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Hans Küng (Sursee, Suiza, 1928) es sacerdote católico y uno de los más prestigiosos teólogos contemporáneos. Autor de una vasta obra escrita, ha sido objeto de polémica por su postura crítica con la propia iglesia católica, especialmente en los temas del gobierno absolutista de la Curia Romana, con la consecuente falta de colegialidad entre el Papa y los obispos, y la supuesta infalibilidad papal.

Por esta razón, a finales de 1979 le fue retirada por Juan Pablo II y la Congregación para la Doctrina de la Fe la licencia para enseñar (missio canonica) teología católica. La Universidad de Tubinga (Alemania), su lugar de trabajo, le conservó su cátedra, creándole el Instituto de Investigación Ecuménica que dirige hasta hoy y que es independiente de la Facultad de Teología en la que antes era profesor.


Ilustración: David e Izak Peón

Küng no sólo ha divergido en estos temas de la opinión oficial de la iglesia católica, sino que lo ha hecho señaladamente en otros, particularmente en el de la eutanasia activa y el suicidio asistido. Es bien conocido que la iglesia católica está terminantemente en contra de ambos.

En el tercer tomo de sus memorias (Humanidad vivida, Trotta, 2014), a partir de la demencia con una larga y difícil agonía de su amigo escritor y filólogo Walter Jens, Küng se plantea la necesidad de revisar la postura de la iglesia católica y de las autoridades civiles alemanas ante la eutanasia activa y el suicidio asistido:

Según mi convicción cristiana, la vida humana, que la persona no se debe a sí misma, es en último término un don de Dios. ¡Pero, en cuanto a tal, vivir conforme a la voluntad divina es también tarea del ser humano! De ahí que esté a mi propia (¡y no ajena!) responsable disposición. Esto vale también para la última etapa de la vida, el morir. La eutanasia o muerte asistida es, pues, ayuda suprema para vivir. […]

Así mantengo mi convicción, cabalmente como cristiano: ¡ninguna persona está obligada a soportar sumisa a Dios lo insoportable como dado por Dios! Eso que lo decida cada persona por sí misma, sin verse impedida en ello por sacerdote, médico o juez alguno.

Küng y Jens ya habían escrito un libro titulado Morir con dignidad. Un alegato a favor de la responsabilidad (Trotta, 1997), que en 2010, durante la enfermedad de Jens, fue nuevamente editado y se le añadió una pequeña colaboración de Inge Jens, esposa de Walter. En este libro Küng señala que “Walter Jens y yo queremos hablar en nombre de un sinnúmero de anónimos pacientes, cuyo destino nos aflije considerablemente. No debemos permitir que sus destinos personales, a menudo tan difíciles de soportar, se pierdan en un grandilocuente debate ético, jurídico y teológico sobre principios”.

Ante el argumento de que la eutanasia activa (o el suicidio médicamente asistido) contraviene el quinto mandamiento, Hans Küng responde lo siguiente:

El mandamiento: “No matarás”, reza formulado con precisión: “No asesinarás”. Es necesario distinguir: poner fin a una vida sólo es asesinato cuando acontece en virtud de un motivo vil, de modo insidioso y violentando la voluntad del afectado. Pero poner fin a una vida es irresponsable cuando acontece no por motivos viles sino por motivos superficiales e irreflexivos… No obstante, también se puede poner fin a una vida de modo responsable.

A pesar de que amigos y lectores de Hans Küng le advirtieron que estaba “poniendo en peligro la obra de toda su vida con su decidida defensa de la responsabilidad propia en el tránsito hacia la muerte”, el controvertido y extraordinario teólogo decidió escribir un nuevo libro titulado Una muerte feliz (Trotta, 2016) “para que el debate actual llegue a los Parlamentos, a los colegios profesionales, a los tribunales de justicia y a las iglesias, en concreto, a políticos, médicos, juristas y pastores de almas. Todo ello con la esperanza de un debate interesado y, al mismo tiempo, comprensivo”.

Ferviente creyente en la existencia de Dios y la vida eterna, Hans Küng pide en este último libro un debate abierto y profundo sobre la eutanasia y se pronuncia a favor de la eutanasia activa bajo ciertos supuestos:

Morir feliz no significa para mí una muerte sin nostalgia ni dolor por la despedida, sino una muerte con una completa conformidad, una profundísima satisfacción y una paz interior. Eso es, por cierto, lo que significa la palabra del griego antiguo eu-thanasia.

 

Luis Muñoz Fernández
Médico especialista en anatomía patológica. Master en bioética y derecho por la Universidad de Barcelona. Miembro del Colegio de Bioética, A.C.