En México parece haber un consenso —al menos entre las élites— en torno a que es necesario regular la marihuana. La próxima secretaria de gobernación, Olga Sánchez Cordero, presentó el 8 de noviembre una iniciativa para regular y controlar la cannabis en México.1 La pregunta ya no parece ser tanto si legalizar la marihuana o no, sino cómo legalizar la marihuana. Dicho de otra forma, la discusión en torno a la legalización ha dejado de ser binaria.

Esta iniciativa de ley reconoce que “es necesario que [el Estado] intervenga en el mercado del cannabis” a través de la regulación. Además, contempla toda la cadena de producción y distribución de la marihuana, desde la semilla hasta el cigarrillo, a través de la creación de un mercado comercial, cooperativas de producción y autocultivo. Uno de los ejes centrales para la implementación de esta ley es la creación del Instituto Mexicano de Regulación y Control del Cannabis (IMRCC), que tendría bajo su cargo “la absoluta rectoría sobre la siembra, cultivo, cosecha, producción, etiquetado, empaquetado, promoción, publicidad, patrocinio, transporte, distribución, venta y comercialización de cualquier forma del cannabis y sus derivados”.

¿Qué tan buena es esta propuesta de regulación de la marihuana y cómo podemos evaluarla? De acuerdo con Beau Kilmer,2 uno de los más importantes expertos en temas de política de drogas, hay diez decisiones que determinan si la legalización de la marihuana termina siendo buena o mala para la sociedad. Los diez puntos decisivos para todo proceso de legalización son: Producción, afán de lucro, publicidad, prevención, vigilancia y cumplimiento de la ley, penas, potencia, pureza, precio y permanencia.

Ilustración: Izak Peón

Producción: Es importante decidir el número de productores y la cantidad que se les permitirá producir. Por un lado, la iniciativa fija límites para el autocultivo y los clubes cannábicos de veinte plantas o 480 gramos al año por persona. Por otro lado, el número de productores que se encargaran de la producción destinada al menudeo y la cantidad de marihuana que podrán cultivar al año no se ha fijado aún. Sin embargo, la iniciativa contempla el otorgamiento de licencias para la producción comercial, lo cual proporciona una herramienta a los entes reguladores para delimitar quiénes podrán producir –y cuánta– marihuana destinada al menudeo.

Afán de lucro: En cualquier mercado los participantes o las empresas tienen el interés de incrementar sus ingresos. En el caso del mercado de la marihuana eso significaría, entre otras cosas, incrementar el número de consumidores, lo cual, va en sentido contrario al interés público, que es el de proteger la salud.3 Al respecto, la iniciativa reconoce que “el mayor reto al que se enfrenta cualquier modelo de regulación es el de equilibrar el enfoque de salud pública con el interés del comercio”. Para resolver dicha tensión, la iniciativa busca encontrar “el punto medio entre prohibición absoluta y libre mercado” mediante diversos mecanismos. Por ejemplo, para evitar la integración horizontal del mercado busca limitar el número de franquicias para la venta al menudeo que una empresa y sus filiales podrán tener. Asimismo, para evitar la integración vertical del mercado, establece que las licencias que otorgará el instituto serán excluyentes, de tal forma que sólo se podrá realizar un tipo de actividad relacionada con el comercio de  marihuana.

Publicidad: Como sucede con el alcohol y el tabaco la publicidad masiva puede atraer nuevos usuarios. Por eso es muy importante decidir si se permitirá publicitar la marihuana o no. La iniciativa de Morena prohíbe “toda forma de publicidad directa e indirecta cuyo propósito sea la promoción del uso de cannabis”.

Prevención: Para prevenir consumos problemáticos es importante destinar parte de los impuestos que se recauden de la venta de marihuana a campañas de información en escuelas y entre usuarios. La iniciativa propone que todos los actores del mercado regulatorio estén obligados a implementar acciones para la disminución y prevención de riesgos relacionados con el consumo problemático de cannabis. Además, plantea que los menores de edad no podrán ingresar a los puntos de venta y que no se podrán establecer cerca de centros educativos. Sin embargo, en ninguna parte establece el etiquetado de los recursos. Esta es una omisión importante, ya que si no se garantiza el destino de los recursos, no se garantiza que los esfuerzos para prevenir consumos problemáticos sean robustos. 

