Hay dos verdades innegables y difícilmente modificables en el contexto energético del país:

1. Los recursos de los gobiernos son limitados.

2. El crecimiento económico (y el desarrollo) requieren de energía.

Entonces, si depende del Estado el crecimiento del sector energético, el límite es directamente proporcional al presupuesto.

Por ello, en la reforma constitucional de 2013 y las leyes reglamentarias de 2014, se permitió la inversión privada en los sectores de comercialización y generación de energía eléctrica.

Pero la generación de energía eléctrica de parte de privados no nació ahí, sino desde la década de 1990 y ha ido creciendo por varias razones; primero, porque para los grandes consumidores privados ha resultado más económico generar su propia energía, ya sea generando en sitio o pagando porteo y, segundo, porque la Comisión Federal de Electricidad contrató a privados para que le abastecieran energía en cualquiera de las formas que administrativamente le convenía, ya fuera como Productor Independiente de Energía, con PIDIREGAS o mediante subastas.

Ilustración: Oldemar González

Con esta historia detrás, hace unas semanas el presidente afirmó que CFE genera 54 por ciento de la energía eléctrica que se entrega a la red o se consume en el país, mientras que los privados generan el 46 por ciento y que se mantendría esa proporción.

Primero que nada esa cifra es dudosa; tan sólo de las subastas de 2015 a 2017 se han instalado más de 2.5 gigawatts de capacidad de generación de energía eléctrica por privados producto de las subastas de energía eléctrica, mas toda la inversión fuera de las subastas, que no es menor. Mientras, no hay nueva capacidad instalada de CFE. Además, cada día se instalan poco menos de 1 megawatt de paneles solares en el país, de parte de privados, lo que va moviendo esa supuesta proporción.

Pero aún si la cifra fuera cierta, la verdad es que el discurso es o una falsedad o un mensaje amenazante de freno económico ¿Por qué?

Imagine que el dato es real y que el presidente (que además no tiene facultades en la ley ni en la Constitución para hacerlo) decide evitar permisos de generación de energía eléctrica para privados mientras no haya una inversión gubernamental que permita mantener la proporción señalada. ¡Absurdo!

Pero voy más allá:

Imagine que una procesadora de alimentos decide establecerse en algún sitio del sureste, sitio favorito del presidente. La empresa, como parte de su sistema de gestión integral, instalaría algún gran biodigestor para el tratamiento de sus residuos, con lo que además generaría energía; pues bien, la empresa solicita desde el inicio su permiso de generación y se lo niegan porque alteraría el equilibrio 54-46 establecido por decreto, sin fundamento más que el ideológico, por el presidente ¿Estaría dispuesto el presidente a perder esos empleos en su zona favorita?

Veamos dos casos más sencillos: usted decide poner paneles solares en su casa, con lo que establecería una capacidad de 2 kilowatts de generación de energía eléctrica, y CFE le niega la interconexión porque al aceptar su energía, estaría alterando el equilibrio 54-46 establecido, de nuevo, por el presidente.

Una empresa busca instalarse en algún punto equis del país y solicita a CFE que le de servicio de energía eléctrica. CFE no cuenta, en un horizonte de un año, con la capacidad financiera para instalar equipos de generación suficientes para llevarle energía a la empresa. Un privado tampoco lo podrá hacer por mantener ese equilibrio decretado por el presidente. Cientos o tal vez miles de empleos probables se perderán por la imposibilidad de ofrecer energía o de no darla a los costos necesarios, cuando algún privado podría hacerlo.

Puede haber más casos hipotéticos, pero la conclusión es la misma:

La regla de proporción 54-46 o cualquier otra que se establezca respecto de la propiedad privada o pública de un medio de producción no es más que un freno a la economía del país, no sólo en energía.

Si consideramos además que las inversiones propuestas por el gobierno son en medios de generación de energía basadas en hidrocarburos, no sólo estarían frenando el desarrollo económico del país, sino la transición energética.

¿Va por ahí, señor presidente?

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

 

Un comentario en “54-46 o el freno económico de México

  1. ¿Cómo ve las declaraciones de la secretaria de Energía respecto a la vuelta de las subastas?, también un comisionado de la CRE habló al respecto de los CEL’s y las subastas, al menos hay un cambio en la postura de los dirigentes del sector, como bien dice su art. la realidad es que los recursos del estado son insuficientes para las necesidades del sector, ojalá y ya dejen las ideologías para los discursos y busquen soluciones reales a los desafíos del sector.