A quien nos lee,
si quieres apoyar nuestro trabajo te invitamos a suscribirte a la edición impresa.

SUSCRÍBETE

A la pregunta que nos lanza nexos a quienes participamos en el movimiento por la defensa de los derechos de las mujeres en México le encuentro una respuesta que a primera vista podría parecer contradictoria. ¿Qué ha cambiado en mi cotidianidad, mis demandas como feminista, mis expectativas para el movimiento y, en general, en la agenda de las mujeres en México? Todo cambió y nada ha cambiado.

Todo cambió porque el movimiento ha avanzado. Las mujeres hemos dejado atrás las diferencias político-partidistas para unirnos en un frente amplio y solidario a favor de la defensa de los derechos de todas nosotras. Hemos construido una interlocución política a partir de hacer visibles las constantes injusticias y violaciones a nuestros derechos en todos los ámbitos y espacios de la vida. Hemos creado redes de solidaridad y protección para apoyarnos entre nosotras y brindarnos un poco de esperanza.

Y nada ha cambiado porque los partidos políticos, los gobiernos y las instituciones del Estado siguen inmóviles. Anquilosadas en una negación patológica, en una complicidad criminal con las constantes transgresiones y atrocidades cometidas contra nosotras en el hogar, en el trabajo, en la escuela, en la calle y en todos los posibles espacios de participación y presencia donde una mujer se encuentra.

Ilustración: Víctor Solís

Jalisco es un estado en el que la infravaloración de nuestros derechos es un asunto de todos los días y en todos los niveles. Algunos casos han trascendido a la opinión pública en los últimos meses, como el de Diana en Tototlán. Diana ha sido víctima de acoso y hostigamiento por parte de colegas en el gobierno municipal. Lo peor del caso es que, tras la denuncia pública en medios locales y nacionales de la situación vivida por Diana, funcionarios continuaron tratando el asunto como algo intrascendente, para ellos la solución era que Diana trastocara por completo su vida para enviarla a trabajar a otro municipio y dejar impune el comportamiento de los acosadores. O el de María del Refugio, regidora y víctima de violencia política y de género al recibir insultos repetidos por su condición de mujer, en boca del presidente municipal de Zapotlanejo. O el caso de Nancy, una agente del Ministerio Público que recibió presiones de su superior en la Fiscalía General de Jalisco (FGJ) para alterar la carpeta de investigación en un caso de secuestro, a fin de facilitar la liberación del presunto responsable. Tras denunciar estos hechos  fue separada de su cargo y desde entonces ha sido perseguida y amedrentada.

Por cada uno de estos casos existen miles de otros casos de violencia de género institucional, cuyas víctimas sufren en silencio y pagan, a veces  con su vida, la inmovilidad y enorme indiferencia gubernamental.

Sin embargo, y no obstante este escenario lúgubre para las mujeres, mujeres políticas de distintos partidos hemos logrado integrar una colectiva, Las Paritaristas, en la cual hemos dejado de lado nuestras agendas partidistas para sobreponer el tema de la participación política de las mujeres de manera paritaria. Desde el 24 de noviembre, cuando el Consejo General del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) publicó los lineamientos de las franjas de competitividad para la participación, conseguimos que se diera marcha atrás a estos lineamientos y logramos poner por encima a los 10 municipios más poblados del estado de Jalisco para obligar a los partidos políticos a postular mujeres en por lo menos cinco de ellos.

Al  gobierno del estado le toca garantizar la protección a las más de 9000 mujeres que buscarán el apoyo popular en las próximas elecciones. Seguiremos vigilantes. Como mujeres politizadas y organizadas nos toca visibilizar cada acto y omisión en la que recurra la autoridad en casos de agresión hacia nosotras. Y al mismo tiempo, insistir en que los Ministerios Públicos, sobre todo en los municipios regionales, estén a la altura y puedan identificar y sancionar la violencia política en razón de género.

Nada ha cambiado porque la necia y persistente actitud institucional de ignorarnos, despreciarnos y violentarnos sigue ahí. Pero todo ha cambiado en la lucha feminista porque todos los días nos fortalecemos al renovar nuestro compromiso por la defensa de nuestros derechos.

 

Natalia Juárez Miranda
Dirigente del PRD Jalisco.

 

Un comentario en “Acabar con la violencia política

  1. Sin embargo hay violentos protegidos como un presidente municipal que golpeó a una señora y nadie dice nada