Presentamos un adelanto del libro Fox, negocios a la sombra del poder, escrito por los periodistas Raúl Olmos y Valeria Durán. El libro, un extenso reportaje, detalla cómo el expresidente Fox amasó una fortuna durante su sexenio, privilegió a familiares y cercanos en contrataciones y cómo hoy tiene abiertas dos investigaciones federales en su contra por no acreditar el origen de su riqueza.


Los negocios del presidente

 

A Vicente Fox le gusta que le digan presidente. Aunque hace mucho que dejó de gobernar el país, le agrada que cualquier persona que lo trate se refiera a él como “presidente Fox”. Su esposa, Marta Sahagún, ha procurado que sus interlocutores lo llamen con ese título, como si el tiempo no hubiera pasado, como si hubiera quedado estancado en aquel sueño que la pareja llamaba el “gobierno del cambio”.

Ostentar un cargo que ya no tiene ha sido una manía frecuente, incluso a la hora de emprender negocios, los cuales se expandieron durante y después de su gestión hasta sumar la participación en 32 empresas de él, su esposa o ambos asociados.

A lo anterior se añade su faceta de conferencista (ofrece 40 al año) y de gestor de compañías trasnacionales como General Motors y Citibank de Estados Unidos, Beijing Sansong Group de China y UST Global de la India. Tan sólo con este último consorcio de tecnología acordó una comisión de 3.5% sobre las ventas que logre en Latinoamérica. Con otras compañías, como con la petrolera EIM Capital, el porcentaje de utilidad que recibe es de 6%. Así que cuando Fox afirma que su pensión apenas le alcanza para comer frijolitos está mintiendo, porque sus ingresos se han multiplicado desde que dejó la presidencia y superan los cinco millones de pesos anuales, sin contar las generosas aportaciones que recibe del gobierno federal y de 12 gobiernos de los estados para la operación de su egoteca, el llamado Centro Fox, en donde mandó colocar un despacho idéntico al que tenía en Los Pinos, con todo y silla presidencial. En su rancho sigue siendo presidente.

 

EL REGALO PARA FOX: UNA EMPRESA

A los nueve meses de haber dejado la presidencia de México Vicente Fox recibió un singular regalo: las acciones de la compañía Transportes FL, S. A. de C. V. La asamblea en la que el empresario Bernardo Lijtszain Bimstein le cedió las acciones se realizó el 30 de agosto de 2007. El obsequio lo compartió con su esposa Marta Sahagún, con su hijo Rodrigo Fox de la Concha y con su sobrino Xavier Fox Padilla, quienes aquel día también se convirtieron en socios.

La empresa que le regalaron a Fox pertenece al grupo MyM, actualmente integrado al Fondo de Transporte México, que tiene una flotilla de 4 800 vehículos y cobertura en 29 estados. Antes de que el ex presidente se volviera socio, el consorcio tenía ventas modestas con el gobierno. Entre 2002 y 2006 los contratos apenas sumaron 82 millones de pesos. El despegue coincidió con la incorporación de la familia Fox, pues entre 2007 y 2012 los contratos gubernamentales se multiplicaron 13 veces, al sumar 1103 millones de pesos, y para el periodo 2013-2016 superaron los 1 400 millones.

En una entrevista realizada para esta investigación en octubre de 2016 en un salón del Club de Industriales de México, Vicente Fox negó haber movido sus influencias para que Transportes FL obtuviera contratos gubernamentales. Además, dijo, él ya no tiene nada que ver con ese negocio, porque decidió vender sus acciones.

—¿Por qué liquidó si era tan buen negocio?

—¿Por qué liquidé…? Porque estoy jodido —respondió entre risas.

—Necesitabas dinero —atajó su esposa Marta.

Y sin empacho, Fox confesó que las acciones se las habían regalado.

—¿Usted compró las acciones de esta empresa? Usted se integró en agosto de 2007. ¿Cuánto invirtió en esa empresa?

—Nada.

—¿Nada? ¿Se las regalaron? ¿De veras?

—Sí.

—¿Le regalaron las acciones?

—Sí. Por ser consejero.

—Cuando las vendió, ¿en cuánto lo hizo?

—Dos y medio millones… te puedo dar ese dato, lo anotamos, pero por ahí en ese rango. Y lo metí al Centro Fox, por cierto.

—¿Cuáles eran sus funciones?

—Mis funciones eran de consejero.

—¿Le llevó algunos clientes [al dueño de la empresa]?

—No, a él no.

—¿Ni a la empresa?

—Pero si eso quieren, sí hago también esa función para varios.

En este caso no, con él no.

—¿Me puede describir un poco las funciones de consejero?, ¿en qué consiste?

—Pues en planes de negocio. Cómo crecer y cómo hacer fusiones, porque él [el dueño de la empresa] se dedica a hacer fusiones. De su pequeña MyM tiene distribución en transporte escolar, transporte refrigerado… entonces en eso, en adquisiciones, fusiones y negocios.

—Le pregunto esto porque cuando usted se integró como socio en el grupo, hubo un gran despegue de los contratos de MyM. Entre 2002 y 2007 los contratos fueron de 82 millones de pesos con el gobierno federal y se dispararon a mil millones de pesos…

—O sea, ¿tú dices que le ayudé como ex presidente?

—No, se lo pregunto. Si es una casualidad o si usted intervino.

—Yo me supongo que son adquisiciones.

—No, son contratos que obtuvo con el gobierno federal.

—Pero a través de adquisiciones.

—Contratos. ¿Usted se benefició con estos contratos?

