Este texto es una colaboración entre Nexos y Oraculus.

Esta semana terminó el ciclo de debates presidenciales de 2018. Ahora que tenemos datos de los tres, aprovechamos este último post de la serie (ver el primero y segundo) para analizar algunos aspectos de lo ocurrido en Mérida, así como para comparar estas cifras con datos de los dos primeros debates.

Ilustración: Víctor Solís

Comenzamos por lo más general. A pesar de que los tres debates duraron casi lo mismo (poco más de dos horas), en este último se dijeron más palabras que en los dos anteriores: 19,621, vs. 19,141 en el primero y 18,253 en el segundo. Esta relación se mantiene incluso después de descontar (i) las palabras dichas por la voz en off en los tres debates y (ii) las preguntas del público en el segundo debate: 19,500 palabras en el tercer debate vs. 19,074 en el primero vs. 17,552 en el segundo.

De forma consecuente con el número de palabras totales dichas en cada debate, todos los candidatos –excepto Andrés Manuel López Obrador– dijeron más palabras en el debate de Mérida que en los dos previos. En el caso del tabasqueño, si bien dijo 15% más palabras en el segundo debate que en el primero (2,438 vs. 2,104), en el tercero y último redujo ligeramente las palabras mencionadas (2,381).

Los datos también revelan que mientras que José Antonio Meade fue el candidato que más palabras pronunció en cada uno de los tres debates (sus cifras para el segundo y tercero son prácticamente iguales), López Obrador fue el que menos palabras dijo en cada uno de ellos.

Al analizar las interacciones entre candidatos, los datos indican que —al igual que en los dos debates anteriores— Andrés Manuel López Obrador fue el candidato más referido en el debate de Mérida, con 37 menciones. Esta cifra representa un ligero aumento respecto al segundo debate (32), pero es mucho menor que la del primero (69).

Además, hubo un par de cambios relevantes en las interacciones entres los candidatos. Por un lado, éste fue el primer debate en el que Meade mencionó en más ocasiones que Anaya a López Obrador (19 y 12 veces, respectivamente). Por otro lado, el debate de Mérida también fue el primero en el que el segundo candidato más mencionado no es Anaya (ocho), sino Meade (10).

Al revisar los datos de los moderadores del debate de Mérida, el primer dato que salta a la vista es que, por segundo debate consecutivo, al menos un moderador mencionó más palabras que López Obrador. En esta ocasión fue Carlos Puig, quien dijo 2,687 palabras, 306 más que el tabasqueño. Por su parte, Gabriela Warkentin dijo 64 palabras menos que AMLO (2,317 en total) y Leonardo Curzio fue el moderador que menos palabras mencionó: 1,601.

El dato de Puig es relevante no sólo porque mencionó más palabras que AMLO, sino también porque lo coloca como el moderador que más palabras dijo en los tres debates. Le siguen los moderadores del segundo debate, León Krauze (2,601) y Yuriria Sierra (2,514),1 y en cuarto lugar Warkentin (2,317). Los otros cuatro moderadores dijeron menos de 1,900 palabras cada uno.

La siguiente gráfica ofrece una perspectiva complementaria de las cifras recién descritas. Muestra la proporción de palabras dichas por los candidatos y moderadores respecto al total de palabras mencionadas en cada debate (excluyendo antes las palabras de la voz en off y las del público en el segundo debate).

La gráfica ilustra que la participación relativa de los moderadores fue creciendo conforme pasaban los debates. Mientras que en el primero Denise Maerker, Azucena Uresti y Sergio Sarmiento dijeron el 23.1% de las 19,074 palabras pronunciadas por ellos y los candidatos, en el segundo Yuriria Sierra y León Krauze mencionaron 29.1% de las 17,552 palabras. En el tercer debate Gabriela Warkentin, Carlos Puig y Leonardo Curzio dijeron 33.9% de las 19,500 palabras.

Más allá de la opinión personal que cada uno pueda tener sobre estas cifras, éstas plantean diversas discusiones interesantes. Por ejemplo, ¿los moderadores deben tener completa libertad para hablar el tiempo que quieran durante un debate o, al igual que los candidatos, deben constreñir sus intervenciones a intervalos predefinidos? Si se opta por la segunda opción, ¿se debe dar la misma cantidad de tiempo a candidatos y moderadores? Además, ¿los moderadores deben tener plena libertad para interrumpir a los candidatos en cualquier momento, o éstas deben limitarse a ciertos segmentos del debate?

Si el INE decide abordar estos y otros temas al discutir el formato de los debates presidenciales en 2024, estas cifras podrían ser un insumo útil para nutrir la discusión. Ojalá que en ese momento los datos acompañen a la teoría y los conceptos.

Juan Ricardo Pérez-Escamilla González es Director General de Central de Inteligencia Política y socio fundador el portal Oraculus.

Sebastián Garrido es profesor-investigador del Laboratorio Nacional de Políticas Públicas (LNPP) en el CIDE y Catedrático Conacyt.


1 Por un error nuestro, en el análisis del segundo debate dijimos que Sierra había mencionado 2,606 palabras y  Krauze 2,340. Las cifras correctas son 2,514 y 2,601, respectivamente. Esto implica, primero, que Krauze dijo más palabras que Sierra, y, segundo, que ambos moderadores mencionaron más palabras que López Obrador.