 2023; repitió que esto va a significar autosuficiencia, seguridad nacional —porque somos dependientes—, y añadió algo muy importante: no aumentarán los precios de los combustibles. Concluyó ese día que “el petróleo es el mejor negocio del mundo”,  y argumentó que el historial negativo de México se asocia a los actos de corrupción que marcaron a esta industria.

El 27 de mayo, el secretario de Hacienda explicó que se trataba de una inversión estratégica. En su inicio, la inversión en Deer Park fue de carácter estratégico para dar salida al petróleo tipo Maya; la adquisición de la otra mitad de las acciones también tiene una razón estratégica: asegurar la oferta de gasolina para México. En caso de alguna eventualidad, la totalidad de la producción de la refinería se mandaría a México. El presidente agregó que esta administración recibió un sistema de seis refinerías en mal estado que era incapaz de satisfacer las necesidades del mercado nacional y entregará ocho refinerías trabajando perfectamente y logrando la autosuficiencia energética. Con la oferta adicional de combustibles provenientes de la planta productiva nacional (incluyendo su refinería en Texas), el precio de los combustibles bajará.

En el comunicado de prensa emitido por Shell se señala que esta empresa recibió una oferta no solicitada de Pemex, que aceptó. Lo hizo como parte de una estrategia global que busca reducir su participación en refinerías, como respuesta al proceso de transición energética. En 2020 y 2021 Shell cerró sus plantas de Convent, Luisiana y Tabangao en Filipinas; vendió Fredericia en Dinamarca; así como las refinerías de Martínez, California; Puget Sound, Washington y Mobile, Alabama. Desintegró la refinería de Bukom, en Singapur, que redujo a la mitad su capacidad de proceso de petróleo crudo; y, ahora, busca vender Deer Park, Texas. Tiene la intención de continuar a corto plazo con la venta de otros activos de refinación.

La decisión de adquirir el control Deer Park tiene que ser analizada a la luz de la evolución de la industria global de refinación. Otras grandes empresas internacionales también han desincorporado refinerías en los últimos años y evalúan activamente opciones de desinversión a la luz de una baja estructural en la demanda de productos petrolíferos en los países industrializados y en el mundo en su conjunto. Los pronósticos de la demanda mundial en los que Pemex funda la adquisición de Deer Park no parecen considerar el proceso de descarbonización que ya ha iniciado. Se apartan sorprendentemente de las proyecciones de organismos internacionales y de empresas consultoras, tanto a 2030 como a 2050. Son pocos los pronósticos de demanda global en la que ésta crece hasta 2040 y disminuye modestamente en el decenio anterior a 2050.

La opinión pública mexicana merece una explicación mejor fundamentada de los beneficios potenciales y de los riesgos que supone la adquisición de Deer Park. La narrativa simplista que ha ofrecido el gobierno hasta ahora es claramente insuficiente. ¿Qué objetivos estratégicos persigue esta inversión? ¿Habría otras formas de lograrlos que no fueran mediante la adquisición de activos? ¿Qué significa esta inversión una vez tomadas las decisiones de construir la refinería de Dos Bocas y de reconfigurar Tula? ¿Qué implicaciones tiene adquirir una refinería en operación de un tamaño similar a la de Dos Bocas, a una fracción del costo de esta última y significativamente menor a la de Tula? ¿Quién se encargará de diseñar e instrumentar la gobernanza de una filial estadounidense de Pemex? ¿De dónde saldrá el personal mexicano de alto nivel que administrará y operará la refinería de Deer Park?

En los últimos cincuenta años la industria de refinación de petróleo ha enfrentado profundos cambios estructurales: el aumento sustancial de precios del crudo, la reducción drástica del consumo de combustóleo, la introducción de restricciones ambientales en sus procesos y en sus productos y, ahora, la cercanía de un volumen de demanda máxima de productos petrolíferos y su declinación. La refinación ha sido marcada por múltiples ciclos industriales de duración variable, así como por períodos de alta volatilidad de precios. En este medio siglo, la construcción de nuevas refinerías en países avanzados fue excepcional. Sus instalaciones se modernizaron y reconfiguraron ante una competencia cada vez más intensa, obteniéndose márgenes a largo plazo modestos.

En los próximos treinta años, la descarbonización de la economía mundial va a tener un efecto devastador sobre la demanda de combustibles fósiles. Alcanzar la meta de cero emisiones netas de gases tipo invernadero, para limitar la temperatura de la atmósfera a 1.5ºC por arriba de su nivel en la era preindustrial, no va a ser una tarea fácil. Lograrlo entrañará retos y riesgos complejos. Superada la actual pandemia, la demanda se recuperará por corto tiempo, para después iniciar una fase de fuerte contracción. Los márgenes de refinación tenderán a caer durante un largo periodo de oferta excedente. Los primeros diez años de esta transición energética van a ser cruciales para lograr las metas propuestas para 2050. Conforme más se difiera la descarbonización más difícil y costoso resultará alcanzar estas metas en los años venideros.

