Ingrid Escamilla, de 25 años, fue asesinada por su pareja sentimental.1 La noticia conmocionó al país y tuvo una gran presencia en las redes sociales. Un amplio segmento se mostró indignado por la falta de resolución de los casos de feminicidios, violaciones y desapariciones de mujeres que prevalece en México. Otra parte de los usuarios digitales, aunque minoritaria, defendió al gobierno, se mostró agresiva, realizó burlas a lo sucedido y sostuvo que a las víctimas de violencia de género “nadie las manda a estar con hombres violentos”. De acuerdo con cifras de Metrics la conversación digital se centró en palabras como “feminicidios”, “mujeres”, y “ni una menos”. Por otra parte, la actitud hacia el Gobierno fue 78 % negativa, 19 % informativa y tres % positiva. El desaparecer el delito de feminicidio y el decálogo anunciado por Gobernación fueron los principales factores que influenciaron la actitud negativa hacia el gobierno federal.

Ilustración: Kathia Recio

Aún no terminaba el escarnio en torno al caso Ingrid, cuando comenzó a difundirse en redes y medios tradicionales que Fátima Cecilia Aldrighetti, una niña de tan solo siete años, fue torturada y asesinada horas antes de haber sido abandonada en la colonia Los Reyes, Tláhuac. Estos eventos incrementaron la conversación digital y centraron la agenda en torno a los feminicidios, desplazando contundentemente otros temas como la detención de Emilio Lozoya o la rifa del avión presidencial. El impacto en redes fue considerable llegando a más 140 millones de personas en Twitter y 3.3 millones en Facebook en México y el mundo.

Cabe mencionar que estos no son los primeros casos que generan indignación a nivel nacional; recientemente el 25 de noviembre pasado, Abril Pérez fue acribillada a plena luz del día en la CDMX. En promedio, 10.5 mujeres son asesinadas diariamente. Tan sólo en 2019, alrededor de 3,000 mujeres fueran asesinadas según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP); de éstos, sólo aproximadamente el 25% son investigados como feminicidios, el resto como homicidios dolosos. Las cifran dejan claro de manera contundente que las políticas prevalecientes han fracasado.

Era previsible que se generara movilización creciente por parte de colectivos feministas exigiendo un alto a la violencia de que son objeto. Fue sorpresivo para las bases digitales progresistas que frente a las protestas el gobierno federal mostrara falta de empatía. La percepción de que había otras prioridades para el gobierno como la rifa del avión escaló la indignación.

Desde Veracruz, una organización pequeña de mujeres feministas, “las brujas del mar” envío un tweet que construyó un antes y un después #paronacionaldemujeres #elnuevenadiesemueve. Así comenzó la convocatoria al paro.

El planteamiento de que ninguna mujer del país asista al trabajo, a las escuelas, a las universidades, bajo el lema de “El nueve ninguna se mueve” —en referencia al 9 de marzo— fue calificado por el gobierno de la República como “conservador” y “golpista”. Así, la confrontación incrementó la distancia, y divorcio entre buena parte de las bases digitales “progresistas” y las netamente “AMLOistas”, toda vez que las primeras han privilegiado su apego a las “causas”, por encima de la unión y apoyo al presidente.

La materialización de la marcha del día de la mujer y del paro nacional de mujeres tuvieron un impacto interesante en la conversación digital llegando a más de 174 millones de personas en Twitter, 1.2 millones en Facebook y generando 2,000 notas. De esta interacción, cabe resaltar dos dinámicas. La primera es que después de la marcha y el paro incremento la actitud positiva hacia el movimiento del 63 % al 72 % mientras que la actitud hacia el gobierno también va al alta del 55 al 63 %.

En este caso, las redes sociales se han usado como el principal instrumento de difusión, y hasta cierto punto de organización por parte de los colectivos mencionados. Esos mecanismos son usados como instrumentos de escrutinio informal, en el sentido de que disminuyen la barrera de entrada a la esfera pública. De esta forma —tal y como ha ocurrido en otros países— miles de mujeres pueden participar en la discusión, convocar marchas y dar a conocer valientemente los casos en los que han sido violentadas, todo esto ante millones de internautas.

