El empleo es uno de los factores más afectados por las recesiones económicas. La emergencia sanitaria del COVID-19 y la crisis económica han tenido un efecto devastador sobre el mercado laboral en los Estados Unidos. Más de 36 millones de personas han presentado solicitudes de desempleo durante las últimas semanas.

De acuerdo con el gobierno federal mexicano entre marzo y abril de 2020 se perdieron 753 000 empleos afiliados al IMSS, lo que representa una fracción importante de los empleos formales; es altamente probable que estas pérdidas continúen. Aunque México ha mantenido históricamente una tasa de desocupación o desempleo bastante baja, la mayoría de la fuerza laboral trabaja en la informalidad. Esto implica en promedio menores ingresos que los trabajadores formales y falta de acceso a derechos sociales, como son servicios médicos y fondos de retiro.  Durante los últimos quince años la informalidad ha estado cercana al 60 % de la población ocupada.

Aún no sabemos la magnitud de los efectos de la presente crisis económica sobre el empleo. Sin embargo, podemos revisar lo que sucedió durante la última recesión (2008-2009) en relación al empleo formal en México. En ese episodio también se conjugó una crisis económica internacional con el brote sanitario de la influenza AH1N1. Durante esa recesión se redujo el número total de personas ocupadas en la economía mexicana. Sin embargo, los trabajos formales fueron los más afectados: en total se perdieron 667 000 puestos de trabajo. Los trabajadores de manufacturas fueron los más perjudicados. Tomó casi tres años regresar al número de empleos formales que tenía México antes de la crisis.

Ilustración: Víctor Solís

1. Pérdida de empleos formales

En 2007 comenzó una crisis financiera global impulsada por el mercado hipotecario estadounidense que golpeó severamente al sistema bancario internacional. A lo que siguió una fuerte caída económica entre 2008 y 2009, conocida como la Gran Recesión. Los malos resultados mundiales se le juntaron a México con una emergencia sanitaria, consecuencia de un brote de influenza AH1N1. Entre abril y mayo de 2009 las autoridades mexicanas tomaron una estrategia que incluía el confinamiento regional. Así, solicitaron a la población y a las unidades de actividad económica parar parcial o totalmente sus actividades cotidianas, en particular en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México.  Como resultado, en 2009 cayó severamente el producto interno bruto (PIB).

Entre 2008 y 2009 se contrajo también el número de personas ocupadas en la economía mexicana, en particular para aquellas personas que trabajaban en el sector formal. Para analizar la reducción de empleos formales en perspectiva revisemos las cifras entre 2005 y 2018; en este lapso de tiempo podemos identificar tres momentos en la creación de trabajos formales (figura1):

• Entre inicios de 2005 y el tercer trimestre de 2008 la economía mexicana generó casi dos millones de empleos formales, un incremento del 12 %. Sin embargo, la tasa de crecimiento comenzó a desacelerarse desde fines de 2007;

• A partir del tercer trimestre de 2008 el mercado laboral perdió 667,000 empleos formales en tres trimestres. Con la emergencia sanitaria, en el segundo trimestre de 2009 las autoridades federales publicaron un decreto que contemplaba medidas de aislamiento, así como restricciones a actividades económicas y sociales. Los empleos formales se redujeron en 217,000 plazas entre el primer y segundo trimestre de 2009;

• En el tercer trimestre de 2009 comenzó la recuperación del empleo formal  que continuó, al menos, hasta fines de 2018. Para el tercer trimestre de 2010 se logran alcanzar el mismo número de empleos formales que se tenían antes de la caída. Sin embargo, los siguientes trimestres reportan pérdidas y hasta el segundo trimestre de 2011 se logró regresar a niveles previos a la crisis con crecimiento sostenido.

Figura 1. Empleos formales en México, 2005-2018

Fuente: Cálculos del autor a partir de la ENOE.

2. Relación con la ocupación total y el empleo informal

A diferencia del empleo formal, la población ocupada total comenzó a disminuir a partir de fines de 2007. Lo que quiere decir que las fuentes de empleo informal comenzaron a reducirse antes que las formales. Los empleos formales e informales no tienen una dinámica paralela. En otras palabras, cuando sube o baja el número de personas ocupadas, los formales e informales no se mueven de la misma dirección.

