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En estos días, los propagandistas del ala radical del gobierno han iniciado una campaña que busca explorar la posibilidad de revertir la reforma energética de 2013. ¿Qué sucedería en ese caso? Hablaré exclusivamente de la parte eléctrica.

Disculpe el lector que arme este texto basado en especulaciones, pero no hay otra forma de plantear escenarios. Sin embargo, basaré las especulaciones en una serie de principios que este gobierno y sus integrantes han sostenido y algunas consideraciones legales inamovibles.

Ilustración: Víctor Solís

Antes que otra cosa, se deberán cumplir los contratos ya existentes y si la Comisión Federal de Electricidad quiere hacerse de los activos, deberá pagar por ellos a precio de mercado. Esto de entrada significa por lo menos 10 000 millones de dólares en inversiones, que el Estado mexicano debería pagar. Si los paga de contado son eso; si los paga en abonos, aumente intereses. Y eso sólo hablando de proyectos de subastas. Puede haber más dependiendo lo que quiera comprar.

Ahora, en diversos momentos, el director de CFE ha rechazado cualquier tipo de participación privada: promovió una controversia constitucional contra la producción independiente de energía, ha atacado los autoabastecimientos, se niega a comprar energía en subastas; entonces, toda la generación deberá ser de CFE. Los monopolios naturales (transmisión y distribución de electricidad) también quedarían en poder de CFE y además quedaría cancelado de facto el mercado eléctrico. Si quieres energía sólo podrás generarla tú por fuera de la red o con CFE. No habrá mayores opciones para contratar. Si pone paneles solares y generan más energía de lo que consume, olvide ese excedente, pues sería inconstitucional vender energía. Lo va a tener que regalar a CFE.

Ahora, ¿cómo nos iría en materia de generación? Este gobierno está empeñado en usar “lo que ya tiene” a cualquier costo, además de que ha sido insistente en mantener el uso del petróleo y sus derivados hasta donde se pueda.

Entonces acostúmbrese a un encarecimiento constante de la energía eléctrica, pues el mantenimiento de estos equipos será cada vez más caro además de que comparado con equipos modernos, seremos menos eficientes. Debemos considerar también que conforme envejecen los generadores, tiene que salir de operación de forma más frecuente, por lo cual también deberíamos acostumbrarnos a apagones más frecuentes, como en la década de 1970.

Si además consideramos que este gobierno quiere dar prioridad a generadores que den salida a combustibles de Pemex como el combustóleo, acostúmbrese a emisiones constantes y más muertes prematuras de familiares donde se reciben emisiones de termoeléctricas, como Ciudad de México o Monterrey.

Además, cuando se recupere el crecimiento de la economía mexicana irá incrementando la demanda de energía. Eso hará necesario que sigan rescatando generadoras viejas y cuando no puedan más, invertir en nuevas plantas.

Y aquí vienen dos opciones: o usan dinero del Estado en construir generadoras de electricidad, dinero que se podría invertir en escuelas, hospitales, espacio público, programas sociales. Pero si deciden no distraer ese dinero en construir las generadoras, sino que CFE haga la inversión con recursos propios pues pasará lo que ahora: que CFE transmisión subsidie a las generadoras, con lo cual no habrá inversión para mantener la red en condiciones adecuadas ni para modernizarla. La otra opción es que CFE adquiera deuda para construir. Y aquí usaría un modelo más o menos parecido al famoso Pidiregas (del cual ya hablé hace meses aquí).

Entonces, acostúmbrese a los costos de generación promedio de CFE, que de acuerdo a información de la Comisión Reguladora de Energía cuesta alrededor de 1500 pesos el MWh. Olvídese de los costos de 400 pesos por MWh de subastas, porque esas son privadas y no estarían permitidas.

La otra opción es que el gobierno decida no endeudarse, no adquirir compromisos de pago ni desviar recursos y entonces no incremente la oferta energética. Y en ese caso, las empresas que piensen instalarse en México se irían a China, por ejemplo, o a algún país que sí le garantice el abasto eléctrico. La planeación del sector eléctrico sería totalmente estatal. Si es que hubiese inversión del estado, sería por decisión sólo de unos cuantos, con sus conocimientos y proyectos. Tal vez permitan que un privado desarrolle algo, pero se lo regale al gobierno.

¿Podría haber innovación? Probablemente sí, pero limitada a las posibilidades del estado y a la voluntad del gobernante y funcionarios públicos.

