La historia de la calamidad eléctrica que está viviendo la península de Yucatán no puede ser tratada ni abordada desde un sólo punto de vista. Se conjuntan una serie de factores desafortunados de gobiernos entre anteriores y el actual, situaciones técnicas, sociales, económicas, que han ido configurando una tormenta perfecta. Las condiciones particulares de la zona permiten no creer que esta condición se pueda generalizar, pero vale la pena revisar cada factor que la causa y evitarlos en otros sitios.

Ilustración: Ros

Primero hagamos un análisis de los permisos de generación que hay en los tres estados que conforman la región.

El Estado de Campeche tiene 34 permisos de generación de energía eléctrica, mientras que Yucatán tiene 41. Quintana Roo no tiene permisos.

Del total de Yucatán, 34 son para energía solar o eólica, sumando un total de 1,439.44 MW. El resto de los permisos es de 3,102.4 MW. Los proyectos más grandes solares de Yucatán están en obras o por iniciar obras. Del total de Campeche tres permisos son eólicos y suman 914.4 MW, no hay fotovoltaicos. El resto de los permisos es de 2,185.37 MW. Dos de los de campeche no inician aún obras.

En total, en la península, hay 37 permisos para renovables, que suman 2,353.81 MW de capacidad de generación.

El sistema interconectado de la península de Yucatán, tiene una generación neta de alrededor de un GW (945 MW a la última hora que se consulta esta columna), mientras que una demanda de casi dos GW (1,958 MW también a la hora de consulta).

Para efectos prácticos, está operando con generadores convencionales (principalmente operados con diesel) y algunos eólicos.

¿Los convencionales pueden aportar más? Claro: algunos de los ciclos combinados que están operando, por ejemplo el Mérida III o Valladolid, operan con diesel. La operación con Diesel hace que esos generadores no lleguen al total de la capacidad ¿Por qué sucede esto? Porque fueron diseñadas para trabajar con gas, preferentemente, que no ha sido suministrado en calidad y cantidad suficientes.

Hay proyectos ligados al gasoducto de Tuxpan, como la compresora de gas de Cempoala o una regasificadora en Pajaritos, que buscaban darle gas suficiente a esas plantas, lo que disminuiría el uso de diesel, incrementaría el gas, disminuiría emisiones y costo de energía y mejoraría la eficiencia de la planta, llegando al total de su capacidad.

Sin duda, en el corto/mediano plazo, la solución es proveer de gas natural.

Pero el gobierno ha anunciado dos medidas que parecen fuera de la realidad: una concluir un oleoducto que lleve diesel a las generadoras y el segundo una nueva planta de ciclo combinado, que puede correr la misma suerte que las actuales o que un auto nuevo sin gasolina o con gasolina de muy mala calidad: no funcionará bien.

Pero en el largo plazo, la solución no pasa por combustibles. Ejercer los permisos para generación por renovables en su totalidad daría a la península más de 2.3 GW de capacidad de generación con los dos modos más baratos de generar: eólico y solar.

Si bien esta capacidad de generación está por encima de la demanda, el crecimiento económico y de la demanda en Mérida y la Riviera Maya, con o sin la infraestructura prometida por la actual administración, darían a la península un equilibrio eléctrico. Sin además contamos con que Yucatán es uno de los estados que más crece en instalación de paneles solares en horas y comercios (generación distribuida), pues la capacidad de generación puede satisfacer la demanda sin problemas.

Pero aquí se puede aparecer con fuerza la intermitencia, que cuyo impacto deberá controlarse con sistemas de almacenamiento que den seguridad energética a los principales centros de población, como Mérida, Cancún, Playa del Carmen, o que aporten además seguridad a los grandes consumidores.

Si estos grandes consumidores hacen una proyección financiera entre comprar baterías y seguir comprando energía generada con diesel, terminarán por apostarle a las baterías en poco tiempo, mezclada con un buen mix de renovables.

¿Qué falta? Dar certeza a los permisos. Buena parte de los proyectos están parados (sobre todo en esta zona) por un asunto social. Aquí es donde es necesaria la política, la buena política, que genere diálogo y revele la fórmula de ganar-ganar que significan las renovables, respetando siempre los derechos de los habitantes del sitio.

Si consideramos que cada vez más gente toma el control de su energía con paneles solares en generación distribuida y de no atenderse el problema eléctrico actual, puede hacer que la gente cambie los medidores y los cables por baterías.

Curiosamente, en los pronósticos más catastróficos de cambio climático, la península de Yucatán puede desaparecer por un crecimiento brutal del nivel de los mares. O si bien no toda, si una buena parte de ella. La lucha contra el cambio climático es uno de los objetivos de la transición energética ¿No vale la pena ceder un poco en aras de mantener el todo?

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

 

Un comentario en “La península eléctrica de Yucatán: la crisis y la oportunidad

  1. Importante señalar la cancelación de lineas HVDC que podrían darle un respiro a la península, la nva administración plantea mas transformación y reforzar lineas en AC, pero claramente eso es insuficiente y además tomará su tiempo, tampoco sirve de mucho nvas centrales convencionales sin gas natural, es triste ver como en aras de la “soberanía Energética” se desechan buenos proyectos.