El pulgar por sí solo nos descubre y muestra el carácter y la voluntad de su poseedor. Consta de tres falangetas, como los demás dedos, con la diferencia de que la tercera, en este caso, forma parte de la palma: está oculta. En esta tercera falange está la afectividad, la sexualidad, el amor y la fuerza física del ser humano. La segunda falange, de donde nace exteriormente el pulgar, es la razón, la psiquis, la lógica. La primera (la falangeta) indica la energía, la voluntad y el carácter de la persona. Podemos afirmar por experiencia personal lo difícil que resulta encontrar un pulgar que tenga la falangina y la falangeta de igual proporción o longitud. Lo más frecuente es que predomine una u otra en el tamaño, pues casi nunca son simétricas.

Pasaremos ahora a efectuar el análisis de las diferentes formas en que puede presentarse un pulgar. Pulgar largo: Energía, voluntad, perseverancia. Persona muy segura. Demasiado largo: Tiranía, despotismo, energía excesiva, terquedad. Pulgar normal firme y recto: Equilibrio entre temperamento, voluntad y lógica. Pulgar corto y grueso (macizo): Vigor, sensualidad, egoísmo, persona aferrada a sus convicciones, muy excitable. Pulgar ancho: Testarudez, dureza de corazón. Pulgar delgado: Persona débil, también en el sentido moral. Pulgar corto: Poca perseverancia, inseguridad, falta de voluntad, timidez. Muy corto (muy pequeño): Persona muy insegura, apática, que no decide por sí misma; sin energía. Pulgar largo y ancho: Orgullo desmedido, rencor, violencia. Pulgar nudoso: Excéntrico, carácter fuerte. Pulgar rígido: Carácter duro, destemplado; testarudo; en ocasiones brutal. Pulgar que flexiona fácilmente hacia atrás: Persona generosa, bastante noble, pero con debilidad de carácter y escasa personalidad. Pulgar doblado hacia adentro: Introversión, recelo, avaricia, precaución, desconfianza. Separado de los demás dedos y la falangeta vuelta hacia fuera: Sin prejuicios, inadaptable. Independencia de voluntad. Muy junto o pegado a los dedos: Tacañería, muy poca vitalidad.  Pulgar muy inclinado hacia la mano y corto: Sumisión ante los demás, falta de recursos de independencia. Exagerada timidez. A veces cobardía. Con falangeta gruesa y redonda (en forma de bola): Muy impulsivo, apasionado, colérico. No controla sus arrebatos. En algunos casos, persona peligrosa. Pulgar liso (tirando a recto y sin nudo): Nobleza de sentimientos. Pereza. Inercia. Falangina más lisa que la falangeta (pulgar entallado): Suele distinguirse por su personalidad original. Terquedad y diplomacia. Pulgar flexible: Adaptabilidad. Bastante influenciable. Muy grueso en la unión con la palma y más estrecho en la falangeta: Sexualidad desaforada. En la mujer, histerismo. Falangina más corta que la falangeta: Predominio de voluntad y energía sobre la razón y la lógica. Persona atolondrada, polemista e irreflexiva. Si la falangina es más larga que la falangeta: Prevalece la razón y la imaginación a la voluntad; por consiguiente, sentido común, pero con poca capacidad de realización. Cuando la falangina y falangeta son iguales (muy raro): Equilibrio, armonía entre voluntad-razón. Personas muy estables y consecuentes.

Una estrella sobre el lado externo de la falangeta del dedo pulgar expresa vicio y una desmedida lujuria. Rayas verticales hablan de fuerte personalidad; mientras que siendo horizontales indican impedimentos a lo que se ansía alcanzar. Si hay otra estrella en la falangina, significa desgracia en asuntos amorosos.

 

Fuente: José Antonio Sanjuán, Quiromancia, Madrid, 1992.