Dicen que un autor novel
nacido en mi propia tierra,
pidiéndole un juicio fiel
dio su libro a Justo Sierra.
Mas como el tiempo pasó
y tal juicio no obtenía,
el autor se decidió
a ver a don Justo un día,
e inquirió al autor adusto
el joven con gran zozobra:
—¿Ya ha terminado mi obra?
¿Acabó el libro, don Justo?
Y Sierra ante esas congojas
le contestó a aquel mancebo:
—Me quedan muy pocas hojas…
¿Puede mandarme uno nuevo?

 

Fuente: Tomás Perrín (Ciudad de México, 1914-1985), actor, locutor y epigramista. En: Breve antología de poesía mexicana impúdica, procaz, satírica y burlesca (selección, prólogo y notas de Juan Domingo Argüelles), Editorial Océano, México, 2015.