El entorno de las subastas, el nuevo mercado eléctrico

Quisiera iniciar poniendo a México en su entorno. No somos ni podemos vernos como un ente aislado; debemos reconocer que estamos dentro de uno de los espacios geográficos con mayor demanda de energía, intercambio comercial y cuya contraparte es una de las economías más grandes del orbe.

Generar empleos, riqueza, crecimiento económico, nos hace competir y a la vez ser socios del vecino del norte, que se convierte en factor estratégico. El mexicano trabaja mucho tiempo, pero tiene el reto de la competitividad. Uno de los factores de la competitividad es tener energía barata y confiable.

Diversificar las formas en que el aparato productivo pueda hacerse de energía es un reto fundamental, que no necesariamente coincide con la visión del monopolio de Estado.

Desde la nacionalización de la industria eléctrica en 1960, la participación de privados en el sector   energético fue primero frenada de forma intempestiva y luego se realizó de manera discreta y lenta.

La modificación al texto Constitucional en 2013 y la Ley de la Industria Eléctrica que secundó a esa Reforma, abrieron la puerta a mercados eléctricos en los que el monopolio de Estado se mantuvo en los espacios donde se considera un monopolio natural: transmisión y distribución.

Por su naturaleza, los usuarios se dividieron en dos tipos: usuarios calificados y usuarios de suministro básico. Los usuarios calificados son los que consumen más de un umbral mínimo determinado por la Secretaría de Energía. El umbral partió de un megawatt, pero la Secretaría de Energía puede irlo bajando; al bajarlo habrá más usuarios calificados y el mercado eléctrico crecerá. El usuario calificado es un participante del mercado y su competitividad se ve influida por los costos de energía y se le da herramientas de participación. Los Usuarios calificados pueden tener contratos bilaterales o PPA (Power Purchase Agreement) o el mercado spot. Para un usuario básico participar así sería muy complicado, pero se le deben garantizar precios competitivos y opciones para acceder a energía de bajo precio. Por eso, se creó el Suministrador de Servicios Básicos. Este Suministrador puede comprar la energía bajo reglas claras (las subastas de energía eléctrica de largo plazo) y ofrecerla al consumidor final.

El Suministro Básico está compuesto hoy por la empresa Comisión Federal de Electricidad Suministrador de Servicios Básicos, aunque hay otras cuatro empresas con permiso, pero sin poder operar aún (BH ENERGY SUPPLY, Enlace y Representación Gubernamental, Suministro Básico del Centro SUBACE y Luxem Luz Eléctrica Mexicana). De no haber cambios en la implementación del modelo, estas empresas serán comercializadores de energía al usuario básico en menos de 5 años.

Ilustración: Víctor Solís

¿Qué son las subastas?

La forma en que las empresas anteriormente mencionadas puedan ofrecer los precios más bajos de energía es mediante las Subastas de Energía Eléctrica de Largo Plazo, a lo que los obliga la propia Ley de la Industria Eléctrica (artículo 53).

En general, podemos describir a las subastas como licitaciones en donde distintos generadores compiten por vender energía al suministrador del servicio básico bajo las siguientes características:

• Primero, con contratos de 15 a 20 años (dependiendo el producto del contrato) lo cual da certeza a los firmantes y hace a los proyectos sujetos de crédito.

• Segundo, sus lineamientos hacen que sea preferente generar energía cerca de los centros de mayor demanda de energía.

• Tercero, al no distinguir entre tecnologías, se permite que compitan todas, presionando los precios hacia abajo entre todas.

• Cuarto, se compite para la compra de energía, potencia y Certificados de Energías Limpias (CELs). Los CELs son la forma en que se balancea el precio de la energía para que las renovables sean competitivas con combustibles de precios bajos.

¿Qué ha resultado de las subastas?

Gracias a estas condiciones, que coincidieron con la caída del precio de la tecnología solar fotovoltaica, y eólica, los precios ofrecidos en las subastas pasaron de 45.6 a 33.47 y hasta 20.84 dólares promedio por megawatt-hora (es la forma en que se mide la energía entregada) en la primera, segunda y tercera subasta, respectivamente.

Si consideramos que Comisión Federal de Electricidad contaba con costos de generación de hasta 100 dólares por megawatt/hora, pero con un promedio de alrededor de 45 dólares, los costos de generación de 20 o 30 dólares por megawatt-hora significarían ahorros del 30-60% en costos de electricidad. El costo de la energía es actualmente cerca del 63 % del costo final de la factura eléctrica que pagamos en los hogares.

Las ventajas de las subastas son que por su estructura no requieren inversión estatal (los proyectos se van pagando con el pago de tarifas conforme se entrega la energía) y no requieren liquidez del Estado, pues es capital privado. Es tan exitoso el modelo que Argentina, China, Brasil, Perú, Chile y recientemente Colombia lo adoptaron.

Como resultados globales de las subastas se puede decir:

1. Ha bajado los costos de generación, creando ahorros para CFE Suministro Básico, que se deberán ir traduciendo en precios bajos al usuario final.

2. Han detonado la diversificación de la matriz energética, al crecer de forma importante la aportación de solar fotovoltaica y eólica.

