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Los pasados lunes y martes, la titular de la secretaría de Energía y el director de la Comisión Federal de Electricidad asistieron a las cámaras alta y baja, respectivamente, para comparecer en el contexto de la glosa del informe de gobierno.

Tanto la titular de Energía como el director de la empresa, por lo menos en sus discursos, mostraron confusiones enormes, sacaron información de contexto y desinformaron de forma escandalosa para intentar descalificar la estructura del sector eléctrico.

Vale la pena hacer notar que han bloqueado ilegalmente el sector al grado que ya hay un amparo ganado en contra del primer acto del bloqueo (el acuerdo de confiabilidad del Centro Nacional de Control de Energía, Cenace).

Metieron en una misma bolsa proyectos previos a la reforma energética del sexenio pasado, sus cualidades y defectos, con proyectos derivados de la reforma, que tienen formas totalmente distintas. Con ello buscaban descalificar cualquier forma de participación privada en el sector.

Vale la pena aclarar varios puntos de los que dijeron, para explicar de forma global el engaño que pretendieron hacer.

Primero se quejaron de que las renovables pagan tarifas de transmisión bajas. Eso sólo lo hacen los autoabastecimientos verdes, proyectos que desarrollaron lineas de transmisión que después donaron a CFE, pero que ya no pueden realizarse más ni ampliarse por existir bajo una ley anterior.

El director de la CFE insistió muchas veces en que todos los contratos que tiene CFE eran ilegales, leoninos e inconstitucionales, aún cuando la Suprema Corte ya decretó constitucionales algunos contratos que él mismo impugnó cuando era senador (por ejemplo, el de los Productores Independientes de Energía, PIE), y hasta mintió diciendo que se paga doble la energía bajo estos esquemas, cuando uno es el cargo por infraestructura y el otro por combustibles y operación, pero aún con ambos cargos la energía que compran es más barata que la que genera la CFE.

Ilustración: Victor Solís

Sobre los PIE es necesario hacer una mención especial.

El director de la CFE dice que uno de los titulares de estos contratos “le debe” a CFE una cantidad millonaria, pues no entrega la energía para la que fue contratado pero sí se les paga. El director de la CFE tiene una confusión y no entiende el contrato: imagine usted que renta una casa, pero no usa la mitad de las habitaciones. Entonces le reclama usted al dueño que le pague la parte de la renta de las habitaciones que usted no usó. Algo así quiere hacer el director de la CFE. Contrató una planta que le garantiza la disponibilidad de la energía, pero la CFE decidió usar sólo una parte. Entonces pidió que le devolvieran el pago por lo que no usó. Algo curioso es que la CFE hace ese mismo cobro al usuario final “por capacidad”, la use el usuario final o no. Pero este director quiere un descuento por lo que no usa.

La información también fue entregada de forma que pudiese confundir a quien la escuchó. Por ejemplo, se dijo que los Certificados de Energía Limpia agregarían 100 000 millones de pesos al costo de la energía limpia de las subastas. Pero omitió decir que, aún con los costos de los Certificados, la energía de las subastas es 47 por ciento más barata que el costo de generación más bajo que tiene CFE (las hidroeléctricas), mucho más barata en comparación con la energía contaminante.
Quienes dirigen el destino eléctrico de este gobierno siguen narrando historias incompletas para construir una narrativa irreal, y para eso acomodan datos en sitios distintos.

Ponen como pretexto la confiabilidad para operar forzosamente plantas de combustibles de la  CFE, pero omiten decir que, según los datos ofrecidos por este mismo gobierno mediante el Cenace (Prodesen, 2019), las plantas de la CFE cada vez tienen más salidas no programadas, lo que les limita operar como energía base o respaldo, al tiempo que habrá recortes en los recursos de mantenimiento según el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación del año siguiente. O sea: cada vez fallan más y se les dará menos mantenimiento.

El director de la CFE insistió en decir que la empresa tiene ganancias, pero omitió decir que esas ganancias son solamente después de las transferencias de recursos federales mediante subsidios. También omitió decir que casi todas las empresas generadoras de la CFE tiene pérdidas, excepto la que representa a generadoras privadas PIE, (CFE Gen V) esa a la que supuestamente no le entregan “energía completa” los privados, pero sí la paga.

Lo más delicado desde una perspectiva a largo plazo es que no hay planes de gobierno para incrementar el uso de energía solar o eólica, las más baratas del mundo. Los planes de incrementar las renovables son en hidroeléctricas, cuyo potencial de crecimiento es limitado; geotérmico, que está todavía por desarrollarse plenamente en el país y nuclear, que aunque es energía limpia su costo de inversión es muy alto comparado con el resto.

Esto significa que mientras los países del mundo buscan incrementar su competitividad con eólica y solar, nosotros nos quedaremos varados, usando sólo lo que le gusta al gobierno, no lo que le conviene al país.

El gobierno no tiene empacho en declarar que está tomando acciones por fuera del marco legal, sino que las intenta justificar con falacias. Por ejemplo, la titular de Energía dijo que no se hacen subastas por el problema del porteo, cuando los proyectos de subastas nada tienen que ver con el porteo, pues entregan su energía en la “puerta” de la planta.

Ante el éxito que tenía la implementación del modelo de mercado eléctrico y por la necesidad de seguir con el discurso del presidente, este gobierno ha tenido que recurrir a descalificar y bloquear con base en argumentos que no corresponden al mercado.

El ataque ha sido tan torpe, que no ha sido capaz de detectar las verdaderas debilidades del mercado, que las tiene.

Han tenido que recurrir a falacias como el exceso de permisos de generación, cuando el país sufre en varias zonas por falta de suministro eléctrico y hasta gente pierde la vida en la pandemia por falta del suministro en hospitales.

El problema de la narrativa es que busca justificar e imponer un proyecto que no generará beneficio alguno al país ni a los mexicanos.

Proponer una contrarreforma con base en estas falacias, terminará por crear un sistema que encarecerá la energía, mantendrá la dependencia alta a los hidrocarburos y por si fuera poco, obligaría al Estado mexicano a pagar enormes indemnizaciones por incumplir con la propia ley, por no respetar contratos que no entienden, sin beneficio alguno para el país, los mexicanos o el gobierno.

O tal vez tenga un “beneficio”: cumplir el capricho de un grupo de servidores públicos.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

 

2 comentarios en “Las falacias del informe: construir una realidad alterna

  1. Es increíble la manera como mienten y confunden las cosas, no hay nada honesto ni valiente en ello, se podría mejorar mucho el sector eléctrico, pero la 4T solo quiere volver al pasado, lo dramático del caso es que lo pagaremos todos y por muchos años, nos volveremos a quedar atrás en el cambio tecnológico que estamos atravesando…. muy triste!!