Como decía en la entrega anterior, una de las formas de discriminar la energía que recibe la red es el costo de energía.

Debido a que la energía generada por combustibles fósiles depende del costo de este, los métodos de generación mas contaminantes eran curiosamente los más costosos y eso los hacía los menos usados… aunque aún usados.

CFE ha reportado costos de hasta 200 dólares por un megawatt hora de energía generada. Este costo, muy alto, está generalmente ligado a dos combustibles: diesel y combustóleo.

Al tener costos de generación tan altos, siempre era preferible tener renovables, que además recibían pagos también altos.

El plan de varios gobiernos para bajar el costo de la energía y la contaminación era muy simple: usar renovables y gas que es mucho menos sucio, mucho más económico y que tiene costos de operación y mantenimiento más bajos.

Lo explico fácil: el gas, al ser gas (perdón por la redundancia) no requiere mantenimiento, más allá de mantener la hermeticidad de la red que lo contiene y conduce. Pero con diesel o combustoleo, al ser líquidos y sucios, resulta necesario dar mantenimiento a los tanques y equipos con los que se usa, lo que disminuye la disponibilidad de operación.

Además, las emisiones por gas son menores. Si contamos que echar a andar una planta de gas de cero a toda su capacidad puede llevar 10 minutos, literalmente, mientras que el combustóleo lo debes tener calentándose todo el tiempo y tarda varias horas en ir de calentamiento constante a operación plena. El sólo hecho de que el combustóleo tiene que estar todo el tiempo caliente hace que se deba transportar caliente y en calentamiento, lo que aumenta su costo operativo.

En fin, que es muchísimo más costoso generar con combustóleo que con gas.

Ilustración: Patricio Betteo

Además del costo, el combustóleo es un residuo de la refinación. Si el crudo tiene alto contenido de algún elemento, es casi un hecho que el combustóleo resultante tendrá ese elemento.

Al tener México crudo pesado, su cantidad de combustóleo residual es más y al ser amargo (con alto contenido de azufre) su combustóleo es más rico en azufre.

La alta concentración de azufre, al quemar el combustóleo, tiene un problema: genera lo que conocemos como SOx, óxidos de azufre, que al mezclarse con agua genera ácido sulfúrico, (H2SO4) y lo conocemos como lluvia ácida.

La lluvia ácida fue denunciada en La Paz, por la senadora Jesús Lucía Trasviña Waldenrath, aunque erróneamente responsabilizó al gobierno estatal.

Pues bueno, para evitar eso, se crearon algunas normas. Por eso usamos, por poner un ejemplo, gasolina o diesel Ultra Bajo en Azufre (UBA). El azufre en los combustibles tiene un efecto más: sulfata los motores y los va dañando, además de que limita el poder calorífico de la gasolina en el motor. Por eso la gasolina UBA protege el motor, pero también es menos contaminante y genera más potencia.

La Norma Oficial Mexicana 016 de la Comisión Reguladora de Energía limita el contenido de azufre en el combustóleo. Pemex cumple mezclando diésel (producto bueno) con combustóleo.

Para evitar mayores daños al planeta, la Organización Marítima Internacional (IMO por sus siglas en inglés) creó una norma, parecida a la de UBA, en la que se limita la cantidad de azufre que puede usarse en el combustóleo de uso marino. Esa norma entra en vigor el primero enero de 2020.

El problema es que como decía antes, México tiene petróleo con alto contenido de azufre y no lo elimina del producto final. Entonces su combustóleo no se puede vender para uso en barcos ni procesar, por falta de infraestructura, ni tienen por ahora como almacenarlo. Lo peor que pueden hacer es usarlo para generar energía por todas las razones arriba dichas. Por eso resulta preocupante que actores de este gobierno han manifestado su intención de relajar la NOM-016-CRE para poder usar combustibles con alto contenido de azufre.

Y es que aunque pueda haber sobre oferta y esto tire el precio, los costos asociados con su uso (ambiental y técnico) deberían ser suficientes para ni siquiera pensar en su uso.

El “costo bajo” haría aún más costosa la operación de esas centrales y evitaría la entrada de otros generadores más limpios y realmente baratos.

Cualquier país o empresa responsable evitaría el daño a sus ecosistemas y población eliminando el azufre (mediante el uso de deshidrosulfurizadoras) pero además, limitaría el uso del combustóleo, procesándolo para que tenga otros usos. Usar el combustóleo en lugar de gas, por ejemplo, haría que Mexico pagara penas por no usar el gas ya pactado, lo que encarecería aún más el costo del uso de combustóleo. Y si consideramos además que en el Presupuesto de Egresos de la Federación NO se asignaron recursos para mejorar el desempeño del procesamiento, pues sería un GRAVE error usar combustóleo. Por donde se vea.

El uso de este combustible, de la mano de la emisión de Certificados de Energía Limpia cachirules, permitiría a este gobierno simular cumplir sus compromisos ambientales (al menos ante la ley mexicana) bajar artificialmente el costo de la energía en algunos sitios, mientras sigue generando lluvia ácida y es brutalmente ineficiente y retrasa la transición energética.

Tanto CRE como la Secretaría de Salud, protegiendo al usuario y SEMARNAT, protegiendo al ambiente, deben evitar el uso de estos combustibles.

Es algo que el Estado Mexicano debe evitar y de hecho sacar de operación lo que tenga ya generando con combustóleo.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.