Para analizar de manera comparable la dinámica del empleo formal e informal se construyó un índice. Los trabajos que existían a principios de 2005 representan 1 para cada uno de los tipos de empleos. La figura 2 nos muestra que tanto los empleos formales e informales han crecido desde 2005, pero con dinámicas distintas. Entre 2006 y 2008 los empleos formales tuvieron una mayor tasa de crecimiento que su contraparte. A partir del cuarto trimestre de 2007 comienza una tendencia negativa para el empleo informal, mientras que la formalidad sigue con una leve dinámica positiva. Además, la recuperación de los trabajos informales comienza un trimestre antes y regresa a niveles previos a la crisis de manera más acelerada. Lo que sugiere que muchas personas que perdieron trabajos formales encontraron formas de remuneración informal antes de volver a recolocarse en la formalidad.

Entre el segundo semestre de 2010 y principios de 2013 los empleos formales e informales siguen un patrón de crecimiento similar. A partir de ese momento ambos rubros siguen creciendo, sin embargo, los formales de manera más acelerada.

Figura 2. Crecimiento de empleos formales e informales en México, 2005-2018

Fuente: Cálculos del autor a partir de la ENOE.
Nota: El índice se mide en relación al periodo base para el empleo formal e informal respectivamente.

3. La dinámica de los sectores económicos

La recesión económica de hace más de una década tuvo efectos distintos sobre las actividades económicas. Los sectores que perdieron empleos formales tuvieron una contracción de 921 000 plazas, mientras que hubo otros sectores donde se incrementaron 254 000 puestos. Por lo que en términos netos se perdieron 667 000 empleos.

La fuerza laboral fue particularmente afectada en la industria manufacturera, donde se perdieron casi 390 000 empleos formales, casi 60 % de las reducción neta en empleos formales. La construcción, el comercio al por menor, así como los servicios turísticos y de preparación de alimentos también tuvieron importantes bajas, con pérdidas conjuntas de 346 000 plazas. Es importante mantenernos atentos a la dinámica que sigan estos sectores durante el 2020 para tratar de anticipar pérdidas masivas de empleos formales.

No obstante, no todas las actividades económicas registraron pérdidas de empleos formales. Por ejemplo, en el sector educativo se agregaron 109 000 plazas y en los servicios de salud y asistencia social se sumaron otras 40 000. En menor medida hubo también crecimiento en los sectores de información en medios masivos, la generación y distribución de electricidad y las actividades gubernamentales.

Tomó dos años para lograr la recuperación entre el punto más bajo del empleo formal y regresar a niveles similares del principio de la crisis. Una vez más, las mejoras no se repartieron de manera pareja entre los sectores económicos (ver figura 3). Por una lado, la manufactura y el comercio al por menor recuperaron más que los empleos perdidos. Para el segundo trimestre de 2011 el sector manufacturero había sumado 448 000 empleos formales adicionales en relación al segundo trimestre de 2009. En el comerico al por menor se sumaron 164 000 empleos durante el mismo periodo. Sin embargo, el sector de la construcción generó únicamente una pequeña fracción de los empleos perdidos y los servicios turísticos y de preparación de alimentos sólo generaron dos tercios de las pérdidas. Además, hubo sectores que no sólo no se recuperaron, sino que siguieron perdiendo plazas durante el periodo de recuperación, como es el caso del comercio al por mayor.

Figura 3. Miles de empleos formales perdidos y recuperados por actividad económica

Fuente: Cálculos del autor a partir de la ENOE.

La remuneración laboral es la fuente más importante de ingresos que tienen los hogares mexicanos. La pérdida de empleos o el giro a otros peor remunerados implica un golpe importante económico a las finanzas de las familias; a lo que se suma la pérdida de beneficios sociales.

La crisis económica y sanitaria que estamos viviendo actualmente será mayor a la que pasamos hace poco más de 10 años. Los estimados de varios analistas económicos ya marcan una caída del PIB más grave en 2020 a la que experimentamos en 2009. Aún no podemos medir los efectos negativos que tendrá sobre el nivel de vida de las familias, sin embargo, podemos utilizar el pasado reciente para analizar las cosas que se hicieron bien y mal para tratar de anticipar y mitigar el deterioro del nivel de vida de la población mexicana.

 

Max Henderson
Socio y consultor de Henderson y Alberro

 

2 comentarios en “La dinámica del empleo formal en tiempos de crisis

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