Desfile patriótico. Cuando pasa la bandera, un espectador permanece sin descubrirse. La muchedumbre rezonga, luego grita: “¡El sombrero!” y se lanza contra el recalcitrante, que persiste en menospreciar el emblema nacional. Algunos patriotas le darán su merecido. Se trataba de un gran mutilado de guerra que tenía amputados los dos brazos. —Villiers de L’Isle-Adam.

Fuente: Edmundo Valadés, El libro de la imaginación. FCE, México, 1976; 20ª reimpresión, 2015.

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