Ilustración: Guillermo Préstegui

La inversión inicial de Pemex en Deer Park

En 1993 Pemex adquirió su participación en la refinería de Deer Park como parte de una estrategia de colocación de su crudo pesado (Maya) en configuraciones que pudieran extraer un mayor valor por el mismo, mejorando de esta manera la demanda marginal de este tipo de crudo y, por ende, su precio. En el momento de la transacción, la participación del Maya en la canasta de exportación aumentaba y se vislumbraba un crecimiento de la producción de crudos competidores provenientes de Venezuela, Canadá y Arabia Saudita. Deer Park era una refinería de poca capacidad que no podía procesar crudos pesados, de manera eficiente.1 En un mercado de refinación altamente competido, sin una importante inversión en sus activos, la refinería eventualmente hubiera dejado de operar. De esta manera la asociación le daba a Shell la oportunidad de realizar las inversiones necesarias, compartiendo el costo y riesgo de éstas con un socio, que además suministraría la materia prima necesaria para la operación de la refinería reconfigurada. Por su parte, Pemex incrementaba el mercado de alto valor para su principal crudo de exportación, inicialmente en 160,000 barriles diarios y posteriormente en 220 000 barriles diarios.2 (Ver Gráfica 1)

Gráfica 1

Fuente: Pemex a través del SIE

El crecimiento acelerado de la producción del complejo Cantarell alentó a Pemex a desarrollar una estrategia distinta para colocar su crudo pesado, incentivando la construcción de plantas de conversión profunda. En lugar de continuar una integración vertical con refinadores estadunidenses, en la cual se hubieran requerido cuantiosas inversiones de capital y procesos de negociación largos y complejos, Pemex diseñó un contrato de compraventa de crudo a plazo con una garantía de que los diferenciales entre el precio de crudos ligeros y crudos pesados se mantendría a ciertos rangos. En el período 1997-2000, Pemex suscribió ocho de estos contratos, incluyendo uno para la segunda expansión de la refinería de Deer Park, colocando así un total de 877 000 barriles crudo de Maya.3 Todos estos contratos obligaban a los refinadores a construir capacidad de alta conversión en sus refinerías.

Pemex nunca consideró la inversión en Deer Park y los contratos de venta de crudo a largo plazo como un negocio financiero. Tampoco como una forma de aumentar su participación en la industria de la refinación o como fuente de productos petrolíferos para México. Deer Park y los contratos de largo plazo fueron una estrategia de maximización del valor de las exportaciones petroleras del país. Hoy en día, tras la declinación del campo Cantarell, las exportaciones petroleras no son capaces de cubrir la demanda de todas las unidades de alta conversión cuya construcción fue alentada por Pemex.4 Deer Park completa hoy su dieta de petróleo crudo comprando materia prima proveniente de África, Canadá y Sudamérica.

Si la reducción en las exportaciones de crudo ha vuelto obsoleto el objetivo original de la inversión en Deer Park, ¿por qué Pemex decidió ahora adquirir la totalidad de la propiedad de esta refinería? Las declaraciones gubernamentales subrayan tres objetivos: (i) incrementar el sistema nacional de refinación a ocho refinerías, (ii) satisfacer la demanda interna de combustibles de manera autosuficiente y, (iii) reducir los precios de los combustibles.

Aumentar la capacidad del sistema nacional de refinación

El gobierno anunció la compra de Deer Park como un mecanismo para incrementar la planta de refinación de México. Este objetivo no responde a la realidad. Primero, la capacidad instalada de Deer Park es una capacidad existente que no incrementa la oferta mundial de refinación; segundo, la refinería está ubicada en un país extranjero y, por ende sujeta, a las normas, políticas públicas y restricciones de dicho país, por lo que no puede decirse que la compra incrementa la capacidad de refinación nacional; tercero y  más importante, la propiedad de una gran capacidad de refinación en el exterior no garantiza, por sí mismo, el incremento en los ingresos de la empresa nacional o la satisfacción de la demanda de combustibles del país.