Vigilancia y cumplimiento de la ley: Para que los limites que establezca cualquier regulación sean efectivos, es necesario que se persiga a quien sobrepasa esos límites. Entre otros, la propuesta establece que uno de los objetivos del instituto será el de “vigilar, revisar, monitorear y fiscalizar el cumplimiento de la las disposiciones” de la ley. Probablemente este sea el mandato más débil de la propuesta, particularmente en lo que se refiere a la vigilancia y fiscalización epidemiológica y fitosanitaria.

Así lo demuestra el caso de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) y el tabaco en México. Desde que México ratificó el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), la COFEPRIS no sólo ha sido incapaz de “hacer cumplir las disposiciones de las leyes y reglamentos ya promulgados, [como] no vender cigarros a menores de edad y cigarrillos sueltos”4 o el consumo de cigarrillos apócrifos;5 también ha sido incapaz de implementar algunas de las políticas previstas por la CMCT, como consecuencia de las estrategias desplegadas por la industria tabacalera.6

Asimismo, crear un ente regulatorio con responsabilidades robustas requiere tiempo, presupuesto y funcionarios capacitados. Conseguirlo no es imposible, pero otorgar amplias facultades y responsabilidades de fiscalización a un único ente —sobre todo cuando aún está por formarse— dificulta esta tarea. Así lo demuestra el caso uruguayo, donde el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca) —modelo del (IMRCC)— tardó tres años en poner en marcha el sistema de regulación de la marihuana. Al principio, el Ircca enfrentó el reto de regular actividades que hasta entonces habían sido ilícitas sin presupuesto propio y con pocos funcionarios.7 Sin embargo, una vez que obtuvo recursos propios y amplió su plantilla, se transformó en un ente regulador capaz y competente.

Penas y faltas: Una decisión importante es qué hacer con aquellos que incumplen las nuevas reglamentaciones. La propuesta de ley establece que el incumplimiento de buena parte de sus preceptos serán sancionados administrativamente y pueden ser: amonestación con apercibimiento, multa, suspensión temporal o definitiva de la licencia, que podrá ser parcial o total, trabajo a favor de la comunidad, y arresto hasta por treinta y seis horas.

Potencia: Al igual que el alcohol, la potencia de la marihuana puede variar. Los daños a la salud asociados con su consumo dependen en buena medida de la potencia y la frecuencia con la que se consume. Por eso, para cumplir con el objetivo de proteger la salud pública es importante regular los niveles de potencia de la marihuana, tal y como se hace con el alcohol. La propuesta establece que el instituto regulará tanto la potencia como la relación entre los principales componentes psicoactivos de los productos que se podrán comerciar.

Pureza: Si la marihuana se comercializa como cualquier otro producto legal, debería pasar por un control de calidad. Para evitar que la planta de cáñamo muera, los productores pueden utilizar pesticidas y su falta de pericia o precaución puede traer problemas como la aparición de hongos y otros contaminantes. La propuesta establece que el Instituto será responsable de la verificación sanitaria y deberá realizar pruebas para determinar los tipos de contaminantes químicos y biológicos, metales pesados y otros. Asimismo, prohíbe la venta de “productos mezclados con otras sustancias”. Todo esto es también una forma de proteger la salud pública. Aunque —como se explica en el apartado sobre vigilancia y cumplimiento de la ley— parece poco probable que el IMRCC sea capaz de cumplir satisfactoriamente con sus responsabilidades de vigilancia y fiscalización fitosanitaria; sobre todo al inicio de la regulación.  

Precio: Este es probablemente el punto más importante que debe considerar todo proceso de legalización. Al mismo tiempo es el más complicado. La literatura académica sobre precios de la marihuana ha demostrado que si el precio baja, el consumo aumenta y viceversa; mientras que, si el precio es demasiado alto, es probable que crezca el mercado clandestino.8 Es decir que existe una tensión difícil de resolver entre los principios de protección de la salud pública y desplazamiento del mercado clandestino. Al respecto, la propuesta establece que los precios de la marihuana se determinaran con base en ambos principios. La ley faculta al instituto para que establezca el precio de comercialización de marihuana al menudeo. Que sea el instituto el encargado de esta tarea otorga flexibilidad y permite reaccionar ante las dinámicas del consumo.

