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La semana pasada, en este mismo espacio, expliqué como funciona el despacho económico en el mercado eléctrico. Hay que resaltar que este gobierno ha insistido en que el esquema actual ha sacado de despacho a generadoras de la Comisión Federal de Electricidad (no se les recibe la energía, por ser más caras) y, por tanto, buscarían voltear esto. El mismo memorándum del presidente lo dice: despachar toda la energía de CFE antes que los privados.

¿Cuál sería el efecto desde la hora uno de aplicación y en el largo plazo?

Para analizarlo hay que comparar lo que sucedía con la reforma (subastas, mercado eléctrico) contra lo que pasaría en una contrarreforma en la que el Estado sea participante condicionante. Esto significa que si usted quiere instalar una cantidad de capacidad de generación, deberá esperar a que CFE instale el 108 % de lo que usted instalaría y sólo entonces podría hacerlo. Sólo así se mantendría la proporción 54-46 % público-privado que dice el presidente (y que no tiene fundamente alguno).

¿Cómo se comportaría el costo de la energía? En el mundo real, CFE tiende a aumentar sus costos de energía por mantener la operación de generadoras viejas que requieren cada vez mayor mantenimiento, además que debemos agregar los costos como el laboral, que recientemente anunció el director general y que aunque lo nieguen, termina por impactar en el costo de la energía. Del otro lado, las subastas tienden a entregar energía cada vez más barata, por la competencia y el desarrollo tecnológico. Por lo menos la solar sigue bajando el costo en subastas alrededor del mundo.

Hagamos numeritos: el sistema eléctrico nacional consume alrededor de 45 000 MW en sus momentos de mas alta demanda. CFE en 2018 tenía una capacidad total de cerca de 43 000 MW. Si pusiéramos a CFE a generar con todos sus generadores al mismo tiempo (cosa imposible, pues no toda su capacidad es controlable) no podría abastecer toda la demanda de electricidad, pero el 95 % que es lo que podría satisfacer sería carísimo.

Ilustración: Patricio Betteo

La demanda mínima del sistema oscila en los 30 000 MW. La capacidad de generación de hidroeléctricas es de 12 944 MW, por lo que no serían suficientes todas las hidroeléctricas de CFE para abastecer el sistema ni en el momento de mínima demanda. Entonces entrarían sus ciclos combinados, que sí alcanzarían para abastecer la demanda mínima, con costos promedio de 1 341 pesos por cada MWh que entreguen. Ése sería el costo de la energía en la mínima demanda, de media noche a nueve de la mañana. Pero para satisfacer los 43 000 MW se tendría que usar los generadores de hasta 2 842 pesos por MWh. Ese sería el costo de la energía de las 13 horas hasta media noche. Los MW de demanda superiores a los 43 000 serían cubiertos por privados y esos pequeños excedentes de energía serían brutalmente más baratos. Sería curioso y absurdo: tendrías una reserva de energía que podrías o no usar y que cuesta 1/7 de la que sí usarías todo el tiempo. Dicho de otra forma, en su memorándum, el presidente pide que los mexicanos no aprovechemos la energía barata (y limpia) porque no es de CFE.

Ahora: el programa de desarrollo del sector eléctrico nacional indica que las plantas de combustión interna de CFE, las más caras, suelen también tener salidas constantes por mantenimiento de forma cada vez mas frecuente. Estos momentos serían en los que entrarían más generadores privados y bajarían los precios de la electricidad. Curiosamente, a los usuarios nos convendría entonces que las plantas de CFE se descompongan para que baje el precio de la energía.

Este esquema encarecería todo y alejaría a casi cualquier empresa del país, al tener que pagar energía tan cara que un MWh cueste nueve veces más de lo que cuesta en países con subastas (comparar 2 842 pesos de CFE contra el récord de 290 pesos de solar en Portugal, hace pocas semanas).

Si consideramos también que las generadoras requerirán cada vez más mantenimiento y los beneficios sindicales le suman costos a la generación, podemos agregar 5 % de costo anual extra a los costos de CFE. Entonces los 2 842 pesos de costo de energía en las horas de más alta de manda, podrían ser 3 189 pesos al final del sexenio. Los 30 000 MW de capacidad de generación más baratos del sistema, los privados, estarían en reserva.

Cuando se requiera crecer la capacidad de generación, habrá que esperar disponibilidad de dinero del gobierno para permitir inversión privada. Si no hay dinero del gobierno, o no hay voluntad para invertir, la economía se frenaría. Pero a ese nivel, a las empresas que se quieran quedar en el país les convendría más instalar sistemas de generación aislados de bajo costo, como paneles solares, sumarle baterías y desconectarse de la red, para pagar menos de la cuarta parte del costo de CFE. La única posibilidad de que con este esquema CFE sobreviva es que se vuelva obligatorio estar conectado a la red.

Pero imagine además que un privado pueda instalar capacidad de generación extra para solucionar problemas como los apagones en Baja California o Baja California Sur. No podría, hasta que el Estado tenga dinero y ganas de invertir también.

Ahora, ¿qué pasaría si en lugar de eso se llevan a cabo subastas y el despacho económico?

Supongamos que se mantiene el nivel de instalación promedio de las primeras tres subastas, agregando 2.5 GW al año de renovables con costos de 385 pesos por MWh. En tres años tendríamos 7.5 GW mas, que desplazarían poco a poco a los generadores más caros de CFE. Dado que la eólica genera de tarde-noche, a las horas de más alta demanda, bien podría ir supliendo a las generadoras más caras de combustión interna, con lo que los generadores de 2 842 pesos por MWh podría ir saliendo de operación y despacho.

Con el modelo de despacho, esto iría abaratando la energía. Contar con capacidad eólica que fuera supliendo a las generadoras de combustión interna, bajaría de golpe el costo de energía para acercarla, cada vez más, a los 385 pesos por MWh. En lo que se logra la estabilidad del sistema, tal vez el costo de 852 pesos de hidroeléctrica de CFE o de 1 022 pesos de ciclos combinados privados (los dos recursos más baratos después de las subastas) serían un tope de costo mínimo en horas de indisponibilidad, porque aún sea insuficiente la eólica o solar y por la regulación de frecuencia y voltaje, pero serían desplazados cada vez más por baterías.

¿Qué convendría? Tener cada vez más capacidad instalada de generación renovable, ya sea de CFE o privada, pero nueva, que llegue al mercado mediante competencia o subastas.

Ahora, cuidado: estos son solamente costos de generación. Hay que agregar el costo de transmisión y de distribución. Pero si las subastas evolucionan para tener cada vez parques más cerca de los centros de consumo y la generación distribuida también permite más energía disponible in situ, disminuirían los costos de transmisión, al usarse menos la red.

Pero el problema es que no parece haber lógica económica en la idea del presidente de recibir todo de CFE. Tal vez sea bajo el mito de que por ser del gobierno sea más barato y que los privados son mas caros y que se llevan loa beneficios al extranjero. Nada más falso.

Pero si no rompemos esos mitos, si no logramos convencer de que la competencia permite bajar costos como ya fue comprobado en México, tendremos en unos meses una reforma contraria al interés nacional, para tener un esquema que no beneficiaría a nadie, ni siquiera a CFE, que terminaría orillado a una muerte rápida e inevitable.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

 

Un comentario en “Mercado eléctrico vs. contrarreforma:
¿Qué futuro nos espera?

  1. excelente ejercicio que se podria reforzar utilizando algún simulador de redes que incluya costos de distribución. pero la conclusión inicial es contundente: el gobierno federal no considera el beneficio final a México en sus decisiones de politica energética.