3. Han generado inversiones por más de 9 mil millones de dólares, sin riesgo para el Estado.

4. Generaron confianza en el sector energético, empujando más proyectos solares y eólicos.

Las primeras tres subastas fueron en los años 2015, 2016 y 2017. De no haber contratiempos, los proyectos debieron entregar energía a partir de marzo de 2018, 2019 y 2020, respectivamente. Sin embargo, como todo esquema nuevo, ha tenido sus complicaciones y retrasos. El balance de lo entregado y pendiente hasta febrero de este año es el siguiente:

 

Proyectos en proceso

Proyectos en operación

Capacidad en proceso

Capacidad en operación.

Primera Subasta

11

6

760 MW

1,255 MW

Segunda Subasta

20

4

2,776 MW

280 MW

Tercera Subasta

10

0
(deberán entregar a partir de marzo de 2020)

2,596 MW

0

 

Como bien se puede observar en la tabla, hay una serie de proyectos que siguen sin entrar en operaciones. ¿Cuál es la causa? Diversas, pero comunes.

De los once proyectos pendientes de concretarse de la primera subasta, ocho se localizan en la península de Yucatán; la mayoría han tenido conflictos sociales por la ocupación de la tierra en zonas con alta presencia indígena y vestigios arqueológicos. En total suman unos 570 MW que no han entrado en operación y tienen más de un año de retraso.

Esto generó un efecto indeseado, pues la Península es una de las zonas con mayores precios de energía  por dos razones: sus fuentes de abastecimiento locales están basadas primordialmente en generadores de diésel o combustóleo, que es la forma más cara de generar; y su interconexión con el resto del país depende prácticamente de una sola línea de transmisión. Entonces, si no se desarrolla suficiente generación local y/o no se refuerza la transmisión de energía hacia y desde el centro del país, donde podría recibir energía de las grandes hidroeléctricas o los parques eólicos del istmo, no solamente tendrá energía cara, sino riesgos latentes de apagones.

Es importante ver que los proyectos se han realizado mayoritariamente en el norte del país, por razones desde culturales, pues hay menos oposición a los proyectos; geográficas, pues hay más irradiación al norte; económicas, pues hay mayor disponibilidad de terrenos; y hasta técnicas.

Es curioso cómo hay una atracción de las eólicas ahora hacia el norte a pesar del enorme potencial del Istmo, aunque también influye que hay más consumo en el norte y se aprovecha esa energía.

Errores de las subastas ¿cómo mejorarlas?

Tal vez el problema más importante de las subastas sea ajeno a ellas mismas como modelo administrativo, pero no puede hacerse de lado y me refiero a la parte social. El cumplimiento de las Evaluaciones del Impacto Social y las consultas a los pueblos indígenas han frenado proyectos por diversas razones, algunas legítimas, otras dudosas.

Es aquí donde falta perfeccionar o completar los modelos, aunque sean asuntos no directamente relacionados con la energía. Algunos especialistas hablan de medidas tan necesarias como una Ley de Consulta Indígena. También acciones como la educación de los involucrados en los proyectos; aunque parece cosa menor, no lo es, pues algunas empresas reportan que ciertos pueblos se oponen a algunos proyectos fotovoltaicos porque los paneles supuestamente causan cáncer.

En otro punto, algunos parques, al presentar proyectos con costos tan bajos, sacrificaron aspectos de calidad y pueden generar fallas en el corto y mediano plazo. En esos casos es necesario fortalecer los mecanismos de verificación e inspección de cumplimiento de las normas, para garantizar la calidad del servicio entregado por los ganadores de las subastas.

Además, podría ser viable que en algunos casos de incumplimiento, las empresas que no entreguen proyectos después de un cierto período de prórroga no puedan participar en más subastas por un tiempo determinado. Una más: regionalizar las subastas, para resolver problemas locales de falta de disponibilidad energética, como la de la península de Yucatán. Se puede también agregar almacenamiento en las subastas, cuya regulación está programada para este año.

El presente y futuro de las subastas

Las tres primeras subastas se realizaron en tiempo y forma. La administración federal anterior retrasó la publicación de resultados de la cuarta, que el nuevo gobierno terminó por cancelar sin justificación.

Además, se han repetido en discursos que ya no se comprará energía y la generará toda la Comisión Federal de Electricidad.

¿Es posible que la CFE pueda generar a costos bajos como los de las subastas? Sí, en general CFE ha sido exitoso en la adaptación a nuevas tecnologías. Sin embargo, las subastas no lo limitan para generar y adaptarse, sino que le da oportunidad de intentarlo, ser eficiente, o en su caso obtener la energía de quien la genera a menor costo.

Eliminar las subastas para generar todo desde CFE es limitar al usuario final, eliminarle posibilidades, lo cual no significa necesariamente un bien siquiera para el Estado y su empresa productiva.

Es por eso que muchos, incluido el regulador, los usuarios de energía, empresas privadas y estudiosos de las condiciones financieras del gobierno promueven que las subastas sean siempre revisadas, mejoradas, pero se sigan aplicando en lugar de sólo intentar hacer todo desde una empresa.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Director ejecutivo de la Asociación Nacional de Energía Solar, A.C.

 

5 comentarios en “Subastas eléctricas en México, evaluación y qué hacer sin ellas

    • Gracias por explicar de manera tan clara el asunto. Ojalá que las subastas sirvan para que transitemos más rápido hacia las energías renovables.

      • Muchas gracias por la lectura. Seguiré escribiendo estos artículos para Nexos con el fin de socializar el sector energético.