El crecimiento de las energías renovables en México, principalmente eólica y solar, ha sido impresionante a partir de 2014. Si bien puede frenarse por la falta de Subastas de Largo Plazo, en donde el Suministrador de Servicios Básicos (CFE-SSB) compra la energía para venderla a los usuarios domésticos y PYMES, la realidad es que su influencia sigue creciendo.

Una de las razones no escritas, pero sí declaradas, en las cancelaciones de las subastas es que los proyectos recibían subsidios y se mencionaba por dos razones. Primero, que al ser intermitentes requerían un respaldo que lo hacía muy caro. Segundo, que usaban la red de transmisión sin pagar por ello. Las dos son falsas y hay que aclararlas.

Refinerías y cambio climático

Ilustración: Víctor Solís

En primer lugar, la intermitencia: bajo una lógica de estabilidad o de reducción de intermitencia y su impacto en el sistema eléctrico, se acostumbraba tener una “reserva” de energía. Eso significa tener algún generador basado en combustibles para sustituir a la fuente renovable que deje de generar.  Esa idea era común hace algunas décadas. De hecho, varios de los primeros parques eólicos tenían en sus instalaciones algunos generadores de respaldo que permitían reiniciar el suministro de electricidad mientras el viento no permitía la generación. Si el sistema o quienes lo idean se mantienen en esa lógica, pues sí, es caro.

Lo importante es evolucionar los sistemas, con varias premisas. En primer lugar, no todas las fuentes renovables generan al mismo tiempo. Lo más fácil es imaginar un sistema solar que alimenta de energía durante el día y que, al llegar la noche, recibe o “despacha” la eólica que genera mejor durante la noche. Pero supongamos que se debe usar una reserva de combustibles porque aún no hay suficientes energías renovables para la “reserva” Pues esas plantas ya existen, no es necesario construir algo nuevo. Son las plantas que se planean sacar de operación y que reciben pago del mercado eléctrico mayorista por su disponibilidad.

Pero volvamos al ejemplo de la reserva de renovables. Las seis horas diurnas que coexisten energía  solar y eólica son horas de alto consumo energético. Las horas sin potencial eólico y solar son las que menos consumo eléctrico tienen (aunque hay periodos y regiones en los que la eólica puede ser casi constante). Pero puede haber disponibilidad de energía hidroeléctrica y geotérmica, incluida hidroeléctrica alimentada por agua rebombeada, con renovables. Lo importante es poder transportarla desde donde se genera hasta donde se consume, para lo que se requiere una robusta red de transmisión. Y ahí es donde entra el segundo mito: que las energías renovables reciben subsidio al usar la red de transmisión y no pagan por ello.

El mito nació a partir de una realidad mal entendida. En el año 2009, la Comisión Reguladora de Energía diseñó un modelo tarifario para el porteo de energía a partir de fuentes renovables bajo la modalidad de generación de autoabasto (cuyo origen se remonta a la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica). Su objetivo era que los grandes consumidores de energía, las industrias, usaran cada vez más renovables, y se dio por dos motivos: consenso nacional e internacional de la necesidad de diversificar la matriz energética, y el alto costo de la tecnología.

¿Cómo funcionaba el porteo para renovables bajo autoabasto? Un privado podía generar su energía en el punto de mayor potencial y usarla en donde su empresa estuviera establecida. Para eso debía usar la red pública y, en búsqueda de mayor inversión, se permitió que esa transmisión se hiciera con un costo de porteo preferencial: porteo tipo estampilla postal o tarifa verde. Eso generó un crecimiento importante de las renovables mediante un incentivo real que debió haberse reconocido en el presupuesto de CFE. Sin embargo, este subsidio no se reconoció como tal, impactando las finanzas de CFE en transmisión.

La caída de precios de la tecnología coincidió con los tiempos de la Reforma Energética y los autoabastos dejaron de existir. Sin embargo, quienes obtuvieron permisos de generación en esas condiciones pueden mantener las condiciones originales en sus permisos, bajo el principio general de no retroactividad de una reforma. De la misma manera, quienes tienen autoabasto no pueden generar Certificados de Energía Limpia, por ejemplo, sino que tienen que migrar a las nuevas condiciones y perder el porteo verde.

