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La situación mexicana en estos días es una crisis derivada de la situación internacional. Sería falaz decir que la crisis es propia de México pero sería también falaz negar que el gobierno mexicano ha puesto de su parte para incrementar los efectos negativos que tendrá la crisis en el país.

La crisis no es sólo de salud, sino que el sector energético ve complicada su situación ante la caída de los precios internacionales del petróleo, donde el costo del barril de crudo ha llegado a cerca de 18 dólares, menos de la mitad de lo que se preveía que costaría en el paquete fiscal y muy por debajo de los costos de producción de muchos campos de Petróleos Mexicanos.

En este contexto es que el gobierno de la República presentará una lista de proyectos que pretenden que reaviven al sector energético, la inversión en el sector y por tanto la economía en general. Hablemos de los anuncios del sector eléctrico.

Ilustración: Víctor Solís

¿Hay proyectos que pueden per se reanimar al sector?

Sin duda.

Hay cuatro líneas de transmisión que serían muy importantes: Sonora-Baja California, para desahogar la capacidad de generación solar de Sonora y satisfacer Baja California. Las líneas Tamaulipas-Nuevo Leon, Chiapas a la Península de Yucatán e Ixtepec-Yautepec, que desahogaría zonas de alto potencial eólico para llevar la energía a zonas de alto consumo. Esos proyectos detonarían la inversión en Sonora, Tamaulipas, Oaxaca y Yucatán de forma importante. Algunos son proyectos cancelados en 2018-2019 y que al usar modelos de arrendamiento financiero podrían no tener costo de inversión para el Estado.

Sin embargo, la mayoría de los proyectos de generación de electricidad que se presentarían ya existían y eran recursos comprometidos desde antes. Anunciar proyectos nuevos de generación de electricidad es bueno, pero insuficiente.

Tener proyectos en general siempre reanima a un sector, pero una lista de proyectos limitaría la inversión.

Más que proyectos, se requieren anuncios de retomar estructuras administrativas:

Participación publico privada para ampliación de la red de transmisión, subastas para dotar de energía eléctrica más barata a los ciudadanos, esquemas de desplazamiento del subsidio eléctrico, suplir la operación de fuentes de generación caras, contaminantes y poco flexibles, disminución del umbral para acceder al mercado eléctrico, fomentar la competencia en el suministro básico, entre otros.

Estas medidas tendrían dos efectos: primero incrementar el apetito por invertir en México, pero además de esto, podrían ofrecer a las empresas costos de energía más bajos, lo que incrementaría la competitividad del país.

Con anuncios como éstos, el país podría acceder a un mercado moderno, competitivo y sustentable de electricidad.

Además, el país requiere con urgencia desligar no sólo las finanzas públicas, sino al sector energético del petróleo y sus vaivenes. Crecer el sistema eléctrico con renovables lograría esto.

Si acompañando a esto, el gobierno se compromete a eliminar la incertidumbre que él mismo ha introducido al sector energético mediante intentonas como la modificación de lineamientos de Certificados de Energía Limpia o de disposiciones administrativas en los contratos de autoabastecimiento, habría el clima perfecto para la inversión.

Todo esto debería venir de la mano de la recuperación de las capacidades técnicas que se han perdido en órganos regulatorios como la Comisión Reguladora de Energía.

Ahora: esto no significa que se deba volver exactamente a la estructura de la reforma.

Seguramente hay cosas que mejorar, como una regionalización más fuerte de las subastas de energía eléctrica de largo plazo (como lo mencionó alguna vez la secretaria de Energía), mayores exigencias en el cumplimiento de las normas por parte de quienes participan en el mercado eléctrico, el uso de almacenamiento de energía parar mejorar la estabilidad del sistema, mejorar de los procesos de integración social de los grandes proyectos de infraestructura, entre otros. Pero al final, lo que se necesita es retomar estructuras exitosas que den certeza, no una lista de obras que podrían estar inconexas y que per se no significan más que atender necesidades específicas de quien hace el proyecto, y no del Estado o la nación en su conjunto.

Finalmente, se requiere revisar los proyectos anunciados y su viabilidad económica, como la refinería Dos Bocas, los ciclos combinados en la península de Yucatán o Baja California Sur. Si estos proyectos no son viables o generarían costos futuros, es necesario replantearlos o mandar esa inversión a otro lado

Se necesita, en resumen, la lista de acciones de un estadista, no de constructores de obra pública.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

 

Un comentario en “Los proyectos que urgen en el sector energético

  1. El presidente de la Comision de Energia del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) Roger Gonzalez Lau, afirmo que en Mexico urgen condiciones de seguridad y garantia para los empresarios del sector energetico que quieren invertir, sobre todo en la zona sur-sureste.