Todos los días escuchamos a gente que dice que “hay razones éticas y morales” para tal o cual cosa, o que no hacen algo “porque se opone a sus principios éticos y morales”. Lo más probable es que la gente que hace la distinción no pueda decirnos en qué consiste la diferencia. No hay nada de malo en ello, se trata de una forma de enfatizar algún punto. En realidad, en la vida cotidiana usamos “ética” y “moral” de modo intercambiable: las expresiones “X no tiene ética” y “X es inmoral” significan lo mismo. Hay muy pocos casos en los que las dos palabras no puedan intercambiarse. Sin embargo, no tendríamos por qué reglamentar su uso.

Ética y moral

Ilustración: Estelí Meza

Insistir en que estos dos términos tienen significados diferentes, precisos y universales es ocioso. Muchos van a la etimología de las palabras y quieren determinar significados precisos. Etimológicamente, “ética” proviene del griego y quiere decir “carácter”, “morada” o “costumbre”. “Moral”, que proviene del latín, quiere decir “costumbre”, pero habría también un sentido en el que quiere decir “carácter”. Tienen significados similares. Pero, aunque fueran diferentes, el origen etimológico de una palabra no tiene por qué fijar su significado: muchas palabras tienen actualmente sentidos diferentes o incluso opuestos a los que tenían las palabras de las que provienen, y eso no quiere decir que tendríamos que modificar su significado actual para hacerlo coincidir con su origen.

Suelen ser los filósofos quienes insisten en la diferencia de estas palabras. Históricamente no fue sino hasta el siglo XIX en que algunos filósofos empezaron a darles sentidos distintos. Por otro lado, como suele ocurrir en filosofía, nunca ha habido acuerdo acerca de su significado; de modo que no hay una fuerte tradición filosófica que nos obligue a usar los términos con un sentido determinado.

Un modo en que muchos filósofos han hecho la diferenciación la hace coincidir con la distinción entre lo individual y lo colectivo. Así, por ejemplo, el filósofo inglés P. F. Strawson nos dice que lo ético es el ámbito de los ideales individuales de vida, mientras que lo moral es el de la observancia de reglas sociales. Por otro lado, Hegel usa los términos en sentido opuesto: lo ético (Sittlichkeit) se refiere al mundo comunitario con obligaciones que se basan en costumbres establecidas, y lo moral, a la acción autónoma individual.

Cuando se hace una distinción de este tipo y se nos dice que “ética” y “moral” corresponden a dos ámbitos distintos de acción, se abre la posibilidad de que éstos entren en conflicto, y entonces uno puede ser ético, pero no moral o viceversa. Aquí habrá que decidir cuál debe prevalecer. Hegel pensaba que lo ético (lo comunitario) debía prevalecer sobre lo moral (lo individual). Sin embargo, Nietzsche —quien curiosamente usa los términos con un significado similar al de Hegel— pensaba que debía tener mayor peso el ámbito individual. En algún momento, por ejemplo, afirma que el “individuo autónomo [está] situado por encima de la eticidad (pues ‘autónomo’ y ‘ético’ se excluyen)”.

De todo esto podemos inferir que “ética” y “moral” no tienen un significado universalmente aceptado en la tradición filosófica, que se trata de una estipulación y, dependiendo de las inclinaciones individualistas o comunitarias de cada filósofo, éste le dará mayor peso a uno u otro. Pero, por sí mismo, un ámbito no tiene por qué ser siempre superior al otro, es decir, no porque mi acción sea autónoma va a ser siempre moralmente correcta: alguien puede autónomamente decidir ser un antisemita. Asimismo, conformarse a las reglas establecidas por la comunidad tampoco tiene por qué ser éticamente incorrecto. Todo depende de cuáles sean las razones que respalden mi conducta.

No es claro por qué alguien puede querer contraponer el ámbito de la autonomía individual al de las obligaciones impuestas socialmente usando los términos “ética” y “moral”. ¿Para qué añadimos esos términos ambiguos si ya contamos con otros (como “autonomía” y “obligación social”, un poco menos ambiguos)? En todo caso, nada realmente significativo, fuera del ámbito de la teoría que hace la distinción, depende de la estipulación terminológica entre “ética” y “moral”.

Hay un uso al que no me he referido: “ética” como disciplina académica, como filosofía moral, encargada de estudiar las normas, valores, virtudes, etcétera, que rigen, o deberían regir, nuestra conducta. Cuando se dice que “A hizo X por razones éticas y morales”, o que si la ética y la moral entran en conflicto, la primera debe prevalecer sobre la segunda, no tiene mucho sentido afirmar que A tenía, independientemente de sus razones morales, razones filosóficas adicionales, y mucho menos decir que consideraciones basadas en una disciplina filosófica deben siempre prevalecer sobre nuestras prácticas morales, a menos que se esté pensando en que nuestras acciones basadas en la reflexión filosófica siempre nos llevarán a comportarnos del mejor modo posible y serán superiores a nuestras prácticas morales preteóricas. Pero esto no es cierto, entre otras cosas, porque las vidas morales de los filósofos están lejos de ser ejemplares.

 

Gustavo Ortiz Millán
Investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM y miembro del Colegio de Bioética A. C. Recientemente coeditó el libro Mind, Language and Morality.

 

12 comentarios en “Entre la ética y la moral

  1. Me gusto su ensayo, considero que explica de manera clara y práctica las diferencias y similitudes entre estos dos conceptos.

  2. ¿No sería conveniente separar el aspecto teórico- especulativo de las conductas personales?, de todas formas un buen artículo, Saludos

  3. Buena síntesis sobre una distinción terminológica común. Una observación sobre la frase final: “las vidas morales de los filósofos están lejos de ser ejemplares”. Yo creo que depende de qué filósofos consideres. No creo que la vida de Séneca, de Kant, de Jaime Balmes o de Gabriel Marcel, por citar sólo unos cuantos filósofos que se ocuparon del tema moral podrían ser consideradas ejemplares, si bien todos los seres humanos somos susceptibles de equivocaciones.

    • Tienes razón: hay filósofos morales cuyas vidas han sido admirables. Pero el hecho de que haya muchos cuyas vidas morales no lo sean muestra que dedicarse a la ética no es garantía de conducta moral.

  4. Una corrección a mi comentario anterior. Quise decir “Yo creo”, en lugar del “No creo” que se coló equivocadamente en la segunda oración de mi párrafo.

    • Artículo interesante. Siempre pensé, cuando estudié filosofía del derecho, que ética se refería al conjunto de principios en los que el tema individuo basa o justifica su actuación y la moral se refería a esos mismos principios basados en ideas religiosas

  5. Buen artículo sin embargo hay mucha personas públicas que a su parecer con convenencieros.

  6. Creo que si se pueden diferenciar clara y distintamente los dos términos. La moral es impuesta y la ética desarrollada internamente por eso hay moral cristiana y ética médica. Pero no moral médica o ética cristiana. Creo que es de suma importancia para nuestra especie aclarar esa diferencia e impulsar a las nuevas generaciones a buscar encarnar los principios y empezar a vivir acordes con el pensamiento. Si bien es necesaria la ética como base de comportamiento al inicio de la vida, cada individuo debe despojarse de ella cuando sea capaz de entender los principios que rigen las normas y se pueda conducir a sí mismo mediante un comportamiento largamente ético.

    • Corrijo el termino: “si bien es importante la MORAL al inicio de nuestra vida….”