—No.

—¿Usted era consejero en esa empresa?

—Sí.

—¿Y por qué entonces involucró en estas acciones a su esposa, a su hijo?

—¿Cuál esposa?

—Su esposa Marta Sahagún y su hijo Rodrigo Fox de la Concha.

—[No sabe qué decir, tartamudea.] ¿Qué es? ¿Acciones de la transportista? [Titubea.] ¡Porque los puse de accionistas!

 

Al aceptar el regalo del paquete accionario de la empresa Transportes FL, Vicente Fox pudo haber incurrido en el delito de cohecho, que se paga hasta con 14 años de cárcel. Y es que la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos prohíbe, en su artículo 88, que los funcionarios reciban obsequios con un valor superior a 10 salarios mínimos, equivalentes a 800 pesos. Esta restricción aplica incluso hasta un año después de que el funcionario haya dejado su cargo. Y en el caso de Fox, el regalo lo recibió justo cuando cumplió nueve meses de haber concluido su función como presidente de México. Además, la misma ley prohíbe expresamente a los servidores públicos recibir en el mismo periodo títulos valor, como las acciones que le obsequiaron a Fox. En caso de violarse este artículo, se comete el delito de cohecho.

El artículo 47 (fracción XV) de la ley citada también advierte que los funcionarios deberán abstenerse de recibir dinero, objetos, valores o nombramientos que impliquen conflicto de intereses hasta un año después de que se haya retirado de su empleo en el gobierno. Es decir, Fox habría violado por partida doble la ley.

El Código Penal Federal advierte que si el valor del bien recibido es inferior al equivalente a 500 días de salario mínimo (alrededor de 40 000 pesos), la sanción por cohecho será de tres meses a dos años de prisión. Pero si supera ese valor, la pena se podría elevar hasta a 14 años de cárcel. Según Fox, las acciones que le regalaron las vendió posteriormente en dos y medio millones de pesos, que equivale a unos 31 200 días de salario mínimo.

Sin embargo, aun en caso de que se demostrara que Fox incurrió en cohecho, difícilmente sería castigado, porque el Código Penal Federal establece que el delito prescribe a los siete años de haberse cometido. Si las acciones de la empresa se las regalaron en agosto de 2007, la acción penal pudo haber prescrito en 2014. El tiempo es aliado de la impunidad.

 

La PGR ya puso la mira en la empresa transportista en la que participa Vicente Fox. La Unidad Especializada en Investigación de Delitos cometidos por Servidores Públicos inició desde 2014 una averiguación por presunto favoritismo en una licitación convocada por el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), que es el organismo encargado de custodiar los bienes incautados a delincuentes. Las sospechas de irregularidades surgieron porque en el concurso de licitación fueron desplazadas las dos propuestas más baratas, para otorgarle el contrato a un consorcio en el que participaba Transportes FL, en donde eran socios el ex presidente de México y su familia.

La licitación era para apoyar en la administración de inmuebles del SAE en Nuevo León, Querétaro, Veracruz, Chiapas, Quintana Roo y Distrito Federal. TDR Transportes presentó la propuesta más barata, por 255 739 000 pesos, seguida de Transportes Unidos Mexicanos, división norte, que ofrecía ejecutar el contrato en 262 091 000 pesos. En tercer lugar estaba el corporativo encabezado por Mymland, al que pertenece la empresa que era de Fox, que inscribió una oferta de 311 622 000 pesos.

El 13 de agosto de 2014 el SAE anunció que el fallo favorecía a Mymland, y el contrato asignado se elevó hasta 633 750 000 pesos, con una duración de cuatro años. La empresa TDR, que había presentado la propuesta más barata, se inconformó, y la SFP le dio la razón, por lo que ordenó reponer el fallo para el 18 de noviembre de 2014. Sin embargo, no fue posible repetir la licitación, porque ese mismo día un juez de distrito amparó al consorcio en el que participaba Fox y la asignación quedó sin modificación.

La empresa TDR decidió entonces presentar una demanda ante la PGR, la cual inició una averiguación previa que involucró a la familia Fox. Sin embargo, las acusaciones de favoritismo no hicieron mella en el SAE, que el 5 de noviembre de 2014 otorgó otro contrato al consorcio encabezado por Mymland, esta vez por asignación directa, por hasta 66 millones de pesos con un plazo de ejecución de seis meses para apoyar en la administración de inmuebles del SAE en la zona Oeste (Baja California, Sinaloa, Durango, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Jalisco, Nayarit, Colima, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Michoacán y Morelos).

Desde que Fox se incorporó como socio en 2007, los contratos gubernamentales a las empresas del consorcio Mymland suman 2 500 millones de pesos, y 53% han sido asignaciones otorgadas por el SAE (1 329 millones de pesos), seguido por el Servicio Postal Mexicano con 27% (687 millones) y el SAT con 12% (320 millones).

El mayor monto de los contratos se ha otorgado durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, quien desde diciembre de 2012 nombró director del SAE a Héctor Luis Orozco Fernández, un funcionario que inició su trayectoria en esa dependencia en 2003, coincidentemente durante el sexenio de Vicente Fox. En la asamblea extraordinaria en la que le regalaron un paquete de acciones, Vicente Fox recibió el nombramiento de vicepresidente de la compañía Transportes FL. Su esposa, Marta Sahagún, asumió el cargo de secretaria del consejo de administración, y otros tres integrantes del clan asumieron el papel de consejeros: los hermanos Vicente y Rodrigo Fox de la Concha, y su primo Xavier Fox Padilla. En una palabra, aquel día, 30 de agosto de 2007, la familia del ex mandatario tomó el control de la empresa, y sin invertir ni un peso.

