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La extraña decisión del INE de negar el registro al partido México Libre que encabeza Margarita Zavala fue, en primer lugar, una derrota para nuestra anémica democracia. Jalemos oxígeno y recuperemos la sangre fría, para ver en esa decisión una gran oportunidad para la defensa de la pluralidad política. Hoy, en México, los partidos de oposición tienen que reconocer que la estrategia que adopten ante la restauración del presidencialismo exacerbado del pasado pone en juego su supervivencia.

Las graves circunstancias por las que atraviesa el país son un acicate, y una exigencia, para que las oposiciones asuman su responsabilidad en el salvamento de lo que nos queda de la transición. Si no quieren ser el PPS y el PARM del régimen priista, el PAN, el PRD, MC, y el PRI deben defender los espacios en los que actúan como contrapeso al poder del presidente y al bulto de una mayoría sometida. Si los partidos que hoy están en la oposición, por temor o por convicción, se suman al coro de alabanzas que forman los diputados y senadores que se han rendido al poder presidencial, dejarán de ser representantes de los ciudadanos para convertirse en agentes de la Presidencia de la República. Si eso ocurre, ya no cumplirían las funciones constitucionales que les corresponden. Si esto pasa, perderán relevancia, y si son irrelevantes, se les reducirá el presupuesto, y si se quedan sin presupuesto o bien se integran a Morena o desaparecerán en las tinieblas de un pasado político fallido. No quedará de ellos ni el recuerdo.

Ilustración: David Peón

La exigencia de la oposición es apremiante para Margarita Zavala, Felipe Calderón y Marko Cortés, porque ellos se han propuesto como representantes populares. Tienen, por consiguiente, el compromiso de hacer a un lado el orgullo herido, las susceptibilidades y los resentimientos para evaluar unos, fríamente, la posibilidad de regresar al PAN, y, otro, anticipar el impacto que ese regreso tendría sobre los equilibrios internos del partido.

Cortés ha dicho que las puertas del partido están abiertas a Zavala y a Calderón, y los ha invitado a volver. La reconciliación de estos dos líderes con el PAN es una oportunidad para construir una oposición que sea efectivamente una alternativa de gobierno para el electorado. Sería un ejemplo para muchos políticos que han adoptado la majadería como estilo de hacer política, y puede ser un remedio a los males que aquejan al PAN, al menos en apariencia.

Cuando uno revisa la prensa de los últimos tres a cinco años para rastrear la trayectoria del PAN, encuentra la palabra “conflicto” en prácticamente todas las notas a propósito del partido; y preciso: son conflictos internos entre el gobernador panista y los diputados panistas, entre ellos mismos, entre los gobernadores panistas y los diputados federales panistas todos, entre dirigentes partidistas. Unos denuncian, otros acusan, unos más descalifican a sus propios correligionarios. Así ha ocurrido en Baja California, en Aguascalientes, en Veracruz, en el Estado de México, casi ningún estado se salva de un panismo rijoso y sin modales.

Los congresos locales han sido escenario de violentos intercambios de insultos y de innumerables grescas. La imagen que tengo del PAN es la de una organización con múltiples cuarteaduras, que se sostiene frágilmente con el apoyo de fieles militantes, pero en la que no hay confianza mutua ni disciplina ni lealtad partidista. Tampoco hay “Doctrina” ni debate. Habrá que pensar muy cuidadosamente por qué le pasó esto al panismo. ¿Fue el poder el que destruyó la honestidad que era el principal capital político del PAN?

Las oposiciones de izquierda, centro o derecha en México pueden ser consideradas todas heroicas porque históricamente han encontrado enormes dificultades para sobrevivir en un medio cerrilmente hostil a la diferencia política. Esta intolerancia fue característica del autoritarismo mexicano, y fue también el origen de trágicos episodios: desde la masacre de vasconcelistas en Topilejo hasta Tlatelolco en octubre de 1968. La reforma política de Reyes Heroles y López Portillo partió del reconocimiento de la pluralidad de la sociedad y de la oposición como una fuerza política legítima. Ése fue un triunfo de aquéllos que habían luchado contra el autoritarismo para defender la libertad de pensamiento, de asociación y la participación de fuerzas políticas diversas; así como la presencia de las oposiciones en el Congreso.

Los consejeros habrán tenido sus razones para votar como lo hicieron y tendrán que vivir con su decisión; a nosotros nos toca vivir con las consecuencias de su voto. Espero que lo tengan presente. El registro del Partido Encuentro Social, PES, un partido inequívocamente confesional, ofrece un contraste tan fuerte con la exclusión de México Libre que despierta suspicacias sobre las motivaciones de los consejeros. Ojalá que nos equivoquemos, pero hay razones para pensar que la decisión de los consejeros fue inducida por la Presidencia de la República.