Gracias a estos esfuerzos y nuevas herramientas, el problema se visibiliza más. Sin embargo, esta forma de comunicación aún presenta retos importantes. Por ejemplo, no existen mecanismos de reconocimiento de acto y de persona, así como mecanismos de diálogo y generación de consensos más desarrollados. La ausencia de dichos mecanismos provoca que articulaciones digitales de todo tipo se comporten como masas de linchamiento, sin que necesariamente sus actividades se traduzcan de forma directa y puntual en planteamientos puntuales o más aún, en políticas públicas efectivas.

El gran reto hoy es pasar de la efectividad y dinamismo de los mecanismos de comunicación descentralizada prevalecientes, a capacidades de consenso y organización descentralizada mucho más sofisticados. Por esta razón, es imperativo construir instrumentos institucionales que involucren a los movimientos digitales no solo en la socialización de los problemas, sino en el “aterrizaje” de soluciones, su articulación, seguimiento y rendición de cuentas.

A la luz de estas consideraciones, vale la pena revisar el andamiaje institucional con el que México cuenta a la fecha, pues el Estado Mexicano corre el riesgo de mantenerse perennemente rebasado, frente a la cultura social prevaleciente y con las capacidades institucionales actuales.

En junio del 2019 fue reinstalado el Sistema Nacional de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, cuyo objetivo es atender las agresiones de género. Dicho sistema pretende tener una vinculación con las 32 entidades federativas, la Cámara de Diputados y el Poder Judicial, entre otros, para atender la violencia de género. Demasiadas instituciones formales pero poca sociedad involucrada. De continuar así, el Sistema Nacional se mantendrá como un espacio de reuniones burocráticas que siempre irá un paso atrás.

Se requiere construir mecanismos institucionales que se nutran y fortalezcan a partir de modelos de organización social descentralizada. La ONU ha recomendado entre varias directrices de trabajo:2 “12) Aumentar la conciencia pública y la movilización social”; 13) “Involucrar a los medios de comunicación de masas”. 15) “Movilizar a los hombres y a los niños para que se manifiesten en contra de la violencia contra mujeres y niñas”. He aquí algunas líneas sobre las cuales debe explorarse el cambio organizativo e institucional:

1. Comunicación: Para fomentar la articulación de grupos de acción, promoción de información y capacitación para el cambio de cultura y presión.

2. Identificación de opciones: De acuerdo con liderazgos y grupos, cuya participación descentralizada, permita colaboración en las investigaciones, propuesta de nuevas leyes, sanción al trabajo de autoridades —i. e. fiscales y jueces.

3. Toma de decisiones descentralizadas: Para identificar, priorizar y votar las opciones.

4. Rendición de cuentas: Para darle seguimiento por parte de los actores involucrados “corresponsablemente”, a las decisiones tomadas y evaluarlas.

 

Pedro Saez Williams y Rodrigo Hernández Gallegos


1 Con información de METRICS, Conocer la verdad en la era digital. Las gráficas y las métricas aquí presentadas son elaboradas a partir de la revisión de la totalidad de los posicionamientos negativos, informativos y positivos que se generan en Twitter Latinoamérica.

2 ONU Mujeres. “16 medidas para poner fin a la violencia contra las mujeres”.

 

Un comentario en “Sociedad horizontal: feminicidios en México

  1. La noticia conmociono al pais y tuvo una gran presencia en las redes sociales. Un amplio segmento se mostro indignado por la falta de resolucion de los casos de feminicidios, violaciones y desapariciones de mujeres que prevalece en Mexico. Otra parte de los usuarios digitales, aunque minoritaria, defendio al gobierno, se mostro agresiva, realizo burlas a lo sucedido y sostuvo que a las victimas de violencia de genero nadie las manda a estar con hombres violentos . De acuerdo con cifras de

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