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No, no me refiero a ubicaciones ni distancias geográficas. Me explico:

El sistema eléctrico del país está dividido prácticamente en tres grandes redes mas otras más pequeñas.

La más grande abarca todo el país excepto la península de Baja California y está conectado con Estados Unidos, Guatemala y Belice. La red de Baja California está interconectada con California. La red de Baja California Sur es lo que entendemos como una isla eléctrica, aislada de todo, o mejor dicho dos, si consideramos que Mulegé, más al norte, también está aislada.

La zona de Baja California Sur tiene los costos más altos de energía eléctrica del país. Además de eso, no hay capacidad de generación eléctrica suficiente para satisfacer la demanda, lo que hace que en ciertas horas del verano sean relativamente comunes los apagones en algunas zonas del estado.

¿Por qué es la más cara y además da mal servicio? Básicamente porque depende de elementos que no hay en el sitio y llevarlos es muy caro: combustibles fósiles. Porque el combustóleo de por sí es muy caro. Porque se requiere transportarlo, lo que es caro y para gas se necesitan gasoductos que actualmente NO hay. Pero el precio de la tecnología de las renovables es cada vez más bajo y el sol y el viento no es necesario llevarlos y que poco se usan en Baja California Sur. Y cuidado, no de ahora. La administración federal anterior limitó el crecimiento de renovables en la región.

Pues bueno, el uso de combustibles tan caros como diésel y combustóleo hace que en el mediano plazo, pueda ser rentable instalar sobrecapacidad de generación, como solar, mezclarlo con almacenamiento y ofrecer servicios energéticos de calidad y más baratos. Además, la generación eólica ofrece energía a las horas de más alta demanda energética, con lo que sería ideal. Pueden hacer térmico solar por concentración, modelo que elimina la intermitencia, Y casi cualquiera sería más barata y rentable que combustóleo o gas. Baja California Sur es el lugar ideal para integrar capacidad con nueva tecnología y observar su funcionamiento. Un gran laboratorio, noble y de bajo costo, más bajo que el actual.

Pues bueno, a pesar de todo esto, el director general de la Comisión Federal de Electricidad anunció que licitarán una nueva planta para generación de electricidad basada sí o sí en combustóleo y probablemente en gas, en algún momento. Afortunadamente el presidente municipal de La Paz ha declarado que actuará legalmente, dentro de sus facultades, para evitar que CFE siga contaminando la cuenca atmosférica del municipio.

Ilustración: Adrián Pérez

Esto se pone interesante cuando una senadora de la misma corriente política que el director de CFE ha manifestado la preocupación por la lluvia ácida que CFE provoca con sus plantas.

El asunto es que mientras los precios alrededor de la energía renovable van empujando hacia abajo y se vuelven tendencia mundial, México parece optar por revivir modelos energéticos sucios, caros e ineficientes, dignos de mediados del siglo pasado.

Pero cuidado, no es sólo en La Paz. Según el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020, CFE pretende dejar de lado las subastas, endeudarse y construir centrales de generación con base en combustóleo y reforzar la infraestructura de uso de carbón.

Mientras los países van desarrollando tecnología, migrando a fuentes renovables, controlando la intermitencia o administrándola, permitiendo la entrada de privados en la generación con renovables y administrando redes, mientras en la Conferencia de las Partes contra el Cambio Climático, los bancos de desarrollo europeo anuncian que ya no van a financiar proyecto para el uso de carbón y combustibles para generar electricidad, México anuncia que se apega más a los combustibles sucios y decide mantener el gasto público que podría usar en educación, salud o sus programas sociales, en pagar deuda por construir generadoras eléctricas de combustibles.

¿Cual es la razón de esto?  Muchos me preguntan y honestamente no creo que sea una decisión de corrupción, sino de historias de vida.

El presidente de la República vivió su adolescencia en medio de un pueblo que se transformó gracias al boom petrolero. Conozco gente de su edad que me decía, en la infancia, que “la ciudad tal huele a petróleo” o a “x químico”; “se huele el progreso” decían. La consciencia ambiental vino después. Las normas que restringen actividades por razones ambientales son para ellos obstáculos al desarrollo. Difícilmente imagino al presidente maquinando algo en contra de México con malicia, sino que en su mente, llenar al país de petróleo es progreso.

Ojalá que alguien sea capaz de convencer al presidente de que el mundo cambió, para bien.

Mientras eso sucede, mientras La Paz y México se alejan de cumplir los compromisos del tratado de Paris, este espacio toma un descanso para encontrarnos de nuevo el 9 de enero del año 2020.

Felices fiestas.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

 

Un comentario en “La Paz y México, ¿más lejos de París?

  1. Es interesante hacer notar que la integración de energías renovables tiene límites, sobre todo en sistemas pequeños y electricamente aislados como lo es Baja California Sur, debido al desplazamiento de inercia (masas rotatorias de generación térmica) que ocasionan las renovables la estabilidad de frecuencia del sistema se ve gravemente comprometida, la inclusión de bancos de baterías (BESS) puede amortiguar este problema, pero incluso así se estaría entrando en un terreno desconocido en la operación de un sistema eléctrico (gran cantidad de generación asíncrona), de allí viene la idea de que Baja Sur podría ser un gran laboratorio para estudiar la integración extrema de energías renovables, ojalá esta visión de gran laboratorio eléctrico nacional fuera compartida por el gobierno y se buscara la forma de volver punta de lanza a México a nivel regional y quizá internacional en estrategias de integración y operación de sistemas de alta y muy alta penetración de energías renovables, es posible pensar que los mexicanos podríamos desarrollar las estrategias y hasta tecnología que en el futuro serán necesarias en los grandes sistemas eléctricos de bajas emisiones de CO2 en el mundo.