La mayor parte de los países del mundo han aceptado que el cambio climático es una realidad que exige una reducción sustancial en la demanda de hidrocarburos. La industria automotriz está tomando acciones claras para modificar su matriz energética y cambiar al uso de la electricidad como combustible. Grandes armadoras de automóviles como General Motors, Volvo y Volkswagen han anunciado su intención de dejar de fabricar automóviles con motores de combustión interna tan pronto como 2030.

El 18 de mayo pasado la Agencia Internacional de Energía publicó el informe Net Zero by 2050: A Roadmap for the Global Energy Sector. Este importante documento es el primer estudio comprensivo de la transición a cero emisiones netas de gases efecto invernadero a 2050. Será de particular relevancia para la discusión y las negociaciones en torno al seguimiento del acuerdo de París que se llevarán a cabo en Glasgow en noviembre próximo. De acuerdo con este informe, tras la pandemia se ha anunciado el cierre de 3.6 millones de barriles de capacidad de refinación, y la Agencia considera que se requieren retirar 6 millones de barriles de capacidad adicionales para que la planta productiva restante pueda operar a niveles del 80 % de su capacidad. 

Un estudio de la consultora Wood Mackenzie, bajo un escenario donde se cumplen de manera estricta las metas de reducción de emisiones comprometidas en el marco del Acuerdo de París, indica que para el año 2050 la demanda mundial de petróleo y sus derivados se reduce en 70 % respecto a los niveles de demanda actual, alcanzando 35 millones de barriles diarios. Wood Mackenzie indica que bajo este escenario los activos de refinación se verán muy presionados para obtener la poca demanda remanente. Esto haría que la planta de refinación mundial se reduzca a un tercio de su actual tamaño y sólo los activos más eficientes resultarían viables.

Las empresas petroleras reciben actualmente presiones a diario para cambiar su manera de hacer negocios. El propio Shell anunció su intención de reducir su planta de refinación. A la fecha, Shell ha anunciado la venta de varias refinerías,5 en adición a la venta de su interés en la refinería de Deer Park a Pemex. Exxon acaba de registrar un cambio importante en su Consejo de Administración. Inversionistas institucionales nombraron a dos consejeros claramente comprometidos con la transición energética. A su vez, Shell perdió una demanda de Amigos de la Tierra en La Haya, cuya sentencia la obliga a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero de todas sus actividades y productos que vende en 45 %, tomando como base las emisiones de 2019.  

Las acciones anteriores son sólo muestras de los cambios que vienen para la industria de hidrocarburos derivados de la transición energética. Si bien se espera que la demanda por hidrocarburos se incremente en los próximos años de la mano de la recuperación poscovid, en el mediano y más largo plazo la reducción de la demanda será muy pronunciada. Los activos de refinación corren el riesgo de sufrir una devaluación prematura y acelerada e, incluso, volverse un gravamen para sus dueños. En estas condiciones no resulta clara la racionalidad de incrementar la exposición de Pemex a la industria de refinación. La apuesta se antoja muy arriesgada.

Autosuficiencia de combustibles

El gobierno argumenta que la compra de Deer Park le permitirá satisfacer la demanda de combustible de México de manera autosuficiente. Si bien la empresa petrolera estatal sería dueño de los activos de Deer Park y de su producción, esto no significa que podría disponer de ellos a su antojo. Debe tomarse en cuenta que la refinería se encuentra ubicada en un país extranjero y debe cumplir con las normas y restricciones de Estados Unidos. De esta manera, en una situación de emergencia, Estados Unidos podría decidir limitar las exportaciones de productos petrolíferos de su país.

En 2019, antes de la reducción de demanda causada por la pandemia, México tuvo una demanda anual de gasolina de aproximadamente 720 660 barriles diarios de gasolina y de 293 159 barriles diarios de diésel.6 De esa demanda, el 28 % de las gasolinas fueron producidas en las refinerías de Pemex y el 72 % fue importado. Respecto al diésel, el 44 % fue producido en México y el 56 % fue importado (Ver Gráfica 2). Como puede verse, México tiene una alta dependencia de importaciones de productos petrolíferos. Esta dependencia se debe a una mala operación de sus refinerías, que aun con el importante esfuerzo e inversión que ha aplicado la actual administración, no se ha podido revertir. Agregar un activo adicional a la actual planta productiva no garantiza que las refinerías vayan a ser operadas eficientemente. Ello depende de una gran disciplina en su programación, operación, mantenimiento y compra de insumos y refacciones.

