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Primero creo que es necesario derrumbar un mito: ¿La reforma de 2013 permitió la participación privada en el sector eléctrico? Sí, pero no total.

Hay países como Alemania en los que las líneas de transmisión son privadas y hay más de una. En la reforma de 2013 se decidió que México usara un punto medio, no por razones ideológicas sino prácticas. Se dividió el sector en cuatro partes, dos de las cuales son monopolio natural y las administra el gobierno. Las otras dos partes están en competencia.

Pero la división no fue total, sino que se mantuvo un corporativo único. Entonces una sola empresa (CFE) terminó participando en los mercados de generación y comercialización de la energía de forma mayoritaria y al mismo tiempo se hizo cargo de los dos monopolios: el de transmisión (que conecta a las ciudades entre sí y con las centrales generadoras) y el de distribución (que reparte la energía en las ciudades desde las subestaciones).

Para algunos críticos, esta división se debió hacer de facto, dejar una sola empresa encargada de los dos monopolios naturales y crear otras dos empresas totalmente independientes para que participaran de la misma forma que otras privadas en el mercado. Ni el mismo nombre debían llevar. No hacer eso fue tal vez uno de los errores de la reforma.
Ahora, ¿por qué era importante esta división? Justamente para evitar lo que está pasando: una visión totalmente patrimonialista desde CFE sobre el sector de transmisión y distribución eléctrica. O sea: la creencia de que las redes de transmisión y distribución son propiedad de una empresa y no como que indica la Constitución: una red de la nación, operada y administrada por una empresa.

¿Cuál es la diferencia? Mucha.

Ilustración: Víctor Solís

Un operador de la red eléctrica con visión de trabajar para el beneficio de la nación tendría el espíritu de buscar más eficiencia, de usar los 18 000 millones de pesos de utilidades del año pasado en mejorar y expandir la red, intentar incorporar cada vez más generadores más competitivos, más limpios, lograr cobertura total de usuarios, permitir ofrecer mejores servicios a la nación. Sería como un administrador de un mercado local, cuya función debe ser dejar todo el mercado en buen estado para que todos los locatarios vendan bien.

El problema es que una red administrada por quien también administra otras empresas en competencia termina usando esos 18 000 millones de pesos en subsidiar empresas poco competitivas, evitar la entrada en operación de otros que le hagan la competencia a sus intereses y buscar el beneficio de su empresa. Esta visión omite el perjuicio que causa al dueño de la empresa: todos los mexicanos.

Lamentablemente esta visión se está imponiendo. Detrás de las palabras de “una empresa de servicio público” repetida por el actual director de CFE, en realidad es una empresa al servicio de sí misma, bajo la idea falaz de que lo mejor para la nación es tener un monopolio fuerte.

Por esa visión torcida de fortalecer lo suyo es que la empresa rescata generadoras que deberían estar en un museo, no quemando combustibles y encareciendo el sistema eléctrico. Por la misma idea, por ejemplo, la empresa ataca a las renovables solar y eólica con el mote de intermitentes, pero omite cualquier mención a las hidroeléctricas, que también son intermitentes al no tener agua para trabajar por semanas o meses, en tiempo de estiaje.

Tan existe esta visión que el director de la empresa acusa a generadores privados de no pagar transmisión, mientras que sus generadoras tampoco lo hacen. Y cuidado aquí, pues ni privados ni las generadoras propias de CFE pagan transmisión o pagan de forma similar por una sola razón: su negocio es sólo generar, no transmitir ni llevar.
Ahora: esta decisión de la red de CFE versus la red de la nación es una de las causas del acuerdo de Sener del 15 de mayo: evitar el mercado.

La política, en contra de lo que dice la ley, busca mantener una planeación centralizada, acotar la participación a lo que quiere una sola empresa, a sus necesidades incluso de negocio. O sea: el administrador del mercado es uno de los locatarios y decide que frente a su local no se abra uno que le haga competencia.

Pondré un ejemplo real de lo que significaría aplicar la política como la publicó Sener:

Supongamos que frente a una generadora de CFE un privado decide poner otra generadora con el mismo principio tecnológico pero 60 años más avanzada.

Con las cosas como son actualmente, la generadora se instalaría y se le debería dar interconexión; ambas generadoras competirían y la red despacharía o recibiría la energía que se ofrece más barata entre las dos. Al ser más eficiente, la nueva podría entregar energía de forma más barata; la generadora vieja quedará fuera de mercado ¿en beneficio de quién? del usuario final.

Lo que quiere Sener es que a la nueva se le niegue el permiso, bajo el pretexto de que no hay capacidad en la red para recibir energía de ambas, pero en realidad es para mantener el monopolio de la generadora que ya presente, de CFE.

La red debe cumplir su función de búsqueda de beneficio público, no de beneficiarse a un generador que pertenezca a su misma empresa. Pero lo que tenemos es una empresa que hace uso de sus herramientas para mantener el sueño del Presidente de usar el petróleo y sus derivados, de usar las formas de generación que el Presidente entiende, las que tiene su empresa hermana, no una red que sirva a los mexicanos.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

 

3 comentarios en “La red eléctrica, ¿pública?

  1. La generación de energía eléctrica emplea diferentes fuentes naturales: Energía termo eléctrica, energía hidráulica, energía térmica (vapor generado por la combustión de gas natural, combustóleos, carbón), energía nuclear, energía del viento, energía solar. ¿Qué empresa privada podría competir contra CFE? Para poder competir se dejo de invertir en las plantas existentes, se cerraron plantas de generación hidro eléctricas y personal de CFE resuelve los problemas ocasionados por las plantas de generación eólica y fotovoltaica que no generan de forma continua y con a misma calidad a lo largo de un día (la velocidad del viento es variable y la radiación solar además de ser variable no es todo el día), lo que ocasiona disturbios en la red nacional. Los recursos naturales deben ser empelados para el desarrollo del país y no como un gran negocio rentable para unas cuantas compañías que tren la tecnología y al final del día nos volvemos dependientes tecnológicos. El problema de la energía eléctrica debe verse de forma integral y fue la visión que tuvo CFE por muchos años, en los que se creo una red interconectada en donde toda la información llega al CENACE (Centro Nacional de Control de Energía) para que, si existen problemas técnicos en un punto, se pueda transmitir energía eléctrica de otro punto. El código de RED fue establecido para asegurar la integridad de la red nacional contra cualquier disturbio en el consumo o el suministro.

  2. Víctor Florencio tu artículo me ha dejado muy claro las intenciones de Bartlet, por demás retrogradas y de una ideología extremadamente dañina para el país y para todos los mexicanos, el 21 los aremos entender que es lo le conviene a México, nuestro México no de ellos.