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Este pueblo no sabe/ México está ciego sordo y tiene hambre/ la gente es ignorante pobre y estúpida […] necesita/ un hombre fuerte/ un presidente enérgico/ que le lleve la rienda/ le ponga el maíz en la boca / la letra en el ojo./ Yo soy ese/ Solitario/ Odiado/ Temido/ Pero amado/ Yo hago brotar las cosechas/ caer la lluvia/ callar al trueno/ sano a los enfermos/ y engendro toros bravos/ Yo soy el Excelentísimo Señor Presidente/ de la República General y Licenciado Don Fulano de Tal./ Y cuando la tierra trepida/ y la muchedumbre muge/ agolpada en el Zócalo/ y grito ¡Viva México!/ por gritar ¡Viva yo!/ y pongo la mano/ sobre mis testículos/ siento que un torrente beodo/ de vida/ inunda montañas y selvas y bocas/ rugen los cañones/ en el horizonte/ y hasta la misma muerte/ sube al cielo y estalla/ como un sol de cañas/ sobre el vientre pasivo/ y rencoroso/ de la patria… Roma, 14 de enero de 1954.

Fuente: Jorge Hernández Campos, La experiencia. FCE, 1986.

Fotografía: Tito Cortés bajo licencia de Creative Commons.