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Cada dos segundos y medio ocurre una fiesta Tupperware en algún lugar del mundo, y se calcula que un 90 por ciento de hogares estadunidenses tienen al menos una pieza de Tupperware. Desde los años 1990 un 85 % de las ventas de Tupperware se han generado por fuera de Estados Unidos en países tan diversos como Sudáfrica y Japón.

Cuando un inventor aficionado de nombre Earl Silas Tupper inventó el Tupperware alrededor de 1942 (de una versión refinada del polietileno al que él se refirió como “Poly-T: Material del Futuro”) concibió la “Tupperization” total de los hogares estadunidenses. Esto sólo se logró bien a bien cuando a comienzos de 1950 una mujer, Brownie Wise, ama de casa de mediana edad y empobrecida madre soltera inició la fiesta Tupperware. Ya para mediados de 1950, la fiesta Tupperware (en la que mujeres se reunían en la casa de una anfitriona voluntaria para hacer demostraciones en vivo del producto) se había vuelto un sello distintivo cultural en los Estados Unidos de la posguerra. Brownie reclutaba vendedoras de Tupperware a puños. En 1954 se volvió la primera mujer que tuvo portada en Business Week con su adagio: “Si construimos a la gente, ella construirá el negocio”.

Fotografía: Sandra Fauconnier, bajo licencia de Creative Commons.

El polietileno podía hacerse en variedad de colores y formarse rápidamente usando inyecciones de producción masiva para moldes. En 1947, con el “sello Tupper” (una tapa flexible para recipientes hechos con moldes) se maximizó el potencial de las singulares características del polietileno y el Tupperware se transformó en un producto distinto: “A prueba de plagas e insectos… inderramable… el primer y único artículo en su tipo que una ama de casa ha tenido alguna vez”. Para 1948 todos los botes y tazones de Tupperware se “equiparon estandarizadamente” con sellos. Como el eje del éxito del producto, el sello utilizaba la flexibilidad y la memoria molecular de las propiedades del polietileno para crear una cubierta bien ajustada que se inspiró en invertir la tapa de una lata de pintura; fue el resultado directo de las observaciones de Earl Silas Tupper de los objetos y las mecánicas de la vida diaria. Alguien observó: “En contraste con estructuras anteriores, Mr. Tupper ha ideado un cierre silencioso que es adherible al borde de un envase mediante una sencilla manipulación y es removible de ahí como quien quita una cáscara”. Esta “sencilla manipulación”, por la que el aire es expelido conforme la tapa de polietileno se afloja a los lados de la apertura del envase, se hizo famoso como el “eructo Tupperware”.

 

Fuente: Alison J. Clarke, Tupperware. The Promise of Plastic in 1950s America. The Smithsonian Institution, NY, 1999.