Además no habría forma de satisfacer una demanda creciente de lo ya existente, con lo cual se negaría el abasto de electricidad a ampliaciones de empresas, negocios o nuevos desarrollos inmobiliarios. Eso significaría paralizar la economía y el empleo.

En pocas palabras, echar para atrás la reforma energética para regresar el modelo de monopolio en México paralizaría la transición energética, tendría un espiral de encarecimiento de la energía y su consiguiente inflación, paralizaría la economía, mantendría las fuentes de emisiones altamente contaminantes, adiós nuevas inversiones, todo esto a cambio de tener una industria totalmente propiedad del estado mexicano. ¿Vale la pena? Es pregunta.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

 

4 comentarios en “¿Y si se cancela la reforma?

  1. Me parece que ya está casi cantado que van a buscar la derogación de la reforma, el caso Lozoya y los ataques en contra de los privados que participan en el Mercado eléctrico parece que apuntan a una narrativa nacionalista que impulse a los candidatos de morena en las elecciones del 2021 y de esa manera buscar mayorías legislativas con la promesa de regresar al “pueblo” lo robado por los malvados neoliberales, me parece que la clave está en lograr convencer a los ciudadanos que es un error volver al pasado, que como todo, la reforma tuvo sus problemas, pero desde cualquier punto de vista es mejor que lo que se tenía antes, creo que la defensa de la reforma deberá darse en las urnas en el 2021 y si morena vuelve a ser una aplanadora no habrá mas que la vuelta a 1970.

  2. Es presión politica: nos ayudan y cooperan los del dinero y principales beneficiarios de la explotación de este país (elites tradicionales de prosapia) o nos hundimos todos?
    Así de simple.

  3. Muy provocadoras ideas presentadas en el artículo de Florencio Ramírez. Me gustaría que hubiese un debate entre diferentes partes interesadas en el desarrollo energético y eléctrico (debate que fue limitado previo a la Reforma Energética). No hay mucha evidencia de que la CFE o la SENER se animen debatir, tal vez sólo en las cámaras en donde prevalece la postura del movimiento aplanadora. Dándole el beneficio de la duda a la CFE, si lo que más les molesta son los “contratos leoninos” en los que ejidatarios-grupos indígenas que se han embaucado con corporaciones nacionales e internacionales para rentar, casi de por vida, sus territorios con limitados beneficios, de modo similar a las compañías mineras. Entonces habría que abordar los múltiples conflictos medio ambientales y no sentarse en la actitud, de que lo firmado, firmado está. Dos opciones: explorar asociaciones comunitarias-privadas para la generación distribuida y mejorar la equitatividad en los beneficios de la generación eléctrica a gran escala. Mejores relaciones públicas, en base a “contratos no leoninos”, cambiarían la percepción y actitud de muchos actores, incluyendo a la renuente CFE, espero. Posiblemente las ganancias para los inversores no sean tan altas como ahora los son, pero al menos, habría que evaluar los costos y beneficios del sector privado y el público. No necesariamente todos los inversores saldrían huyendo ante una creciente demanda eléctrica y una regulación transparente que asegure estabilidad en el mercado energético.

  4. -Sera mas conveniente ver al futuro; en que nos sucederia si terminara por derogarse, lo que se tiene bajo la Reforma, y venlo asi: 1) que parecido tiene este caso (la electricidad , su generacion y transportacion) y a cuantos sectores le sirve como materia clave de muchos de los procesos en mas de 6 industrias basicas, ya no digamos lo que el pueblo,que siempre ha padecido, por no tener electricidad.
    Y por lo que Victor comenta, en que grado de Operacion/eficiencia esta cada una de esas plantas, reconozcamoslo, mas del 50 % no son eficientes, y de aplicarles mantenimiento, tecnologia y llevarlas a un punto optimo, tiene su costo. 2) ahora vemoslo contra lo que tenemos en Pemex, donde comparativamente, ya sea busqueda, peroforacion, proceso de refinacion para obtener gasolina y gas, suena que en cuanto Operacion/eficiencia estan tablas con lo electrico.
    Pero he aqui un punto que distingue de ambos productos: donde se usa lo del Gas/gasolina, y si lo ponemos critico, de no tenerla -y lo que actualmente se hace- es comprala a Estado Unidos, o no pasara de que por costo nos vaya mal. Mientras que lo que representaria no tener actualiazdo este sector electrico -tal y como se realizo la pasada Reforma, cono todo lo que en contra quieran- seria otro Pemex pero de rsultados catastroficos, ya que le electricidad si que es punto basico en muchos mas procesos mas de 6 a 8 industrias clave, e importantes que el Gas/gasolina.