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El campeón estadunidense de ajedrez Harry Nelson Pillsbury (1872-1906) al jugar partidas simultáneas sin ver el tablero, incluía también en las exhibiciones partidas de whist y damas (era uno de los veinte mejores jugadores de damas de Estados Unidos). Otras veces, antes de iniciar la sesión, pedía a los espectadores que eligieran treinta palabras difíciles, que él recitaría a continuación en el mismo orden en que fueron enumeradas, y también en el orden inverso. Sobra decir que ésas y otras proezas de memoria fascinaban al público. Se conoce, por ejemplo, una de estas listas, elegida por un cirujano (las palabras son, obviamente, inglesas):

Antiphlogistine, periosteum, takadiastase, plasmon, ambrosia, Threlked, streptococus, staphylococus, micrococus, plasmodium, Mississippi, Freiheit, Philadelphia, Cincinatti, athletics, no war, Etchenberg, American, Russian, philosophy, Piet Potgelter’s Rost, Salmagundi, Oomisillecootsi, Bangmamvate, Schlechter’s Nek, Manzinyama, theosophy, catechism, Madjesoomalops.

Cuarenta años después la gente seguía recordando las exhibiciones de Pillsbury.

 

Fuente: Antonio Guide, Eso no estaba en mi libro de Historia del ajedrez. Editorial Almuzara, España, 2018.

 

Un comentario en “Proezas de memoria