Esta semana dio inicio la discusión en la Cámara de Diputados de la iniciativa de reforma a la Ley General de Salud que busca desaparecer el Seguro Popular (SP), crear el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar y re-centralizar los servicios de salud para la población sin seguridad social convencional. Coincidió la apertura de este debate con dos interesantes hechos: i) la publicación de una carta firmada por seis ex–secretarios de salud en la que se manifiestan en contra de la desaparición del SP, y ii) la publicación por parte del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) de las cifras de pobreza 2008-2018, donde destaca la notable reducción de la “carencia por acceso a servicios de salud”.

Lejos de contribuir al debate sobre un asunto de tanta trascendencia con argumentos y evidencias sólidas, diversas autoridades de la actual administración han descalificado la participación de los ex–secretarios en esta importante discusión, ignorado la evidencia generada por CONEVAL sobre el impacto del SP, denunciado una supuesta complicidad de este seguro con el “capital privado” y desestimado la abundante información que nos habla de la impericia gerencial  de un equipo que pretende reformar radicalmente nuestras instituciones públicas de salud. Algunas de estas autoridades, además, han incurrido en contradicciones que manifiestan un preocupante desconocimiento de los contenidos de la iniciativa de ley que se está examinando en el Congreso.

Ilustración: Kathia Recio

Se ha insinuado que los seis ex–secretarios de salud defienden al SP porque no cuentan con información, cuando varios de ellos, además de haber ocupado el cargo de mayor responsabilidad en este sector, han dedicado muchos años de su vida profesional a estudiar los sistemas de salud de México y el resto del mundo. Hubo quien llegó al extremo de descalificar su participación en el debate argumentando que los que firmaron dicha carta “han militado o militan” en partidos de oposición, como si ese hecho los desautorizara a opinar sobre estos asuntos públicos. Además de inaceptable, dicha descalificación es imprecisa, pues dos de los ex–secretarios nunca han militado en partido político alguno.

Es notable también la manera en que se han tratado de minimizar los datos del último informe de CONEVAL sobre la evolución de la pobreza en el país. Dicho informe señala que la “carencia por acceso a servicios de salud” en México se redujo de 42.8 millones de personas en 2008 a 19.1 en 2016 (con un repunte a 20.2 en 2018). También señala que esta tendencia decreciente empieza a manifestarse desde principios de la década pasada, justo al inicio de la entrada en operación del SP. A pesar de esto, el Presidente López Obrador declaró, en su conferencia matutina del 7 de agosto, que este programa es “lo más ineficiente que ha existido”.

A este desprecio por las evidencias generadas por un organismo autónomo se suman las atribuciones sin sustento. Un alto funcionario del sector salud, por ejemplo, en apoyo a la actual iniciativa de reforma a la Ley General de Salud, habló en una sesión de la Cámara de Diputados de una supuesta alianza del SP con el “capital privado”, cuando no existe un solo dato que sustente tal despropósito. De hecho, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el gasto privado como porcentaje del gasto total en salud ha disminuido en forma consistente en México desde 2004, año en el que empezó a funcionar el SP.

Resulta también irónico que en el debate en el Congreso los críticos del SP hablen del desabasto de insumos médicos cuando la última compra consolidada de medicamentos, que operó ya la actual administración, arrojó un porcentaje de claves desiertas de 65%, el mayor porcentaje registrado desde que se llevan a cabo estas compras. A esto hay que agregar los problemas que está generando el subejercicio del presupuesto en la Secretaría de Salud, el IMSS y el ISSSTE, calculado en más de 30 mil millones de pesos. El costo en salud de esta incompetencia administrativa será enorme.

Por último, habría que destacar el desconocimiento que algunos funcionarios tienen de la iniciativa de reforma a la Ley General de Salud que presentó el partido en el poder y que han apoyado públicamente. Critican con vehemencia al SP por haber “dinamitado” la descentralización, pero parecen ignorar que la actual administración romperá el pacto federal para operar centralmente los servicios de salud para la población no asalariada, regresando así a la situación que imperaba en México en 1982.

En lugar de mirar hacia adelante, corregir los defectos del SP y construir sobre el valioso legado de varias generaciones de trabajadores de la salud, las autoridades de la actual administración se han embarcado en una contrarreforma reaccionaria que está mirando hacia atrás y destruyendo instituciones cuya contribución al bienestar de los más desprotegidos se ha demostrado a través de rigurosas evaluaciones.

 

Julio Frenk
Rector de la Universidad de Miami y ex secretario de Salud de México (2000-2006).

Octavio Gómez Dantés
Investigador del Centro de Investigación en Sistemas de Salud, Instituto Nacional de Salud Pública, México.

 

5 comentarios en “Salud: Semana de claroscuros

  1. Considero importante mantener a la población informada y no permitir un retroceso, debido a la llegada a Salud de gente tan inepta y que solo buscan desaparecer por su ignorancia que México pierda lo que con tanto esfuerzo se avanzó.

  2. Es una tristeza que la Secretaria de Salud esté gobernada por gente inepta y que no advierta las implicaciones de estas medidas en la salud de los mexicanos, deberíamos proponerles un debate abierto y no solo dejarlo en manos de los diputados y senadores . Propongo que se informe por todos los medios ala población .

  3. El SIstema Nacional de Salud constituye la respuesta social organizada para que nuestro País pueda contender con los grandes retos que enfrenta para mejorar, mantener y acrecentar el nivel de la salud de los mexicanos. Es, así, un poderoso instrumento que contribuye al bienestar social y un recurso invaluable que es preciso desarrollar para solucionar los problemas de salud del presente y prever lo que se espera en esta materia en el futuro.

  4. La centralización en las adquisiciones de medicamentos e insumos para la salud, ha propiciado en parte el subejercicio presupuestal en el sector salud; en efecto, somos victimas del desabasto, pero habría que pensar si no se debe también a los actos de especulación de las farmacéuticas para mantener en algunos casos sobreprecios que no se justifican.

  5. Es una verdadera tristeza que el sistema de salud tenga que sufrir las ocurrencias e ignorancia de los dirigentes actuales. Es evidente que ignoran y rechazan toda información que sustente un trabao bien hecho en los últimos sexenios.

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