Los precios de la tecnología eólica y solar, así como la inestabilidad y altos costos de los combustibles, hicieron innecesario el modelo de autoabasto. Es rentable financieramente establecer parques en condiciones de porteo convencionales, reconociendo los costos reales de transmisión.

Hay quien ha declarado que en las subastas los precios de la energía no son reales pues no se toma en cuenta la inversión que hace la CFE para transmisión y que no absorben los privados. Al respecto hay que decir: primero, los proyectos que ganaron contratos en las subastas de largo plazo debían incluir todos los costos para ser operativos y los costos incluían lineas de transmisión, refuerzos en el punto de interconexión y otras obras asociadas, desde el parque hasta el sitio donde el Centro Nacional de Control de Energía indica que debían interconectarse. Una vez hecha la conexión, el privado cede las obras a partir del punto de interconexión al monopolio de transmisión. Además, la operación de esa infraestructura cedida estará a cargo del monopolio y seguirá siendo pagada por el generador.

Segundo, al participar en una subasta de energía eléctrica de largo plazo, se concursa no sólo por precio, sino por generar y entregar la energía en un sitio geográfico determinado. La CFE recibirá entonces la energía que compra en distintos sitios que pueden incluir nodos con alta congestión, alta demanda y poca oferta, poca generación a partir de señales de mercado que presenta el Centro Nacional de Control de Energía. Por eso, la primera subasta de largo plazo tuvo una importante oferta por proyectos en la península de Yucatán. En el mercado eléctrico mayorista los generadores y consumidores pagan por el servicio de transmisión; en el caso de los contratos de subastas, el precio pagado por la transmisión se trasladó al usuario final permitiendo a los generadores competir por el costo de generar la energía eléctrica y entregarla en el punto de interconexión al comprador en la subasta.

Pero aquí surge una discusión casi filosófica. La red la construyó CFE con el dinero de todos los mexicanos y la usan privados que pagan por hacerlo ¿Por qué habríamos de limitar a un privado que nos ofrece, en el punto donde se conecta, un costo de energía más bajo? ¿Por ser privado? Si es así, ¿tendría que pagar más? De hacerse así, eso terminaría por afectar el precio de energía para los dueños de la red: usted y yo.

Finalmente, si hacemos que el privado “pague esas líneas porque es para que él pueda desahogar su energía” en realidad nos estamos engañando, pues esa infraestructura la pagará siempre el usuario final dentro de los costos que el privado ofrezca.  Hacer que la construya él, y no la CFE, es sacarnos el dinero de la bolsa derecha para meterlo a la izquierda.

Pero, honestamente, sí hay un subsidio eléctrico. Es la diferencia entre los gastos del sistema eléctrico para funcionar y lo que recibe, en conjunto, para subsistir mediante tarifas. Este año se otorgaron de inicio 45,000 millones de pesos para el subsidio, pero algunos especialistas lo calculan en más de 120,000 millones. Y ese subsidio no se da a renovables, sino a todo el sistema. Mientras más renovables haya, menor será el subsidio; mientras más generación distribuida haya, menor será el subsidio y —¡muy importante!— menores serán las pérdidas de energía en la red.

Eliminar los subsidios es necesario para contar con un modelo eléctrico moderno, competitivo y renovable. Eso se puede hacer mediante modelos que ya han propuesto ONGs, asociaciones y think tanks y que usan como solución al subsidio, precisamente, las  energías renovables.

Pero esa es otra historia.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera

 

Un comentario en “Renovables y, ¿subsidios?: intermitencia y transmisión, otros dos mitos

  1. Otro punto importante a resaltar es la caída en precios de los sistemas de almacenamiento, lo cual mitiga de manera importante las intermitencias de las renovables, sin embargo, no sustituyen completamente la necesidad de máquinas convencionales, ya que siempre será necesaria inercia en el sistema y solo la proporcionan las masas rotatorias. Sería interesante que se analizara el caso de Baja California Sur que es un pequeño sistema aislado y ya cuenta con una penetración importante tanto de renovables como de generación distribuida, es un buen laboratorio para probar políticas publicas y medir su impacto. Saludos y felicidades por escribir sobre el olvidado sector eléctrico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.