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El pintor Masaccio (Leon Battista Alberti, 1401-1428), en uno de los frescos sobre la vida de san Pedro que hizo para la capilla Brancacci de Florencia, pintó un autorretrato. Masaccio dio su rostro a uno de los apóstoles, según cuenta Giorgio Vasari, “con ayuda de un espejo”. Los espejos tuvieron su parte en el equipo técnico que hizo posible el desarrollo hacia una forma de pintura más fiel a la realidad. Una vez que la paulatina evolución en ese rumbo alcanzó el punto en que la semejanza selectiva en que la realidad tridimensional y la pintura bidimensional se convirtió en una aspiración dominante de la pintura, los espejos pudieron desem-peñar un importante papel como modelos, pues eso era precisamente lo que hacían: mostraban una réplica bidimensional de lo que en realidad ocupaba un espacio tridimensional. Las medidas tomadas en un espejo podían utilizarse como guía para la técnica pictórica del escorzo, que tuvo un papel tan importante entre los descubrimientos de los pintores perspectivos florentinos. El uso de un espejo como apoyo para pintar el propio autorretrato muestra particularmente bien cómo en la raíz del nuevo estilo de pintura había igualmente una nueva actitud de las personas hacia sí mismas. El espejo muestra la propia efigie de una manera que sería imposible sin ese apoyo técnico. Hace que las personas puedan verse a sí mismas del modo en que normalmente las ven los demás. La capacidad de verse a través de los ojos de los demás, y también el deseo de verse de esa forma, presuponen el ascenso a un nivel de distanciamiento bastante ele-vado. Para alcanzarlo haría falta, como si dijéramos, salirse de uno mismo y luego volver la vista atrás y mirarse desde una cierta distancia. La pintura perspectiva representaba el arribo de la sociedad a un cierto nivel de distanciamiento tanto respecto a los objetos y hechos de la realidad como de las personas respecto a sí mismas. Dejo abierta la cuestión de por qué en esa época tuvo que producirse ese poderoso impulso en esa dirección, y de por qué fue Florencia, tanto en el caso del conocimiento científico como en el del arte, uno de los centros principales del movimiento.

Fuente: Norbert Elias, “Sobre Las Meninas: Implicación y distanciamiento”, en Otras Meninas. Edición de Fernando Marías. Ediciones Siruela, Madrid, 1995.

 

Un comentario en “El espejo pasa a modelar

  1. Masaccio y León Batista Alberti son dos personajes distintos. Masaccio fue un gran pintor, cuyas fechas de nacimiento y de muerte si son correctas. Alberti fue un gran arquitecto, una de sus obras maestras fue Santa María la Novella de Florencia y vivió hasta 1472, habiendo nacido en 1404.