Los exorcismos están a la alza en Francia. Por ejemplo, un exorcista, Philippe Moscato, va de cuarto en cuarto en un departamento grande de París, rociando agua bendita y lanzando conjuros. “¡Espíritus, lárguense!”, grita, diciéndoles a estas pestes que de ahora en adelante sus ataques serán en vano. Luego le informa al dueño que el ambiente de la habitación mejorará en cuanto haya hecho el trabajo, y que todo el departamento se beneficiará de esto. Por el ritual, que dura una hora, el señor Moscato se lleva al bolsillo 155 euros (182 dólares). Dice que ahuyenta fantasmas en las propiedades de París unas cuantas veces a la semana y que más o menos una vez a la semana lleva a cabo el exorcismo de una persona. No es el único. Si uno busca en línea ve que hay una hueste de exorcistas, curanderos, médiums, cabalistas, chamanes y energetizadores que ofrecen servicios similares, por cobros que alcanzan hasta los 500 euros por ceremonia. Algunos ofrecen ayuda para sacar a un negocio de un bache, o para que vuelva el amor en una relación que desfallece. Un exorcista cerca de París dice que gana hasta 12,000 euros al mes (antes de impuestos) trabajando días de 15 horas, incluyendo consultas telefónicas. Moscato dice que hubo una avalancha solicitando sus servicios luego de los ataques terroristas en Francia a finales de 2015.

 

Fuente: The Economist, septiembre 1, 2017.