Permanencia: Salvo contadas excepciones, una vez que se establecen reglas o intereses, difícilmente desaparecen. Por eso, muchas veces permanecen reglas que no se adecúan a realidades cambiantes o que no cumplen con sus objetivos. De ahí que sea importante establecer mecanismos de evaluación permanente y actualizar la ley en caso de que se requiera para asegurarse de que cumple con los objetivos para los que fue creada. La propuesta considera este punto y faculta al instituto para que evalúe constantemente el desempeño de la ley.

Conclusión

Como este análisis demuestra, el proyecto de ley que presentó la bancada de MORENA ante el senado ya es muy avanzado. Si bien hay puntos en los que profundiza más y otros que ha dejado para resolver más tarde, no ha dejado de lado ninguna de las decisiones que debería considerar cualquier régimen de legalización de la marihuana según Beau Kilmer. Esta es una propuesta seria y representa una base sólida para avanzar hacia un proyecto de nación más incluyente, justo, respetuoso de los derechos humanos y que proteja tanto las libertades como la salud pública.

Aunque la legalización de la marihuana puede parecer sumamente compleja y es cierto que “es necesario diseñar con cuidado la legislación correspondiente”,9 podemos apoyarnos en la experiencia exitosa de otro países. Además, en México contamos con un grupo numeroso de expertos en salud pública y política de drogas, de la academia y la sociedad civil que pueden informar los debates. Por último, que algo parezca difícil no es razón para quedarse pasmado.

Si bien, como algunos autores han señalado “quedan inquietudes sobre la regulación propuesta”10 esas inquietudes pueden resolverse durante los debates legislativos o bien, se resolverán al definir las reglamentaciones. Tanto los costos de la fallida estrategia punitiva contra las drogas, como el más reciente fallo de la Suprema Corte, obligan a regular lo antes posible los usos industriales, médicos y adultos de la marihuana de forma integral e inteligente. No hay más opción.

 

Raúl Bejarano Romero y Jonas von Hoffmann


1 Sánchez-Cordero, Olga y Ricardo Monreal. (2018). Proyecto de decreto por el que se expide la ley general para la regulación y control del cannabis.

2 Kilmer, Beau. (2015). The “10 Ps” of Marijuana Legalization, Berkley Review of Latin American Studies, 52-57.

3 Ernesto Zedillo, Catalina Pérez-Correa, Alejandro Madrazo y Fernanda Alonso. (2018). La política de drogas en México: Causa de una tragedia nacional: una propuesta radical e indispensable para redimirla, Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales.

4 Calleja, Nazira. (2012). Medidas para el control del tabaco en México y el mundo, Enseñanza e investigación en psicología, 17(1): 83-99.

5 Se estima que 22% de la población del país ha adquirido al menos una vez cigarrillos apócrifos. Ver: Aguirre, Juan Pablo. (2016). Piratería en México y sus efectos en la sociedad, Cuadernos de Investigación.

6 Madrazo, Alejandro y Ángela Guerrero. (2012). Estrategias de la industria tabacalera en México para interferir en las políticas de control de tabaco, Salud Pública en México, 54(3): 315-322.

7 Entrevistas con Augusto Vitale (Presidente del Instituto de Regulación y Control del Cannabis, 2014-2017) y Julio Calzada (Secretario General de la Junta Nacional de Drogas, 2011-2015) realizadas el 22 e marzo de 2018 y el 19 de febrero de 2018, respectivamente, por Jonas von Hoffmann en Montevideo, Uruguay.

8 Ver: Caulkins, Jonathan, Beau Kilmer y Mark Kleiman. (2016). Marijuana Legalization: What Everyone Needs to Know. Oxford: Oxford University Press.

9 Romero, Jorge Javier. (2018, 14 de noviembre). Los retos de la regulación de la cannabis, Letras libres.

10 Salmorán, Guadalupe. (2018, 13 de noviembre). Morena y su iniciativa de legalización de la marihuana, nexos.

 

Un comentario en “¿Qué tan buena es la propuesta de Morena para legalizar la marihuana en México?

  1. Los consumidores de canabis están de fiesta, sin embargo el exceso de regulaciones y autoridades involucradas en el control propiciarán inevitablemente la corrupción, por lo que opino que debería ser permisiva la producción solo para el autoconsumo así como limitar la publicidad para su comercialización. Saludos

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