La participación masiva de los Fox en el consejo de administración de la empresa duró seis años, pues el 20 de junio de 2013 se formalizó la renovación de la directiva. Marta Sahagún permaneció hasta ese día como secretaria, pese a que había decidido terminar su participación accionaria desde el 7 de diciembre de 2011.

En entrevista, Vicente Fox aseguró que hacía cuatro o cinco años —dijo no recordar la fecha exacta— se había retirado de la empresa transportista. Sin embargo, la venta de sus acciones se registró ante notario público hasta el 18 de septiembre de 2016.

 

CABILDERO DE CHINOS

Vicente Fox Quesada ha recibido al menos medio millón de dólares de empresarios estadounidenses y chinos, a quienes ha servido como cabildero ante el gobierno federal. El ex presidente actuó como intermediario ante las autoridades federales para tratar de convencerlas de apoyar el proyecto de construcción de un complejo turístico monumental en una reserva ecológica de Baja California Sur.

El medio millón de dólares entregado a Fox se hizo en cinco transferencias entre 2008 y 2012, a través de personas y empresas vinculadas a Goodman Real Estate, Inc. (GRE), y al conglomerado Beijing Sansong International Trade Group, impulsores, en distintos momentos, de un megaproyecto turístico, con hasta 30000 cuartos de hotel y campos de golf, en una zona colindante con el parque nacional Cabo Pulmo, en mar de Cortés. El citado proyecto turístico se empezó a gestar en el último tramo del gobierno de Vicente Fox.

En noviembre de 2006 —a punto ya de terminar el sexenio— los inversionistas de GRE contactaron al entonces director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), John McCarthy, para proponerle integrarlo al negocio del desarrollo inmobiliario, que posteriormente sería conocido como Cabo Cortés. En un intercambio de mensajes electrónicos con ejecutivos de GRE, el funcionario foxista acordó cobrarles 1 500 000 dólares por su intervención en la compra de 1 500 hectáreas para desarrollar el proyecto turístico.

Para impulsar las obras en Baja California Sur, los inversionistas establecieron en Washington el 1º de diciembre de 2006 la empresa GRE Cabo Ventures LLC, y un mes después crearon en México la filial GRE Hans Baja Investments.

Al año siguiente, la empresa creada exclusivamente para el desarrollo de Cabo Cortés transfirió fondos al Centro Fox, de acuerdo con documentos obtenidos para esta investigación. Una primera transferencia se hizo a nombre de GRE Cabo Ventures; la segunda fue de su filial Princess Acquisition Company, LLC, y la tercera por el fundador de la compañía estadounidense, John Arthur Goodman. Los tres donantes aportaron como su domicilio Alaskan Way 2801, en Seattle. Aquel año enviaron 90000 dólares al Centro Fox.

La movilización de organizaciones ambientalistas logró frenar por seis años la autorización para el megacomplejo turístico. El cabildeo de ex funcionarios no fructificó, y el viernes 15 de junio de 2012 el gobierno de Felipe Calderón canceló el proyecto. Sin embargo, con el arribo del gobierno de Enrique Peña Nieto el proyecto se reanimó con otro nombre y con un nuevo inversionista: Beijing Sansong International Trade Group. Y otra vez, el grupo impulsor del desarrollo turístico en mar de Cortés se convirtió en donante del Centro Fox. Sansong Group transfirió 100 000 dólares desde su domicilio en el distrito Chongwen, en Pekín, China, y luego su filial WDS Grand Prix Inc. envió al rancho San Cristóbal otros 308 000  dólares.

Una prueba del cabildeo de Fox es que en septiembre de 2013 el ex presidente le envió un correo electrónico al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, para pedir su apoyo a los inversionistas chinos que proyectaban retomar el megaproyecto turístico en Baja California Sur, ahora con el nombre de Cabo Dorado. En ese mensaje, Fox le pidió a Guajardo cartas de apoyo ante instituciones bancarias, para que los chinos pudieran obtener financiamiento para la obra.

Cinco días después, el secretario de Economía atendió la petición de Fox y solicitó al director de ProMéxico, Nicolás González Díaz, su intervención para destrabar el proyecto de inversión: “El licenciado Fox señala que dicho proyecto ha sufrido una serie de imprevistos, debido a la magnitud del mismo, así como al manejo inapropiado de información”, le escribió.

El cabildeo de Vicente continuó intenso en los siguientes meses. En noviembre el ex mandatario mexicano volvió a comunicarse con Guajardo para insistirle en obtener las cartas de apoyo para Cabo Dorado. Y a mediados de enero de 2014 acudió con el director de Sansong Group, Paul Zhang, y con su ex director del Fonatur, John McCarthy —también cabildero profesional—, a una reunión en el edificio de ProMéxico, fideicomiso gubernamental encargado de promover inversiones extranjeras. Fox y su socio chino entregaron al director de Relaciones Institucionales de ProMéxico una carta sobre la cual pedían que el gobierno se basara para otorgar su apoyo a Cabo Dorado.

Cuando parecía que ya todo estaba planchado para por fin sacar adelante el megaproyecto turístico, los esfuerzos de cabildeo de Fox se fueron por la borda. La presión de los grupos ambientalistas, encabezados por Greenpeace, lograron que en mayo de 2014 se cancelaran, una vez más, las inversiones inmobiliarias en la zona aledaña al parque nacional Cabo Pulmo. Cancelada la inversión, Sansong Group también cortó los donativos al Centro Fox. Los servicios del ex presidente ya no eran útiles, al menos por ahora.

