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Santa Teresa de Jesús (o de Ávila) padeció varias enfermedades. 1. Pericarditis. Le dolía el corazón y sufría ataques con pérdida de conocimiento, lo que conocemos como síncopes o vahídos. 2. Fiebre crónica. Tuvo fiebre durante un mínimo de dos años, y ella misma nos refiere que esa fiebre era ondulante en forma de cuartanas. 3. Convulsiones y coma profundo. El 15 de agosto de 1539 tuvo durante la noche un “parajismo” o paroxismo, un ataque de convulsiones seguido de una pérdida del conocimiento durante cuatro días. 4. Caquexia. Perdió completamente el apetito y sufrió una pérdida extrema de peso. Dice ella de sí misma: “Para dar pena. El extremo de flaqueza no se puede decir, que solos los huesos tenía ya”. A consecuencia de una 5. brucelosis bacteriana (infección endémica en Ávila transmitida por la leche de cabra y que afecta de modo selectivo a personas entre 20 y 40 años; ella tenía 23) sufrió una 6. polineuritis o radiculitis,inflamación de nervios durante tres años con dolores intensos y parálisis. Posiblemente padeció 7. espondilitis (artritis inflamatoria en la columna). Ella escribió: “Digo que el estar ansí me duró más de ocho meses; el estar tullida, aunque iba mejorando, casi tres años. Cuando comencé a andar a gatas, alababa a Dios. Todos los pasé con gran conformidad… y con gran alegría; porque todo se me hacía nonada, comparado con los dolores y tormentos del principio; estaba muy conforme con la voluntad de Dios, aunque me dejase ansí siempre”. Los dolores intensos fueron cediendo y a los ocho meses se hicieron llevaderos. 8. Temblor parkinsoniano. En sus cartas nos refiere la aparición de la perlesía, el temblor de las personas con párkinson. En 1577 en Toledo ya no puede escribir las cartas de su mano y su situación se agrava por los ayunos de la Cuaresma. Al día siguiente escribe a su amiga en Sevilla y le dice: “Por la indisposición que verá en este papel… pueda escribir sino muy poco”. Sin duda se refiere a la situación o cambio creado por el párkinson en su caligrafía. Posiblemente el párkinson le causó inestabilidad en el andar y le ocasionó 9. fractura del brazo izquierdo por sufrir una caída en las escaleras del monasterio de San José de Ávila el 24 de diciembre de ese mismo 1577 a la edad de 62 años. 10. Flemones de muelas. En marzo de 1572 habla de un dolor de quijadas que la inmoviliza totalmente, se levanta para ir a misa y luego se acuesta en un rincón. Luego de años con este problema el 9 de octubre de 1581 comenta que el mejor remedio para el dolor de muelas es sacarlas, y que está mejor de salud que el año anterior.

A consecuencia de sangrías continuadas que le realizaban, padeció 11. cefaleas permanentes y flaqueza de la cabeza por su estado anémico. 12. Mal de garganta. Amigdalitis, sería muy raro que fuese por una anginas de estreptococo a su edad. Ella misma nos da la clave de su diagnóstico cuando dice que ha tenido “romadizos” (catarro de la mucosa nasal) en varias ocasiones y se sentía mal en el Monasterio de la Encarnación cuando se encontraba en Ávila. Esa intolerancia muy posiblemente era de naturaleza alérgica a alguna planta de las que había en los jardines del monasterio. 13. Cáncer de endometrio. Santa Teresa no nos da ninguna referencia a los síntomas de la enfermedad que acabó con su vida. Toda la información al respecto procede de terceras personas. La mujer discreta que cuenta sus enfermedades con detalles minuciosos no hace ni la más mínima alusión a sus hemorragias genitales. Era por un recato mal entendido y por una reserva ante algo que posiblemente se consideraba poco ortodoxo. Las metrorragias nos las cuentan su secretaria Ana de José y su sobrina Teresita. Hay dos posibles tumores malignos del útero que pueden producir metrorragias: carcinoma de cuello uterino o carcinoma del endometrio.

La ilustre enferma, que estaba muy mal de salud en Medina del Campo, recibió orden de su superior para viajar hasta Alba de Tormes y asistir al parto de la duquesa de Alba. Ella aceptó en obediencia; al verla llegar las monjitas de Alba de Tormes se disgustaron mucho y lamentaron su traslado. Las hemorragias continuaron hasta el último momento, con muy mal estado y fiebre. Santa Teresa murió el 5 de octubre de 1582 en Alba de Tormes, en plena lucidez y obediencia. La causa de su muerte fue un cáncer de endometrio, el “cáncer de las monjas”.

Fuente: Avelino Senra Varela, Las enfermedades de Santa Teresa de Jesús. Ediciones Díaz de Santos, Madrid, 2006. [El autor es oncólogo.]