Gráfica 2

Fuente: Pemex a través del SIE

Reducir los precios de los hidrocarburos

El argumento final para la compra de Deer Park es reducir el precio de los combustibles en México. Los precios de los combustibles, como el precio de cualquier bien fungible que se comercializa internacionalmente, están dados por sus balances de oferta y demanda. Aun cuando se es propietario de una fracción de la planta productiva, no se pueden definir los precios de acuerdo con su voluntad. Tratar de reducir los precios artificialmente, necesariamente implica el pago de un subsidio. Además, las reglas de competencia y fiscales en los Estados Unidos no permiten que se vendan productos por debajo de su precio de mercado.

La compra de una refinería es una transacción de alta complejidad. Existe una multiplicidad de activos y pasivos que deben ser evaluados. En el caso de Deer Park, esta transacción se vuelve especialmente compleja, porque Shell mantendrá el control del complejo petroquímico adjunto a la refinería. De esta manera, el equipo de Pemex deberá negociar múltiples variables entre las que se incluyen:

• Valor de las corrientes vendidas al complejo petroquímico.

• Valor de los servicios compartidos (electricidad, vapor, agua y aire). De la información disponible no es claro cuál será la suerte de la planta cogeneradora que surte electricidad y vapor al complejo.

• Evaluación del pasivo ambiental y responsabilidad de cada parte respecto al mismo.

• Evaluación del pasivo laboral, retención de personal y negociaciones con el sindicato.

• Definición conjunta de planes de contingencia y respuesta a emergencias.

• Manejo de pasivos financieros y fiscales.

• Relación con la comunidad.

Llevar a buen puerto esta negociación requerirá de mucho talento y experiencia de parte del equipo negociador.

Una retórica triunfalista en torno a la adquisición de Deer Park podrá redituar en términos electorales, pero poco contribuirá a asumir los enormes retos de la transición energética. La transacción propuesta muestra pocos méritos propios y tenderá a distraer la atención sobre los problemas que enfrentan las refinerías en el país, así como los correspondientes a la terminación y puesta en marcha de Dos Bocas y Tula.

 

Bernardo de la Garza
Consultor, trabajó en Pemex de 1991 a 2012. Dirigió la oficina que supervisó a Deer Park durante la negociación y ejecución de la segunda etapa de la coinversión con Shell Oil.


1 Antes de la asociación entre Shell y Pemex la refinería de Deer Park tenía una capacidad nominal de 220 000 barriles día y no contaba con capacidad de conversión de residuales. Shell y Pemex invirtieron en dos grandes reconfiguraciones de la refinería, la primera, terminada en 1995, amplió la capacidad nominal de crudo a 280 000 barriles día, de los cuáles 160 000 podrían ser de crudo pesado; y la segunda, terminada en 1999, amplió la capacidad a 360 000 barriles día, de los cuales 220 000 podrían ser de crudo pesado como el Maya.

2 En 1993 las exportaciones totales de crudo Maya promediaron 856 461 barriles diarios, de los cuales 595 282 se exportaron a Estados Unidos. En 1995, al entrar la expansión de Deer Park, las exportaciones totales de Maya promediaron 719 037 barriles día, de las cuales 584 998 barriles días tuvieron como destino Estados Unidos. En 1999, al entrar en operación la segunda expansión de Deer Park, las exportaciones totales de Maya promediaron 929 083 barriles diarios, de los cuales 760 833 tenían como destino los Estados Unidos. En el pico de la producción de crudo, en 2004, las exportaciones totales de Maya promediaron 1 621 554 barriles diarios, de los cuales 760 833 tuvieron como destino Estados Unidos (cuando Pemex ya había incentivado la ejecución de ocho proyectos de alta conversión en Estados Unidos y el Caribe y había desarrollado la reconversión de las refinerías de Cadereyta y Madero) Ver: Pemex a través del Sistema de Información de Energía (SIE) de la Secretaría de Energía.

3 Reporte 20-F de Pemex a la Securities Exchange Commission.

4 En 2020 las exportaciones de Maya (única calidad de exportación restante) promediaron 980,281 barriles diarios, de los cuales 534 991 fueron enviados a Estados Unidos. Ver: Pemex a través del SIE.

5 Tan sólo en América, Shell ha anunciado la venta de tres refinerías, además de la venta de su interés en Deer Park: la refinería de Martínez en California en febrero de 2020 a un precio de 960 millones de dólares, la refinería de Puget Sound en el estado de Washington en mayo de 2021 a un precio de 350 millones de dólares y muy recientemente la venta de su refinería de Mobile en Alabama a un precio de 75 millones de dólares.

6 Ver: Pemex a través del SIE. No incluye volumen vendido por empresas privadas.

 

Un comentario en “El mejor negocio del mundo

  1. El pico de la demanda es falaz, lo que ocurrirá es un pico de la oferta, los yacimientos son cada vez menos productivos y es más costoso extraer el petróleo.

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