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El viernes pasado por la tarde se hizo público un acuerdo del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) que generó una respuesta airada de las empresas de generación de energía por fuentes renovables ¿Qué significa este acuerdo y cuál es la afectación? Aquí se los platico.

La evolución de un sistema eléctrico interconectado como el mexicano, hace necesario el mantenimiento constante y la ampliación o reforzamiento de redes de transmisión.

La incorporación de renovables hace aún más necesaria una red fuerte, pues estas generarán energía en las zonas de mayor potencial y la energía debe transportarse al sitio de uso, que no necesariamente es cercano al sitio de generación. La tarifa que pagamos incluye partidas específicas para pagar ampliaciones, refuerzos y mantenimiento, que no se ha hecho en los años recientes.

El gran error de la administración anterior fue no invertir en construir y robustecer redes de transmisión y sólo dejar procesos de licitación en camino, que esta administración canceló a pesar de tener ya hasta los terrenos comprados.

La Reforma hizo a los privados corresponsables de la seguridad de la red (que antes sólo era asunto de CFE) mediante el código de red, que todos los generadores y usuarios que inyecten o tomen energía en media y alta tensión deben cumplir, aunque la Comisión Reguladora de Energía ha sido omisa en supervisar su cumplimiento.

Ilustración: Víctor Solís

Estos dos factores en su conjunto, transmisión y código de red, de llevarse a cabo, son suficientes para aumentar las condiciones de seguridad de la red.

El crecimiento de las renovables en México ha sido espectacular y aportan juntas, eólica y solar, entre el 5 y hasta el 12 % de la energía que recibe el sistema.

Ahora, la energía se recibe en un orden. Primero que nada, se recibe la energía renovable, que tiene por si sola, costo cero. Cuando hay más demanda de energía que oferta de renovables, se empieza a recibir la energía del generador más barato y a todos los generadores se les paga la energía al mismo precio. Conforme vaya incrementando la demanda, se va recibiendo energía más cara.

Pero no todo es precio. Hay algunos generadores que se requiere mantenerlos en operación para garantizar que haya energía cuando los intermitentes no están o para atender eventos imprevistos en el sistema. El problema del caso de los mexicanos es que son caros, contaminantes y poco eficientes. A estos les llaman “Must-run”.

Todo esto es operación normal del sistema.

Cuando hay una baja en el consumo de energía, los mecanismos de control tienen menos margen de maniobra y si tienes más energía variable, es más el riesgo de problemas en el sistema. Por eso podrías sacar a las variables y meter a las “must-run”.

Pero la penetración de renovables en México es aún muy baja y de hecho, es menos de la mitad de la posibilidad de variabilidad del sistema.

El acuerdo del Cenace, instruido por la Secretaria, modifica la operación normal. Incrementa el volumen de energía “must -run” y sacaría de operación a renovables, por no ser firmes.

¿La razón? En una entrevista la Secretaria dijo que el consumo de electricidad había caído 30% y había un incremento de problemas por la intermitencia.

En la realidad y de acuerdo con la información diaria del propio Cenace, el consumo eléctrico ha caído en algunas horas hasta un 14 % en promedio, si se le compara con el consumo del año anterior, y no, no ha tenido momentos en que haya caído hasta 30 %. Pero también ha habido momentos en que hubo más consumo que el año anterior y estos compensan el total de energía consumida, siendo ligeramente mayor que las mismas semanas del año pasado. Además los incidentes del sistema son menos que los que hubo el año anterior en el mismo periodo de tiempo. O sea, que parece que no tiene fundamento.

Hay puntos inquietantes del acuerdo, que dejan dudas de si es un descuido o mala intención. Por ejemplo, NO establece criterios de la forma en que se considerará superado el episodio (eléctricamente hablando) y por tanto su retorno a las actividades de despacho y pruebas normales. Y es que si bien el aislamiento por el COVID-19 puede acabarse en unas semanas, la actividad industrial podría no recuperarse por la falta de acciones del gobierno y entonces la demanda eléctrica se mantenga baja y entonces decidan no reactivar pruebas ni despacho regular. El acuerdo es vago y preocupante.

No se puede renunciar a las renovables cuando la variabilidad del sistema ha sido el doble que la aportación de estas fuentes. La administración del CENACE es su razón de ser, para lograr un sistema eléctrico más competitivo, no tener sólo estabilidad del sistema a altísimos precios.

El acuerdo tiene dos consecuencias:

Primero, evita que centrales de generación eólica y solar hagan pruebas, que son necesarias para poder entrar a operación. Segundo permite al operador sacar de operación a parques solares y eólicos con cierta discrecionalidad.

Esas plantas tendrían dos funciones: agregar más energía al sistema y/o sustituir a plantas más caras. Si no les permites empezar a operar o las sacas de operación, estás beneficiando a generadores más caros y contaminantes, que son de CFE.

¿Por qué se hace en este momento? Aunque no se dijo, parece ser que el exceso de producción de petrolíferos y residuales (combustóleo) signifique que alguien lo debe consumir y se lo venden a CFE. Pero las reglas correctas no le permitían quemar combustóleo y vender energía, entonces cambian la regla de forma temporal. Porque los datos del 30 % y de incidentes no concuerdan con la realidad.

El acuerdo devela por enésima vez la falta de inversión y el bloqueo a la misma en transmisión y los problemas que esto pueda generar, la falta de cumplimiento del Prodesen en ese sentido y la ausencia de la autoridad (CRE) en exigir el cumplimiento del código de red, incluso de parte de la empresa productiva del Estado. Estas medidas estarían mitigando los problemas reales de la red.

Ahora, uno de los grandes afectados de esta decisión es CFE, la parte de la empresa que nos vende la energía.

Algunos de los proyectos parados iban a entregarle energía a muy bajo costo que deberá seguir subiendo por generadores caros, sin que suba la tarifa. Todos perdemos, pues o serán pérdidas a la empresa o será subsidio, que igual pagamos todos.

Hay un problema muy fuerte en las declaraciones que dieron la Secretaria de Energía y el Presidente: insistieron en que los generadores privados son algo malo o que no aportaban, incluso dijeron no usarlos, para esforzarse en bajar la tarifa.

Esto es falso, pues el costo de la energía por generadores privados es muy inferior al costo de CFE. Además, el Presidente y la Secretaria mencionan de forma sostenida un equilibrio en la generación entre públicos y privados (54-46 %) que no tiene fundamento legal. En una de las declaraciones, la titular de energía dijo que ya que habían tenido que sacar generadores por la contingencia habían decidido sacar privados para regresara ese equilibrio. Esto es confesar haber alterado el mercado eléctrico por una razón indebidamente discriminatoria. Contrario a derecho.

Pero la parte más grave es la afectación a la confianza.

Se viola el estado de derecho sin tener en realidad razones para hacerlo. Se obstruyen proyectos con razones incompletas, con facultades otros órganos.

El mundo está apostando por resolver los problemas de las renovables para tener cada vez más, mientas que México está buscando los pretextos para no usarlas, producto del fetiche petrolero.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.