Es hora de que las oposiciones asuman su responsabilidad ante los ciudadanos y protejan la continuidad del proceso que conducía al país por la vía del antiautoritarismo, la cual ahora está bajo una seria amenaza de clausura.

 

Soledad Loaeza
Profesora-investigadora emérita de El Colegio de México. Obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010. Su más reciente libro es La restauración de la Iglesia católica en la transición mexicana.

 

3 comentarios en “La responsabilidad de las oposiciones

  1. Estimada señora Loaeza, es usted una excelente investigadora y sus escritos son fuente de aprendizaje. Sin embargo, con todo respeto, su artículo resulta un escrito de proselitismo político muy menor. Pugnar porque el PAN sea el “salvador” de México con esos dirigentes y esos pesados fracasos que cargan, me parece una burla al pueblo de México. Por otro lado qué puede ofrecer el PRI o MC o el PRD? Nada. La oposición no ha presentado una propuesta mínima coherente al pueblo de México, sólo insultos y lamentos estériles. La oposición ha cavado su propia tumba. También me parece fuera de mesura que usted diga que quienes estamos con AMLO somos ciudadanos sometidos. No, señora Loaeza, está usted muy equivocada habemos millones de mexicanos que estamos por convicción con López Obrador, no se equivoque. Un saludo.

  2. Es un exceso afirmar que los votantes de la ultima elección y que dieron el triunfo a AMLO, son personajes sometidos, el termino correcto es CONVENCIDOS, que a travéz de un voto razonado dan como resultado las actuales circunstancias políticas en que se encuentra nuestro país; que por fin se pudo derrotar al sistema político imperante totalmente inclinado a la derecha (PRI, PAN y partidos familiares oportunistas), la negativa de los consejeros, no fue realizada por convicción democratica, son personajes que han exibido hasta el cansancio su corrupción al ser omisos ante incontables fraudes de todo tipo en elecciones antepasadas; lo que hace insostenible cualquier maniobra por otorgar un registro a un partido que al “haiga sido como haiga sido ” obtuviera su registro. Saludos.

  3. Soledad Loaeza siempre con sus comentarios estúpidos y dogmáticos, dice que el PPS y el PARM jugaron siempre un papel de oposición ficticia al PRI. Está loca la investigadora y está apasionada con la “oposición leal” , pero no al PRI, sino a la Revolución Mexicana. Para hacer un análisis serio y científico hay tener en cuenta los siguientes criterios: Uno, el proyecto nacionalista de la Revolución Mexicana surge en 1917 en el Congreso de Querétaro; dos, en 1932 Vicente Lombardo Toledano le dio forma al proyecto nacionalista de la Revolución Mexicana, fija ocho líneas generales para su aplicación; tres, con la nacionalización del petróleo en 1938, Lázaro Cárdenas empieza el proyecto nacionalista de la Revolución; en 1940, Manuel Ávila Camacho tuvo que detener, no abortar el proyecto nacionalista de Revolución Mexicana, no por gusto sino el estado de emergencia; en 1946, Miguel Alemán se suma al Proyecto de Clayton para instaurar un nuevo porfirismo basado, principalmente, en la inversión extranjera; ante la traición alemanista, Lombardo puso a salvo el proyecto nacionalista de la Revolución Mexicana; pero Loaeza llama al anticomunista Alemán como un combatiente en la guerra fría; en 1952, como candidato a la presidencia, Lombardo no sólo alza el proyecto nacionalista de la Revolución Mexicana, sino que lo enriquece con Tesis sobre México; ya como presidente, Ruiz Cortines se apega al proyecto de Lombardo;
    sigue López Mateos con la nacionalización eléctrica; sigue Díaz Ordaz, con la mexicanización de la banca; sigue Luis Echeverría con la nacionalización de Teléfonos de México; sigue López Portillo, con la nacionalización de la banca; es decir, la burguesía nacionalista sigue el camino del nacionalismo revolucionario configurado por Lombardo y abierto Lázaro Cárdenas… Si los gobiernos apoyaban el proyecto nacionalista de Lombardo, ¿Lombardo se iba a convertir en oposición leal como el Partido Fascista de México? Eso es y será el Partido Acción Nacional, su oposición leal consiste en convertir a México en una colonia esclava del capital financiero internacional. Reto a debatir a la pésima investigadora.