 

En el sitio en internet de Sansong Group aparecen decenas de fotografías de Vicente Fox en visitas que hizo a la empresa en China, en compañía de Marta Sahagún. Pese a los documentos que prueban que prestó sus servicios de cabildero para este grupo oriental, el ex presidente fingió no saber nada, aunque al mostrarle copias de las minutas en donde aparece su nombre, en gestiones ante el gobierno federal, terminó por aceptar su participación.

—¿Cuál es su relación de negocios con la empresa Sansong de China? ¿Por qué actuó usted como su promotor de inversiones?

—A ver, ellos… primero hicimos una semana de China en el Centro Fox, y ésos fueron los que nos ayudaron a traer desde China algunos espectáculos, algunas cosas, y fue una relación pasajera, duró un par de años si acaso, pero no sucedió nada, absolutamente nada más que eso. Vino por cierto un vice-vice-vice-ministro de China, como de cuarto rango o quinto rango, a inaugurar la exposición.

—¿Cobró usted dinero por fungir como intermediario en el proyecto de Baja California?

—A la chinita no… ¿Cuál de Baja California?

—Donde usted intervino como intermediario…

—¡Ah! Pero estamos muy equivocados. Yo te dije que no intervine a nadie, que vino a hacer un evento en Centro Fox…

—Hay documentos donde usted aparece como intermediario…

—¿De qué? ¡Ya me pescaste en una, qué felicidad…! [Ríe.]

—Aquí esta… —le dije al mostrarle las minutas de sus reuniones.

—Pero ¿qué es?

—Minutas donde usted interviene como intermediario de las inversiones del grupo chino en Baja California, gestionando ante el gobierno federal.

—¿Pero como qué? ¿Qué dice ahí? [Revisa los documentos, pero no logra leerlos y se los entrega a Marta para que le ayude.]

—Dice que el señor Vicente Fox llamó al secretario de Economía Ildefonso Guajardo para gestionar una cita con los chinos, y en otra en ProMéxico y en otras tratando de hacer negociaciones en grupo con el secretario de Hacienda, etcétera.

—Pues bueno, sí. ¿Y? ¿Cuál es tu señalamiento? ¿Que hice gestiones para los chinos como ex presidente? Probablemente sí, para atraer inversión extranjera, claro que sí, para atraer inversión.

—¿Y para atraer contratos?

—No, mentira.

 

RECIBE COMISIÓN DE 3.5% EN VENTAS

La colaboración más estrecha que Fox ha establecido con una compañía extranjera, después de su mandato, ha sido con UST Global, de la India, a la que le acondicionó las antiguas caballerizas de su rancho y todos los rincones vacíos del Centro Fox para instalar oficinas, aulas de capacitación y espacios de desarrollo de software. A cambio recibe una comisión de 3.5% sobre la facturación que la trasnacional obtiene en Latinoamérica.

La filial de UST Global México se creó el 3 de julio de 2012, en León, y de inmediato su presidente, Sajan Janardhanan Pillai, formalizó una alianza estratégica con Vicente Fox. Esta colaboración no ha sido gratuita. Desde que se instaló en el rancho San Cristóbal, la trasnacional de servicios tecnológicos le ha dado más de un millón de dólares al ex presidente de México. Tan sólo en sus dos primeros años de operación, UST Global aportó 860000 dólares al Centro  Fox.

Es tanta la cercanía con la empresa india que Fox fue nombrado representante o embajador de la filial en España, y con ese cargo se tomó la libertad de anunciar hace dos años que UST Global crearía 3 000 empleos en la península ibérica, pero a la fecha sólo se han generado 30 plazas en una pequeña base de operaciones en Salamanca.

La empresa de tecnología que aloja el Centro Fox colaboró en desarrollar la nueva plataforma nacional de transparencia, la cual resultó un fiasco, porque en vez de agilizar el acceso a la información, en forma continua presenta fallas técnicas. Por su aportación en este proyecto, UST Global cobró 6 713 000 pesos.

El gobierno de Enrique Peña Nieto también contrató a la compañía india para dar soporte técnico a distintas dependencias. Por ejemplo, entre 2014 y 2015 Nacional Financiera y la Secretaría de Agricultura firmaron contratos por 7 516 000 pesos. Y en cada una de esas asignaciones Fox se llevó una comisión. De hecho, el ex presidente de México reconoce que ha servido como intermediario de la empresa.

—Yo los he llevado aquí sí al mercado —dijo Fox—, a ayudarles porque tengo un arreglo con ellos. A cambio de ayudarles al mercado, ellos le donan directo al Centro Fox 3.5% de su facturación en toda América Latina. Entonces sí los he llevado, de hecho los llevé hasta España y los llevé a Costa Rica y Panamá, a ver empresarios, para buscar contrataciones, y desde luego lo hice aquí en México.

—UST Global obtuvo contratos federales. ¿Usted intervino?

—¿Cuál contrato?

—Por ejemplo, el contrato reciente con el Instituto Nacional de Acceso a la Información, que desarrolló la plataforma de transparencia.

—¿Y? Están trabajando en el mercado, pero yo te diría que es su trabajo y es mínimo. Yo por supuesto que los apoyo a hacer gestiones.

—¿Le parece correcto ese proceder?

—Claro que sí.

