A quien nos lee,
si quieres apoyar nuestro trabajo te invitamos a suscribirte a la edición impresa.

SUSCRÍBETE

El prolífico autor de obras de ciencia ficción, historia y divulgación científica, Isaac Asimov, escribió el cuento titulado “La Máquina que ganó la guerra”. Esta historia relata la conversación de tres líderes de la raza humana, en la cual celebran el éxito de una guerra contra los Denebians, una raza extraterrestre. Los líderes destacan cómo la información generada por la inteligencia artificial de Multivac, una supercomputadora capaz de procesar cantidades gigantescas de datos y que presenta su análisis para la toma de todo tipo de decisiones estratégicas, fue la clave. 

Ilustración: Estelí Meza

Sin embargo, durante la conversación van cayendo en la cuenta de que en realidad no fue la información generada por Multivac el factor decisivo, ya que los datos con los que se alimentaba la computadora cada vez tenían menos sentido, estaban incompletos, eran alterados, no llegaban a tiempo, entre otros problemas. Al final, la verdadera máquina que ganó la guerra fue una moneda que se utilizaba cuando se tenía que tomar decisiones complejas.

Esta historia es un ejemplo extremo de que no solo es necesario el contar con información, sino que esta tiene que ser confiable y provenir de fuentes igualmente fiables. Muchas veces en estadística usamos la frase: “entra basura, sale basura”. Es decir, los datos de origen, cuando no son de calidad, arrojan información inútil.

Estas reflexiones vienen a colación pues hoy, 20 de octubre, que se celebra del tercer Día Mundial de la Estadística bajo el tema “Conectando al Mundo con Datos Confiables”. Su primera edición tuvo lugar en el 2010 y la segunda en 2015.

Todos somos testigos de que el mundo cada día está más conectado a través de la información.  La explosión tecnológica de los últimos tiempos ha ocasionado una avalancha de datos que ha permeado en prácticamente todos los aspectos de la vida actual.  Redes sociales, terminales punto de venta, telefonía celular, búsquedas en internet, trayectorias de GPS, entre otras fuentes, generan cada minuto una cantidad sin precedente de datos que pueden ser explotados para generar información sobre algún fenómeno social.

Sin embargo, como en el cuento de Asimov, la calidad de la información obtenida depende de los datos utilizados para generarla.  Si no se utilizan datos confiables, por buenas que sean las técnicas o procesos utilizados, se corre el riesgo de tomar decisiones equivocadas a los problemas enfrentados.  Por lo que no solo es necesario contar con datos, sino que estos tienen que ser confiables.  

En México el INEGI es un organismo constitucional autónomo del Estado mexicano que, además de coordinar el sistema estadístico nacional, es el principal productor de estadísticas del país. Su credibilidad se sustenta, prácticamente todos los días, en la producción y difusión de información estadística (y geográfica) confiable. La información del INEGI es creíble porque se genera ajena a presiones de grupos de interés, por profesionales altamente preparados, con base en las mejores prácticas y bajo un estricto rigor técnico y metodológico. El objetivo constitucional de la estadística en México es que sirva de fundamento para la toma de decisiones basadas en evidencia de todos los sectores de la sociedad.

Otro atributo de la estadística del INEGI es su comparabilidad internacional. Al estar apegada a estándares y recomendaciones internacionales, permite realizar comparaciones entre países.  Al evidenciar cómo se encuentra México a nivel internacional, por ejemplo, en el ámbito de objetivos globales como los de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se refuerza la vinculación de nuestro país con el resto mundo. 

Así que invito a que en este tercer DME celebremos la información estadística confiable que nos conecta con el mundo. Usemos la estadística, en vez de una moneda, para enfrentar a los Denebians.

 

Julio A. Santaella
Presidente del INEGI.