En el segundo debate presidencial, el Instituto Nacional Electoral puso el tema de la migración al centro. Los candidatos se quedaron cortos en las propuestas presentadas para un tema tan urgente y complejo. Faltaron estrategias de largo plazo que contribuyan a vincular y empoderar a nuestros migrantes en el vecino país del norte. Nadie entiende quienes son los dreamers y su potencial allá y acá. Contar con políticas más empáticas y transversales para aquellos que son deportados y los que antes transitaban y ahora se quedan, también es urgente. Todos hablan de defender mejor y con más recursos a la comunidad pero nos falta el detalle, los aliados y los mecanismos para hacerlo, por ello esbozamos en este artículo algunas ideas, retos y temas clave para realizar dicha tarea.

Ilustración: Víctor Solís

Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, las detenciones de nuestros migrantes han aumentado 42%. Se triplicó el número de arrestos de personas sin récord criminal, basado en el perfil racial (de 4,100 a 15,478). Durante el 2017, cuatro de cada cinco deportaciones, se hicieron a través de procesos acelerados de remoción, saltando el debido proceso y violentando los derechos fundamentales de las personas implicadas. Existe un incremento del 37% en deportaciones de personas detenidas al interior de Estados Unidos (61, 094, en comparación con 44,512), transitando de un perfil fronterizo, que es lo que veíamos mayoritariamente con Obama, a un perfil de personas con mayor arraigo, historia, familia y tiempo en la Unión Americana. No son los bad hombres prometidos por Trump, sino gente trabajadora, productiva y con lazos fuertes por allá como el último informe de Human Rights Watch muestraa través de 43 historias. También existe un incremento del 30.9% en órdenes de salida voluntaria (que se da por presión de la autoridad migratoria en Estados Unidos) con una totalidad de 57,069 en 2017.

Según datos del Instituto Nacional de Migración, las deportaciones disminuyeron en casi un 24% el primer año de Trump. Sin embargo, no son buenas noticias. Es fundamental contar con una visión preventiva en razón del aumento  descrito en materia de arrestos. En Estados Unidos existen 56 cortes de migración con más de 690 mil casos pendientes. Es por ello que los procesos de deportación pueden tardar pero se darán y los números aumentarán como lo muestra el primer trimestre de 2018 con un incremento ya del 40% en el número de repatriados. La contratación de 35 fiscales y 18 jueces así como la puesta en marcha de indicadores de productividad para los jueces de inmigración basadas en el numero de casos que cierren y más recursos destinados al CBP y al ICE, también aumentan el riesgo de deportación de nuestros connacionales.

¿Cómo proteger a la comunidad?

Únicamente el 40% de los migrantes mexicanos que llegan a la Corte de Inmigración, cuenta con acceso a un abogado. Dicho porcentaje disminuye al 20%, si la persona se encuentra ya detenida

Existen algunos beneficios migratorios como las visas “T” y “U”, el asilo, el refugio, la suspensión de una deportación y la fianza. Los abogados deben analizar la viabilidad para cada caso. Tener familia norteamericana, no haber cometido crímenes ni haber sido deportado con anterioridad, referencias laborales y comunitarias, tiempo y contexto de vida por allá, todo cuenta.

La disminución de casi un 10% en las solicitudes de estancia humanitaria en Estados Unidos, la salida del tratado de Naciones Unidas sobre la migración y el refugio de este país y las pláticas entre ambos gobiernos filtradas en fechas recientes para analizar la posibilidad de que México sea considerado un “tercer país” preocupan. Nuestra nación no esta lista para recibir  a todos aquellos que piden asilo y refugio a Estados Unidos y este país no quiere aceptar. El gobierno mexicano no debe caer en la tentación de que Estados Unidos nos reconozca como un “país seguro” (que además no lo es) a cambio de este compromiso. Además, en materia legal, este escenario hace más compleja la posibilidad de que nuestros connacionales puedan acceder a algún beneficio migratorio o visa humanitaria cuando el caso lo amerite.

En el caso de la fianza, se consideran diversos factores como estadía, récord criminal, lazos familiares, etc. Además, los abogados deben demostrar al gobierno norteamericano que el individuo no representa peligro para la sociedad ni para la seguridad nacional. Incluso si alguien sale bajo fianza, las complicaciones no terminan. El proceso de deportación y defensa debe continuar en la corte, pero sin que la persona se encuentre detenida. Las posibilidades de libertad bajo dicho procedimiento incrementan un 30% si se cuenta con un abogado pero los costos son discrecionales, oscilan entre 1,500 y 20 mil dólares, lo que, junto con lo que se requiere invertir para el apoyo legal, dificulta el acceso de muchos connacionales.

Consejos preventivos

1. Asesorarse con abogados en materia de inmigración de manera preventiva;
2. Conocer el ABC de sus derechos en caso de ser detenido: A) guardar silencio, B) a ser representado legalmente, C) NO firmar ningún documento sin haberlo consultado con un abogado; 
3. Preparar documentos de identidad de la familia, certificados de matrimonio, récords médicos, de la policía o de cortes que serán de utilidad ante cualquier eventualidad;
4. Elaborar plan preventivo, sobre los pasos que se deben seguir en caso de deportación, primordialmente si tiene hijos menores, propiedades o negocios;
5. Evitar problemas con la justicia; 
6. Estar atentos ante los intentos de fraude por parte de individuos, notarios y abogados que aprovechan la desesperación para engañar y estafar. 

 





Información por todas las vías

Asesorarse en materia legal y estar preparados es el primer paso para evitar la violación a de los derechos fundamentales. Especialmente los seis millones de indocumentados que corren riesgo de ser arrestados y deportados. Es necesario difundir e informar por todos los medios y a través de diversos sectores, los derechos de los migrantes para evitar el abuso y los errores que con el miedo y la persecución, hoy cotidianos, se cometen. Asimismo, las alianzas con las redes de abogados y organismos e instancias internacionales es fundamental para defender mejor y de manera oportuna a nuestros migrantes, los consulados no se dan abasto.En la era Trump, una falta menor puede tener consecuencias mayores. Fomentar la cultura de la legalidad y el apego a las normas de es necesario para no ponerse en riesgo.

Cualquiera que gane la contienda presidencial, debe colocar a la comunidad al centro de la relación bilateral y realizar negociaciones integrales que mejoren el trato a nuestros migrantes a cambio de la seguridad y trabajo que en la frontera sur, México realiza. También, es urgente contar con un programa institucional que asegure de manera permanente recursos para el apoyo legal, priorizando a aquellos que se encuentran ya en proceso de deportación en los 50 consulados en los próximos años que las políticas migratorias en el vecino país del norte no tienden más que a empeorar.

 

Eunice Rendón
Doctora en políticas públicas por Sciences-Po París y es experta en seguridad y migración. Es extitular del Instituto de los Mexicanos en el Exterior.

Janeth Moreno
Esq. LL.M. es abogada especializada en temas migratorios y en derecho humanitario y titular del Despacho Moreno Law en Boston, MA