Esa labor de cabildero la ha realizado con otras empresas trasnacionales, reconoce el ex presidente, y enlista nombres: “Pues órale, he hecho… ¡Úchale! Para la Ford, la Chrysler, la General Motors, el Citibank. Yo veo empresas todos los días y los invito a invertir en México, por supuesto. Y si me piden: ‘Oye, pero para invertir ¿me puedes arreglar con una cita?’ ¡Claro que sí!”

No obstante, Fox aclara: “Pero no soy coyote ni lobista”.

 

SE INTEGRA A EMPRESAS EN ESTADOS UNIDOS

A los 14 meses de haber dejado la presidencia de la República, Vicente Fox se incorporó a la junta directiva de Diaz Wholesale & Manufacturing Co., Inc., mejor conocida en el mercado estadounidense como Diaz Foods, una corporación con sede en Atlanta dedicada a la distribución de alimentos en 25 estados de la Unión Americana, que tiene ventas estimadas de 350 millones de dólares al año.

Fox concluyó su mandato el 30 de noviembre de 2006, y se integró como directivo de Diaz Foods el 31 de enero de 2008. Superó apenas con dos meses la restricción prevista en el artículo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, que establece que los funcionarios deben abstenerse de aceptar algún empleo, cargo o comisión hasta un año después de haber dejado su cargo.

René Díaz, el presidente de la compañía estadounidense líder en distribución de alimentos para el mercado hispano, gratificó la colaboración del ex mandatario con donativos a favor del Centro Fox, en donde participa como integrante del consejo de asesores. Aún antes de que Fox se integrara a la junta directiva de Diaz Foods, esta empresa realizaba actividades de recaudación de fondos a favor de la biblioteca y museo que el ex presidente mexicano construía en su rancho.

Fox también forma parte desde noviembre de 2011 del directorio de la empresa texana GreenWorld Restoration, LLC, dedicada a proveer materiales para construcción sustentables y que colabora con agencias de gobierno en la reconstrucción de viviendas, en casos de desastres. El reclutamiento de Fox como parte de la junta directiva de GreenWorld fue precisamente para aprovechar sus relaciones con gobiernos extranjeros y para la recaudación de capital de expansión.

La colaboración de Fox con inversionistas extranjeros ha tocado extremos, como el abierto activismo que asumió a favor de Jamen Shively, el polémico ex directivo de Microsoft que a través de su empresa Diego Pellicer Worldwide Inc. lanzó en 2013 la primera marca comercial de marihuana. Fox fue primero a Seattle a hacer público su respaldo a la venta legal de la hierba y luego organizó en el Centro Fox un foro que tuvo como invitado estelar a Shively. Por cierto, el logotipo de los cigarros legales de mota, que ya se venden en Estados Unidos, tiene la figura de un personaje muy parecido al ex presidente mexicano.

 

LA EMPRESA OCULTA Y MÁS INVERSIONISTAS CHINOS

Durante todo su sexenio, Vicente Fox ocultó en su declaración patrimonial las acciones que poseía en la comercializadora Fox Brothers, que había establecido desde 1996 con sus hermanos y que permaneció vigente 13 años. El ex mandatario fue dueño de 26% de las acciones hasta el 30 de octubre de 2009. Pese a ello, ni en un solo año de su sexenio reportó esos activos.

En 2003 el entonces Instituto Federal Electoral (IFE) investigó a la mencionada compañía por supuestas transacciones irregulares para financiar desde el extranjero la campaña presidencial de Vicente Fox. Como prueba de esas operaciones, el PRI presentó ante el IFE copia de una carta fechada el 8 de mayo de 2000 —dos meses antes de la elección presidencial— en la que un personaje de nombre Gerardo Javier López Cruz le solicitaba a una ejecutiva del Citibank en Nueva York la transferencia de 33 696 dólares a favor de Fox Brothers. Para justificar la transferencia, los hermanos Fox presentaron seis facturas que supuestamente amparaban el pago por la venta de 7488 cajas de brócoli a la compañía Growers Union, LLC. El IFE creyó en las pruebas aportadas, y dio por cerrado el expediente.

El personaje que había ordenado la transferencia desde Nueva York se convirtió a los dos años en socio de los Fox. El 27 de mayo de 2002 Gerardo Javier López Cruz y Cristóbal Fox Quesada crearon la Importadora Unión, S. A. de C. V., dedicada al comercio exterior de productos del campo.

En 2004 hubo una serie de movimientos en la sociedad: primero López Cruz se retiró, al donar sus acciones a un pariente; un mes después retornó cuando Cristóbal Fox le cedió su participación en la empresa. Y a los cuatro meses de esos enroques, la importadora fue cerrada. Aunque ya para entonces habían creado otra empresa, exactamente con el mismo objeto social que la que acababan de cerrar: Importadora Logo, S. A. de C. V., dedicada a comercializar todo tipo de productos del campo.

Además de estar al frente de Growers Union (compañía de Nueva York ligada a Fox Brothers), el socio de los Fox estableció en octubre de 2007 la compañía Sofresco AG, en la ciudad de Zug, en Suiza, para comercializar en Europa fresa y zarzamora, que son cultivos en los que se ha especializado la familia de Marta Sahagún en Michoacán.

Antes de que cerrara Fox Brothers, su gerente administrativo, Israel Miranda Ávila, colaboró para registrar con inversionistas chinos una serie de productoras rurales también en el feudo de los Fox. Emporio Foods, Dragón Unión México, Activos San Cristóbal y Opti Fortuna fueron creadas entre 2005 y 2009, y tenían como representante a Zhifeng Hu, de nacionalidad china, que aportó como su dirección el kilómetro 13 de la carretera León-Cuerámaro, que es el mismo domicilio donde el ex presidente tiene su residencia.

