Personajes:

Zoia Denísovna Peltz: dueña del departamento y del taller de costura.

Maniushka: su sirvienta.

Portupeia: presidente del comité habitacional.

 

Primer acto
[Fragmento]

(El vestíbulo, la sala y el dormitorio del departamento de Zoia.

El atardecer de mayo se refleja en las ventanas. Tras éstas, el patio de la gran casa como una terrible tabaquera musical. Canta el gramófono:

“Todo el género humano sobre la tierra…”. Alguien grita: “¡Compramos hornillas de petróleo”; alguien más: “¡Se afilan cuchillos, se afilan tijeras!…”.; un tercero: “¡Soldamos samovares”…”. De vez en cuando silba un tranvía. Hay escasos ruidos de automóviles. Es un concierto infernal. Cuando cesa ligeramente, se escucha una alegre polka entonada por una armónica.)

Zoia: (Se cambia de ropa frente al armario de espejos y canta la polka.) Vamos, vamos, ángel querido… Ya tengo el papel… Lo conseguí… ¡Conseguí el documento.

Maniuska: (Aparece de pronto.) ¡Zoia Denísovna! ¡Portupeia se ha metido en la casa)

Zoia: (En voz baja.) Córrelo, échalo fuera. Dile que no estoy en casa.

Maniushka: Es que el maldito se metió por la puerta de servicio.

Zoia: ¡Córrelo! ¡Échalo fuera! Dile que salí. (Se esconde dentro del armario de espejos.)

Portupeia: (Entra abruptamente.) Zoia Denísovna, ¿está usted en casa?

Maniushka: no está, le estoy diciendo que no se encuentra. ¿Pero qué significa esto, camarada Portupeia, cómo se atreve a entrar directamente en el dormitorio de una dama?

Portupeia: En el régimen soviético no se acostumbran los dormitorios, ¿o tú también quieres que se te instale un dormitorio? ¿Cuándo volverá?

Maniushka: ¿Cómo quiere que lo sepa? No me rinde cuentas.

Portupeia: ¿Habrá ido a ver a su querido?

Maniushka: ¡Qué poco educado es usted, camarada Portupeia! ¿A quién se refiere?

Portupeia: Tú, María, no te finjas estúpida. Conocemos perfectamente sus asuntos. En el comité habitacional los tenemos a todos en la palma de la mano. El comité habitacional es un ojo vigía. Un ojo duerme y el otro vigila. Por eso ocupamos esos puestos.

Maniushka: Lo mejor sería que se fuera, Anisim Zotikovich, ¡para qué entró hasta el dormitorio!

Portupeia: ¿Ves mi portafolio? ¿Con quién crees que estás hablando? Sabes que puedo entrar en cualquier sitio. ¡Soy un funcionario, es decir, un ser inviolable! (Trata de abrazar a Maniushka.)

Maniushka: Voy a decírselo a su esposa, ella sí podrá arañar al funcionario hasta hacerle sangrar su inviolable rostro.

Portupeia: Pero cálmate, tú, perinola.

Zoia: (Desde el armario.) Portupeia, ¡es usted un cerdo!

Maniushka: ¡Ay! (Retrocede rápidamente.)

Zoia: (Sale del armario.) ¡qué gran presidente del comité habitacional! ¡Enorme en verdad!

Portupeia: Pensé que en realidad no estaba. ¿Por qué dice mentiras esta muchacha? Qué astuta es usted, Zoia Denísovna…

Zoia: Y usted es un fruto poco delicado., Portupeia. En primer lugar, qué manera de decir inmundicias. ¿Qué significa “mi querido”? ¿Se refiere acaso a Pavel Fiódorovich?

Portupeia: Soy un hombre sencillo. Nunca estuve en la Universidad.

Zoia: Pues es una lástima. En segundo lugar, yo no estoy vestida y usted se pasea por mi dormitorio. Y en tercer lugar, no estoy en casa.

Portupeia: ¿No? ¡Qué extraño!

Zoia: Dígame en dos palbras para qué me necesita. ¿Otra vez con eso del famoso amontonamiento?

Portupeia: Por supuesto. Usted es una persona y son seis en las habitaciones de que dispone.

Zoia: Cómo una, ¿y Maniushka?

Portupeia: Maniushka es su sirvienta, ella tiene dieciséis arshinas en la cocina.

Zoia: ¡Maniushka!

Maniushka: (Entra.) Dígame, Zoia Denísovna.

Zoia: ¿Quién eres tú?

Maniushka: Su sobrina, Zoia Denísovna.

Portupeia: ¿Cómo llamas a Zoia Denísovna?

Maniushka: Ma tante.

Portupeia: ¡Bah! ¡Muchacha babosa!

Zoia: Puedes irte, Maniushka.

