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Entre las obras del famoso médico Arnaldo de Vilanova se encuentra un tratado De amore heroico, curiosísimo, aunque exclusivamente fisiológico. De su autenticidad parece que no puede dudarse, puesto que está con el nombre de Arnaldo en diversos y autorizados manuscritos, especialmente el 17-847 de la Biblioteca Nacional de París y el 456 de la de Múnich. Define el amor: “Vehemente y asidua cogitación sobre la cosa deseada con confianza de obtener lo deleitable aprehendido de ella”. Y luego describe sus síntomas de este modo: “Entristécese el amante poco a poco, y busca las soledades. Su cara se extenúa día por día, amortíguanse y escóndense sus ojos, y llora por todo. En presencia del objeto de sus amores, se le alegra y enrojece el semblante, y el pulso se le anima. En ausencia del objeto amado, prorrumpe en lágrimas y suspiros. Por último, el amor vence, sujetando el alma del amado; el corazón manda y la virtud claudica”. Localiza la enfermedad en el cerebro, media scilicet concavitatis cerebri et spirituum receptorum in ea. Recomienda como remedios del amor la música, los paseos, los baños. Es buena página de fisiología pasional, para [haber sido] escrita en el siglo XIII.

Fuente: Marcelino Menéndez Pelayo, Historia de las ideas estéticas en España, (1883), Editorial Porrúa, México, 1985.