En las cuatro empresas el socio mayoritario era Yan Zhang, empresario de origen chino residente en Nueva York, y compartían el mismo objeto social: la producción, comercialización, industrialización, empaque y maquila de toda clase de productos agrícolas, frescos y congelados.

Opti Fortuna —que también reportaba su domicilio en el feudo de los Fox— tenía como socio a otro empresario chino, de nombre Weiming He. Esta empresa fue creada el 25 de enero de 2010 y hasta septiembre de 2015 recibió los beneficios fiscales del programa de la industria manufacturera, maquiladora y de servicios de exportación (Immex).

En el rancho San Cristóbal nadie recuerda haber visto a los inversionistas chinos ni tienen referencias de las productoras agrícolas de capital oriental. El único rastro de una de esas empresas —Activos San Cristóbal— es una pequeña bodega ubicada entre Xtra Congelados y un terreno que Mercedes Fox Quesada le vendió a la empresa india  UST Global.

 

ASOCIADO CON TEQUILEROS Y GANADEROS

Desde la orilla de la carretera que enlaza a León con Cuerámaro se observa a lo lejos un cerro azul. Esa tonalidad la dan cientos de hectáreas de plantíos de agave de la especie weber tequilana. Una porción de los terrenos pertenece a Vicente Fox y otra parte es rentada a ejidatarios. Los primeros magueyes que fueron plantados ya han madurado, y están listos para que lleguen los jimadores a cortar las pencas para extraer la prodigiosa miel. Esos plantíos, que abarcan al menos 250 hectáreas, son la evidencia de otro negocio en el que ha incursionado el ex presidente de México: la producción de tequila y derivados de agave.

Para concretar este negocio, Vicente se asoció con empresarios de Jalisco, con quienes creó las empresas Auténtico Webb Agaves y Auténtico Azul. Las plantaciones iniciaron en 2004, cuando Fox era presidente, pero la primera sociedad mercantil se creó hasta el 3 de marzo de 2010 y la segunda en julio de 2014, cuando los magueyes avanzaban en su maduración. En promedio, el desarrollo de cada penca tarda hasta 10 años para que se puedan extraer sus mieles.

Entre los socios de Fox en el negocio tequilero están Bernardo Mojica González y Felipe de Jesús Navarro Alcalá, de la compañía Agroindustrial Guadalajara, S. A. de C. V., que es dueña —entre otras— de las marcas de tequila 30-30, El Jalisciense, Rey de Copas, Torito Legendario y Fiesta  Mexicana.

Hace 15 años, en los inicios de su gobierno, Vicente había tenido una fugaz incursión en esta industria, cuando su sobrino Xavier Fox Padilla se asoció con la Compañía Tequilera de Arandas, S. A. de C. V., para lanzar la marca Mi México Fox, que tenía un elegante diseño de botella en vidrio esmerilado. El 3 de marzo de 2016 la misma empresa obtuvo de nuevo los derechos de explotación comercial de la  marca.

Xavier Fox también es socio del empresario tequilero Salvador Huerta Sánchez, con quien constituyó en Guadalajara las empresas ATM World Wide y Agave, Tequila y Margaritas, S. A. de C. V., para fabricar y comercializar la bebida.

Aunque quiera, Fox no puede involucrarse directamente —al menos por ahora— en la producción de tequila con sus socios jaliscienses. Y es que los predios donde hizo la plantación de agave pertenecen al municipio de San Francisco del Rincón, que no forma parte de la zona de denominación de origen del tequila. Su plan de negocios contempló este inconveniente, y por ello Fox se asoció con otros empresarios, como David González Hernández, que industrializan en Jalisco la inulina —fructosa que se extrae del maguey— como endulzante alternativo para los enfermos de diabetes o para personas que buscan reducir el consumo de calorías.

A la empresa de Fox se han integrado como consejeros más empresarios agaveros. Por ejemplo, en el consejo de vigilancia participan Fadi Omar Farouk Saboune, Jaime René Quintanilla y Jesús Carlos Jurado, accionistas mayoritarios de Best Ground International, y socios y altos directivos de Nobel Foods, S A. de C. V., que envían su producción de miel de agave a 20 países de América, Europa, Asia y África.

 

Vicente Fox se asoció también con inversionistas regiomontanos para la crianza en México de ganado de la raza Akaushi, de origen japonés, del que se obtiene la carne más cara del mundo, cotizada hasta en 4 000 pesos el kilo. Su principal socio en este proyecto es el empresario inmobiliario Heliodoro Lozano Obregón, dueño del rancho ganadero Castilleja, de 800 hectáreas, ubicado entre Nuevo León y Tamaulipas, en donde se preservan, además, especies como venado, largarto, jabalí y guajolote  silvestre.

Fox también integró como socios a Aldo Luis Villarreal Gómez, dueño de la cadena de tiendas de carne de alta calidad Vigar, que tiene siete sucursales en Nuevo León, Quintana Roo y Texas, y a Gabriel Antonio Cárdenas Cornish, director de nuevos proyectos de Promotora y Operadora de Infraestructura (Pinfra, antes Tribasa), una de las constructoras y operadoras de carreteras más grandes del país. Cárdenas Gornish fue durante 15 años vicepresidente de Grupo CFC, dedicado a la construcción de plataformas petroleras marítimas. Las dos empresas para las que trabajó (CFC y Pinfra) fueron contratistas del gobierno durante el sexenio de  Fox.

