El filósofo Heráclito fue el estudioso del intercambio económico así como del lenguaje. En el fragmento 90 habla de la forma monetaria y de su importancia en tanto nueva forma de metaforización o intercambio:

Todas las cosas son trueque (antamoibe) del Fuego y el Fuego lo es de todas, del mismo modo que las mercancías (chremata) lo son del oro (chrysou) y el oro de las mercancías.

Las metáforas (o contenido) del fragmento son comerciales. Pero todavía más importante es el hecho de que la metaforización (o forma) es también comercial. El fragmento no sólo habla del trueque del fuego o del oro, también habla de sus propios cambios de sentido o metaforización. El intérprete debe tener en cuenta los tropos de lenguaje en este fragmento, de la misma manera que Heráclito en otro fragmento habla de los “tropos” del fuego (pyros tropai). Si entendemos el trueque heracliteano es porque entendemos el fragmento 90 como una serie de cambios o trueques formales.

El fragmento contiene cuatro metáforas, dos proposiciones (y un símil; vamos sólo con las primeras). Las metáforas son:

a) todas las cosas son trueque del Fuego
b) el Fuego es trueque de todas las cosas
c) las mercancías son trueque del oro
d) el oro es trueque de las mercancías

La metáfora por sí misma es un trueque. “Trueque” no sólo expresa la relación entre los términos de cada metáfora, sino también los nombres de la metaforización misma. El fragmento define un tipo de cambio-trueque (o metáfora) que era muy reciente en la época de Heráclito.

Hay dos proposiciones en el fragmento:

1) hay trueques de todas las cosas por Fuego y del Fuego por todas las cosas
2) hay trueque de mercancías por oro y de oro por mercancías.

Dentro de cada proposición no podemos separar las metáforas unas de otras sin destruir el sentido de la proposición o de sus respectivas metáforas. Cada proposición se compone de dos metáforas, en extrema oposición una de otra. En la proposición 1), por ejemplo, la metáfora a) y la metáfora b) son opuestos tan extremos como el Polo Sur y el Polo Norte, y como la compra y la venta. Sin embargo, la relación entre los términos de cada metáfora equivale a la relación de esa metáfora y su extremo opuesto. En la metáfora a), por ejemplo, “todas las cosas” y “fuego” dependen uno de otro de la misma manera que dependen una de otra la metáfora a) y la b). Ese tipo de metaforización es una contribución singular y decisiva hecha por Heráclito a la historia del pensamiento.

 

Fuente: Marc Shell, La economía de la literatura (traducción de Jorge Aguilar Mora), FCE, 1981.