Pocos eventos tan anunciados como la actual pandemia. La epidemia de Covid-19  es uno de los más grandes retos que nuestro país y el planeta enfrentaran en la historia moderna. Ansiedad, miedo, en ocasiones pánico,  junto con una infección respiratoria que será banal para la mayoría, pero que en un grupo relativamente menor será motivo de enfermedad muy grave, incluso la muerte. Considerando los números absolutos, los enfermos graves y los muertos son muchos, y lo serán en nuestro país.

Una epidemia es un fenómeno muy complejo que simplificamos y pretendemos dilucidar con análisis matemáticos. Lo cierto, es que la ancestral relación entre virus y hombres ha marcado nuestra historia, nuestro mismo ser, incorporados en nuestros genes, y periódicamente la interacción resulta  en desastres humanos. Paradójicamente sabíamos que esto iba a ocurrir. La literatura médica y la de ficción está llena de revisiones y textos sobre “la siguiente pandemia” y “la necesidad de prepararnos para enfrentarla”.

Ilustración: Kathia Recio

En estas últimas décadas, hemos presenciado múltiples eventos que ha manera de avisos  nos recordaban la necesidad de establecer preparativos. Así se sucedieron el SARS, la Influenza AH1N1, MERS, ébola, zika, y en cada ocasión, la necesidad de establecer mecanismos y sistemas para enfrentarlas ha sido evidente, y no han sido atendidos.

En 1918 la humanidad sufrió su más grave problema como especie. La “influenza española” causo la muerte de 50 millones de personas en el mundo, y fue por esta experiencia y los reiterados recordatorios epidémicos que epidemiólogos, salubristas y médicos han reiterado ante la necesidad de prever, prevenir y estar preparados para la siguiente gran pandemia.

A pesar de todas estas señales de precaución, se desdeñaron los planes para mantener una estrategia de vigilancia y respuesta ante la inexorable ocurrencia de la siguiente pandemia. Esta actitud ha sido prácticamente una constante para todos los países.

En México, el problema se agrava por el ya grave déficit de infraestructura para la atención médica que data de décadas atrás. Nuestra capacidad para ampliar la reserva de camas, ventiladores y cuidados intensivos es muy pobre y probablemente será insuficiente para el problema que viene, a pesar del enorme esfuerzo desplegado en estas semanas. Lo mismo ocurre con la escasez de personal de personal paramédico, técnicos sanitarios, enfermeras, médicos. Es real la falta de insumos, materiales, medicamentos y personal capacitado. Wuhan puede ser nuestro espejo pero con menos recursos.

En este escenario es fundamental entender que no existe una única respuesta perfecta y ante estos fenómenos  siempre llegaremos o antes o después, nunca justo a tiempo. Insisto, el problema es complejo porque es un fenómeno biológico que se modifica y evoluciona con el tiempo y la interacción entre virus, humanos, sociedad y ambiente. Cada sociedad, cada región es una epidemia diferente aunque la misma.

Sorprende que ante esta complejidad, o acaso por esto, surjan múltiples críticos de las acciones que la secretaría de salud pone en marcha y de sus tiempos. Actualmente se escucha continuamente en todos los medios que las políticas que se están implementando en nuestro país son negligentes, insuficientes y tardías. Los grupos políticos convierten el escenario epidemiológico en un foro de diatribas. Los periodistas mutan en epidemiólogos. Se descalifica y denuesta con pobres argumentos. El “yo creo que…” se repite y se suma al ambiente de desconcierto y temor crecientes.

Ciertamente es muy importante mantener una acción crítica constructiva ante las propuestas y acciones de respuesta institucionales, y participar activamente con acciones que sumen intentos de solución.

Es lamentable que ante la amenaza que se configura nos perdamos en los detalles, en el pleito ideológico, en la arrogancia de pretender conocer la mejor respuesta en una situación que no tiene mejor respuesta. Los medios de comunicación aportan una cuota de estridencia y repiten desacuerdos fútiles, y comentarios inútiles.

No hay una respuesta única. Para esta pandemia no hay solución perfecta. En el Reino Unido, el epicentro de la epidemiología, consideraron no establecer distanciamiento social en la búsqueda de inmunizar la población con menos riesgo de complicaciones y protegiendo a los adultos mayores. Sobre la marcha han venido ajustando su programa de acción.  Ante la epidemia de Covid-19 no hay buenas respuestas.

La epidemia está por empezar en su mayor expresión en nuestro país, y nada puede evitarlo. Ninguna acción hubiera evitado la extensa transmisión que está ocurriendo en todo el territorio.  La preparación educando sobre higiene y el distanciamiento social, en el mejor de los casos disminuirán la velocidad de crecimiento. En estas condiciones el desorden, la descalificación, los comentarios peyorativos,  son elementos que solo contribuyen al desconcierto y desorientan a la población. Necesitamos  un mensaje solidario.

Hoy, aquí y ahora, son públicas las recomendaciones preventivas, la higiene  y la implementación del creciente distanciamiento social son la única medida para evitar el contagio y la continua transmisión del virus. Este es el mensaje que debe enfatizarse. Nuestra sociedad lo sabe y ya ha puesto en práctica el distanciamiento. La ciudad ya ha disminuido su ritmo.

El país, los mexicanos, tenemos experiencia y una demostrada entereza para afrontar esta epidemia. No será fácil pero si todos participamos de una forma coherente y con un ánimo de colaboración será menos difícil. El reto no es menor. Es un mal momento para mantenernos divididos.

 

Dr. Samuel Ponce de León Rosales 
Programa Universitario de Investigación en Salud, UNAM

 

3 comentarios en “La pandemia aquí y ahora

  1. Importantísimo dar a conocer que “en cada región es una epidemia diferente aunque la misma”, porque el entorno socioambiental simplemente cambia. Parece que entonces tendremos que apelar a la sabiduría construida socialmente para enfrentar esta crisis. Ni siquiera habría soluciones únicas en un país, sino que tienen que ser regionalizadas. El problema es por ello que las condiciones de atención en México, por cada región,no parece que estén a la altura de las exigencias por venir.

  2. Felicidades Samuel, claro y veraz tu articulo, es importante la solidaridad y el sentido común para enfrentar este evento; te mando un fuerte abrazo!