La empresa ganadera de Fox se llama Smart Genetics, y fue constituida en 2008 en León, aunque en una asamblea realizada el 5 de agosto de 2013 se acordó cambiar el domicilio social a Monterrey.

De acuerdo con el plan de negocios, el objetivo en Smart Genetics es obtener carne más saludable, de mayor calidad y por tanto con un mejor nivel de precio, mediante las cruzas de ganado nacional con la raza japonesa Akaushi. Para ello Fox adquirió ocho ejemplares certificados de Japón, los cuales busca reproducir en el norte de México. Son sementales muy cotizados por su linaje puro. La meta es llegar a los mercados de carne más exigentes del mundo. Por lo pronto, ha trabado negociaciones con empresas de España para ampliar su base de producción a aquel país.

Fox también incursionó como ganadero de Akaushi en Texas, en donde ya fue registrada la filial Smart Genetics, LLC. El ex presidente es criador, además, de ganado Beefmaster, Holstein, Jersey, vacas lecheras de Canadá y toros Limousin en un rancho de 230 hectáreas que tiene en Nuevo Jesús del Monte, ubicado a 15 minutos en auto de San Cristóbal.

Ese rancho es la sede de su empresa Agropecuaria La Estancia, que creó con su hijo Vicente el 26 de julio de 2001, cuando apenas iba a cumplir ocho meses al frente de la presidencia de la República. En aquella ocasión, padre e hijo aportaron 4 533 000 pesos al capital social. El objeto de la sociedad mercantil también incluye la crianza de toros y vaquillas de lidia, caballos, cabras, venados cola blanca y ciervos rojos. “Ahí tengo venados preciosos, todos registrados en la Semarnat”, confió Fox en entrevista. “Ahí es donde monto a caballo, es mi hobby.”

 

MULTIPLICA SUS BIENES

La presidencia de México le trajo fortuna a Vicente Fox. En 1999, cuando era gobernador de Guanajuato, vivía con modestia. En su última declaración patrimonial en aquel estado, antes de pedir licencia para buscar la candidatura del PAN, dijo poseer tres vacas, dos caballos, cuatro avestruces, un Volkswagen sedán (vocho), una camioneta Dodge Ram —ambos de modelo pasado—, una motocicleta, un librero, una lavadora Whirlpool, una sala, una computadora con su impresora, algunos objetos de arte y otros muebles. Las empresas familiares en las que era socio (Fox Brothers, Congelados Don José y El Cerrito) estaban en la quiebra, por lo que fijó en cero pesos el valor de las acciones. Los bienes de mayor valor los había heredado: una casa en el rancho San Cristóbal, que en 1995 la declaró a nombre de su entonces cónyuge, Lilián de la Concha, con valor de 1300 000 pesos; una fracción de la antigua hacienda familiar, con valor de 300000 pesos, y un pequeño departamento en la avenida Guanajuato 201-A, en León, valuado en 650 000 pesos. En suma, los inmuebles valían 2 250 000 pesos.

Al concluir su gestión como presidente en 2006, sus bienes ya se habían multiplicado. Al dejar la presidencia reportó que era dueño —junto con su esposa— de 312 hectáreas de tierras agrícolas en las comunidades guanajuatenses de San Cristóbal y Nuevo Jesús del Monte, un rancho en el poblado michoacano de Tingüindín, un predio de 10 hectáreas en el municipio de Cortazar, un local comercial y un terreno de una hectárea en Celaya. Además, reportó que poseía tres casas y una más en construcción.

Fox aseguró que en total sus inmuebles tenían un valor de 6 929 000 pesos, aunque en realidad valen mucho más si se comparan con los avalúos de predios de su familia con características similares. Por ejemplo, a una de sus casas que tiene 1 000 metros cuadrados de construcción Vicente Fox le asignó un precio de 1 301 000 pesos, y a otra que ocupa dos hectáreas la valuó en apenas 220 000 pesos. Es decir, en promedio le dio un valor de 110 000 pesos por hectárea. En contraste, un terreno sin construir de 16.4 hectáreas fue vendido en 2015 por su hermana Mercedes Fox a la trasnacional UST Global en 32 899 000 pesos, en la comunidad rural de San Cristóbal. En promedio, cada hectárea la vendió Mercedes en dos millones de pesos, 18 veces más del precio que Vicente declaró por la superficie de una de sus casas.

El ex presidente también reportó en su última declaración patrimonial un precio ínfimo por sus tierras agrícolas. En promedio asignó en 2006 un precio de apenas 74 centavos por metro cuadrado en San Cristóbal y Nuevo Jesús del Monte, pese a que predios en la misma zona, y de su propia familia, se cotizan entre 10 y 15 veces más caros, de acuerdo con avalúos consultados para esta investigación. Un ejemplo: un predio agrícola de 25657 metros cuadrados, que José Fox Quesada donó en 2013 a la empresa Xtra Congelados Naturales, estaba valuado en 184 711 pesos, lo cual equivale a siete pesos el metro cuadrado.

 

En una búsqueda realizada en registros públicos de la propiedad se identificó que a partir de que dejó la presidencia, Fox incrementó todavía más su patrimonio y actualmente posee 452 hectáreas de tierras agrícolas. Además, el 30 de noviembre de 2006 —el último día de su mandato— Fox registró la donación a su esposa Marta Sahagún de un terreno de 230 hectáreas, que estaba en comodato a favor de la empresa agrícola El Cerrito.

