Diario inicial y mínimo de una crisis

• Se considera que el primer caso de coronavirus, el paciente cero, se detectó el 17 de noviembre de 2019 en Hubei, provincia china, epicentro de la pandemia.

• Sólo a finales de diciembre, informan médicos chinos que hablaron bajo la condición de anonimato, se supo de la viremia, hasta entonces desconocida.

• Fue en enero de 2020 cuando el mundo se enteró de la aparición y los destrozos producidos por el coronavirus, Covid-19, en la ciudad de Wuhan.

Diario intermedio de una crisis: Desasosiego.

Escribo el 21 de marzo. Cada día es diferente. Las noticias de ayer alarman menos que las de hoy. Las de mañana  serán peores. Cada día duele más el dolor ajeno. No es cuestión de ser fatalista: es la realidad. En Italia, los cementerios se encuentran saturados; incinerar a los muertos es necesario, sin despedidas, sin el último adiós. En Madrid, los servicios de urgencias se encuentran rebasados: no hay camas suficientes para atender a los enfermos. Tampoco se dan abasto ni el personal médico ni sus compañeros de enfermería ni el largo etcétera que hace posible la vida hospitalaria: camilleros, técnicos, personal administrativo, químicos. Aplicar el triaje, triage o cribado, i. e. protocolo de selección y clasificación de enfermos empleado en casos de emergencias y desastres es indispensable. El cribado privilegia la posibilidad de supervivencia de los afectados de acuerdo a los recursos disponibles.  Los enfermos crónicos y ancianos fallecen (casi) sin atención si los servicios se encuentran saturados. Así sucede en las guerras. Crudas palabras. La realidad sólo tiene una cara: la Tierra, nuestra casa, no tiene cómo abastecer a la población humana.

Ilustración: Estelí Meza

Diario de una crisis, preguntas y más preguntas: ¿Podrá sobrevivir el hombre?

¿Podrá sobrevivir el hombre? es un libro de Erich Fromm publicado en 1962. La pregunta es vigente. La pregunta amerita otra cuestión, ¿podrá supervivir la Tierra a pesar del ser humano? Los signos de interrogación siembran dudas: ¿se sabe con precisión el origen del Covid-19? Son diversas las hipótesis. Será menester aguardar. Yo pienso lo que muchos piensan: nuestra especie ha destrozado el equilibrio ecológico. Toda destrucción conlleva cambios negativos El ser humano ha roto el exquisito balance de la Tierra. Quizás, no afirmo, las nuevas pandemias se deben al hambre humana por el dinero: destruir/producir/destruir sin cavilar. La casa Tierra y la madre naturaleza no se equivocan.

El caso Italia. En Venecia, debido a la cuarentena, la actividad humana y turística ha disminuido considerablemente. La atmósfera —el aire— se encuentra menos contaminado y el agua más clara. Cisnes y peces y quizás delfines se han acercado a la ciudad.

El caso España. No todo se ha perdido. La solidaridad, uno de los grandes valores éticos de la humanidad ha aflorado debido a la pandemia. En Argentina, Italia, Perú y España, miles de personas aplauden desde sus ventanas para decir “gracias” a los sanitarios. El video tomado en varias ciudades españolas emociona, la crónica también: “Miles de ciudadanos han salido a sus ventanas y balcones en varias ciudades de España para agradecer con aplausos y gritos de “viva” y “bravo” el trabajo de todos los profesionales sanitarios que atienden en estos días en hospitales y en domicilios a los afectados por la pandemia de coronavirus”.

Diario hasta hoy de una crisis: La humanidad debe cambiar.

Hoy es 21 de marzo. Los números hablan. El 20 de marzo en 160 países se habían reportado casos de Covid-19: hoy son 172. El 20 eran 245 000 los  afectados: hoy son 300 000. El 20 habían fallecido 11 000: hoy son 13 100.

Li Wenliang, oftalmólogo chino, murió el 7 de febrero. Tenía 34 años. En diciembre alertó a sus compañeros sobre un nuevo virus. La policía lo amedrentó. Le exigió que dejase de hacer comentarios falsos y de propagar rumores.

Cuando se publique este artículo los números habrán aumentado. No se trata de infundir miedo. Mirar la realidad a través de la pandemia es necesario. Pensar en la humanidad que sigue es obligatorio. Reza el proverbio indio: “La Tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos”. Es necesario mirarnos y escucharnos. Los muertos durante las pandemias nunca deberían ser ajenos.

Postfacio (por hoy)

Propongo: el Covid-19, o la pandemia actual, deberían llevar el nombre Li Wenliang.

 

Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.

 

2 comentarios en “La enfermedad como maestra

  1. Es tristísimo que el denunciante y alertador de esta tragedia haya terminado de ese modo. Los políticos no toleran que se difunda la verdad. Aunque las autoridades chinas formalmente declararon su mea culpa a su familia, sería honesto que la pandemia lleve su nombre como mínimo de gratitud, homenaje y sacrificio.

  2. Ilustrativo y motivante artículo, la visión de Arnoldo Kraus sobre los seres humanos y su relación con el entorno es siempre muy reflexiva. Excelentes sus libros “Cuando la muerte se aproxima” y “Cartas a un joven médico”.

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