(Maniushka sale rápidamente)

Portupeia: Así no se puede, Zoia Denísovna. ¡Qué tantas vueltas está usted dándole a este asunto! ¡Maniushka su sobrina!… Es tan sobrina suya, cono yo puedo ser su tía.

Zoia: Pertupeia, ¡es usted un patán!

Portupeia: La primera habitación también está vacía.

Zoia: Disculpe, pero ya le he dicho que él se encuentra en un viaje de trabajo.

Portupeia: No me diga, Zoia Denísovna. ¡Él no vive en Moscú! Digamos la verdad, nosotros sabemos que le envió un papelito desde el trust de porcelana y escapó de Moscú. Es una personalidad mítica. Y por culpa suya me llevé tal ovación en la reunión general, que con trabajo logré arrastrar mis piernas de regreso.

Zoia: ¿Pero qué quiere esta pandilla?

Portupeia: ¿A quién se refiere?

Zoia: A su reunión general.

Portueia: ¿Sabe, Zoia Denísovna, si otro estuviera en mi lugar…

Zoia: Pero sucede que es usted quien está en su lugar y no otro.

Portupeia: Acordamos reducir el espacio, aunque la mayoría opina que lo mejor sería expulsarla.

Zoia: ¡Expulsarme! (Le hace un ademán con el puño.)

Portupeia: ¿Cómo debo interpretarlo?

Zoia: ¡Interprételo como lo que es!

Portupeia: ¡Está bien! Pero que me muera si mañana no le pongo a vivir aquí algún trabajador. A ver si también a él le hace ademanes con el puño. Con su permiso. (Sale.)

Zoia: Portupeia, permítame el certificado. ¿Por qué Monsieur Ganso ocupó el piso principal de nuestro edificio ocho habitantes él solo?

Portupeia: Me perdona, Zoia, pero Ganso tomó el departamento por contrato: va a instalar la calefacción en todo el edificio.

Zoia: Disculpe la pregunta poco recatada: ¿cuánto le dio Ganso directamente a usted para poder quitarle el departamento a Firsob?

Portupeia: Zoia Denísovna, mida sus palabras, yo soy… ¡un funcionario!

Zoia: En el bolsillo interior de su chaleco hay algunos billetes. Son de la serie VM, el primer número es el 425900, compruébelo.

Portupeia: (Saca el dinero, queda estupefacto.)

Zoia: ¡Ahí lo tiene!

Portupeia: Usted, Zoia Denísovna, tiene contacto con algún espíritu maléfico, hace mucho que me di cuenta.

(Pausa.)

Zoia: Entonces, se quedan tanto Maniushka como la personalidad mítica.

Portupeia:

Zoia Denísovna, creáme que lo de Maniushka es imposible. Todo el edificio sabe que es una sirvienta.

Zoia: Está bien, lo creo. Reduciré mi espacio en una persona.

Portupeia: Y las demás, las otras habitaciones ¿cómo pretende resolver ese problema?

Zoia: ¡Mire!

Portupeia: (Lee.) Este documento autoriza a la ciudadana Peltz a abrir un taller de costura y una escuela… ¡Vaya!… Se confeccionará ropa de trabajo para las esposas de los trabajadores y obreros… superficie adicional… ¡Caramba! ¿Ganso le extendió este documento?

Zoia: ¡ué más da! Así que, respetable camarada, con dar una copia de este documento a su pandilla, mi problema queda resuelto.

Portupeia: Bueno, por supuesto… Este papel facilita las cosas.

Zoia: por cierto, hoy me dieron allá, con Miur, este billetito de cincuenta rublos. Creo que es falso. A ver, véalo usted, especialista en billetes…

Portupeia: ¡Qué lengua! (Lo mira.) ¡Es auténtico!

Zoia: Pues yo insisto en que es falso. Llévese esta proquería y tírela.

Portupeia: Está bien, lo tiraré.

Zoia: Bueno, querido, ¡en marcha! Debo vestirme.

Portupeia: (Sale.) Decida hoy mismo con quiénes va a copartir el departamento, yo volveré más tarde.

Zoia: De acuerdo.

(Comienza a escucharse un piano y una voz ue entona: “No cantes, bella mujer, delante de mí las canciones de la melancolía Georgia…”)

Portupeia: (Se detiene en la puerta, con voz sorda y apagada.) ¿O sea que cuando Ganso reparte los billetes anota los números?

Zoia: ¿Y usted qué creía?

 

Fuente: Mijaíl Bulgákov. El departamento de Zoia, traducción de Selma Ancira. Fondo de Cultura Económica, México, 2002.


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Un comentario en “El departamento de Zoia

  1. Creo que le haría más justicia algún fragmento de “El Maestro y Margarita” al panini de Bulgákov!