El ex mandatario también adquirió una superficie de 16 714 metros cuadrados, que fue escriturada en 2008 a favor del museo y biblioteca que lleva su nombre, mejor conocido como Centro Fox, y en la Ciudad de México compró dos departamentos, así como una residencia en León.

La hacienda que Vicente Fox y su esposa transformaron en hotel está valuada en 23 519 000 pesos, de acuerdo con un avalúo fiscal rústico. Según peritos consultados, ese tipo de avalúos sirven sólo como referencia para el pago de impuestos, y por lo regular representan apenas una tercera parte del valor comercial de un inmueble, por lo que el valor real podría superar los 70 millones de pesos.

El ex presidente recibe del gobierno federal una compensación bruta (antes de impuestos) por 2 460 000 pesos anuales. Aparte, cada fin de año obtiene una gratificación equivalente a 40 días, lo cual suma otros 273 000 pesos de aguinaldo. Su participación en empresas y la realización de conferencias le reditúan otros dos y medio millones de pesos al año.

Con ese ingreso Fox ha estado en capacidad de multiplicar su patrimonio inmobiliario. El 26 de mayo de 2011 compró un departamento de lujo de 218 metros cuadrados en un edificio de las Tres Torres Secoyas, ubicado en Santa Fe, con valor de 4 850 000 pesos. Siete meses después compró en 8 065 000 pesos una residencia de 1 000 metros cuadrados en el fraccionamiento Cumbres del Campestre, en la zona más exclusiva y cara de León. Su más reciente adquisición fue el 21 de enero de 2016, cuando compró un departamento de 130 metros cuadrados en la colonia Roma en 6613 000 pesos. Esta propiedad se ubica frente a la Plaza Morelia, a unos pasos de avenida Chapultepec.

En conjunto, pagó 19 528 000 pesos por los tres inmuebles, casi el triple del valor que había reportado por todas sus propiedades al finalizar el sexenio.

El departamento de Santa Fe lo compró a crédito, y para dar el enganche vendió la casa que tenía en Cuajimalpa y que habitaba su ex esposa Lilián de la Concha. “Fui muy sagaz y logré que el banco me diera el crédito a mí, y como ese departamento es para heredarlo a [su hija] Paulina, si yo muero ya no hay que pagar lo que falta. Si lo hubiera puesto a nombre de Paulina tiene que pagar los 20 años que faltan”, confesó Fox.

La misma maniobra realizó para comprar el departamento en la colonia Roma, que habita su hija Ana Cristina. “Afortunadamente también está a nombre mío. Porque así si yo me muero, ya a mis 75 años, ya ellas [sus hijas] no tienen que pagar el resto del hipotecario. Normalmente es difícil sacar eso, pero lo logré.”

 

“NO TENGO DINERO ESCONDIDO”

Pese a que ha diversificado sus ingresos, Fox se ha negado en forma reiterada a renunciar a su pensión como ex presidente, que asciende a 2.7 millones de pesos al año. En entrevista negó que él o su esposa tengan una fortuna oculta: “Yo no tengo dinero escondido, ni lo tiene la señora Marta”.

Su vida —aseguró— se concentra en hacer labor altruista. “Marta y tu servidor ya estamos más allá del bien y el mal. Nosotros vivimos bien, yo diría que muy bien para algunos, bien para nosotros. Cada quincena hay que estar sacando para la raya, pal gasto, y todo lo demás de tiempo y trabajo lo donamos a las fundaciones. Nuestra vida está dedicada a las fundaciones, por eso acomodé la herencia de mis hijos con casas y por eso ya cada uno tiene su trabajo y su empresa, por eso les ayudo.”

—¿Cuánto gana usted en las empresas en que participa?

—De sueldo nada. De lo que me cae a veces poquito. Pero ¿pues qué te diré? Recibo al año por todo, fuera de mi sueldo de funcionario público, este eh… llegaré a los dos millones, dos y medio millones, una cosa así…

—¿Es más o menos la pensión que recibe?

—Más o menos igual. La pensión es… ¿qué? Setenta y cinco mil pesos quincenales, son ciento treinta y cinco mil al mes [netos]. Sí, dos millones de pesos, más menos.

—Ahora que sabemos que usted tiene diversos ingresos, participando en distintas empresas, ¿mantiene su dicho de que su pensión la necesita porque de eso vive?

—Sí, claro. Porque le dono a Centro Fox la diferencia, sí. Tengo el derecho, sí. Lo que no estoy es atesorando dinero, para que entiendas mejor. Lo excedente le dono yo al Centro Fox frecuentemente, cada que se ofrece lo hago. Entonces sí lo necesito.

—En una declaración recientemente dijo que le servía para comer frijolitos…

—Así es, así es. Sí, sí, como frijolitos con eso y lo otro lo dono. Es que sí…

—Dado que es un hombre de negocios con intereses en múltiples campos…

—Eso está amañado. No tengo intereses ni en diversos campos. Di pequeñas empresas, medianas, regionales, locales, no metas un punto a la jiribilla. Dime…

—¿Estaría usted dispuesto a renunciar a su pensión?

—No. No.

—¿Y al personal de apoyo que le sirve?

—No. Ni al de seguridad tampoco.

—¿Cuánto tiene de equipo de seguridad a su cargo? ¿A su servicio?

—No sé. Son tres turnos, como de 18 personas en tres turnos. Y los tiene Calderón y los tiene el otro [Carlos Salinas], es un derecho que nos da. No queremos presidentes muertos, matados por los criminales. Aunque yo con gusto los regresaría.

—¿Usó usted el poder para beneficio propio o de su familia?

—¡No!, y te lo repito una y mil veces, nunca.