A quien nos lee,
si quieres apoyar nuestro trabajo te invitamos a suscribirte a la edición impresa.

SUSCRÍBETE

• Algo que te golpea de modo tan variado como un himno de batalla para amazonas, como la felpa verde esmeralda para los muebles del palco de Napoleón en la Ópera, o sólo como la dulzura llana y sonriente. [Descripción del perfume Black (Bulgari).]

• Tan aguda como la malva, con un fresco, gracioso acorde melódico que está entre el lirio del valle y la magnolia. [Descripción del perfume de “celebridad” llamado Lovely, de Sarah Jessica Parker.]

• Un Niágara de vulgaridad megafónica que dura para siempre, e irradia como basura nuclear. [Descripción del perfume de “celebridad” llamado Curious, de Britney Spears.]

• Es suave y a la vez áspero como el pelillo en una mejilla hermosa, un poco como la belleza misma: algo que se entiende de inmediato, y que nunca se elucida del todo. [Descripción del perfume Habit Rouge (Guerlain).]

• Un muchacho hermoso hasta el desastre a quien voltean a ver todos en la calle, aunque tenga el pelo muy crecido y se vista con desaliño, y rompe más corazones cuando corre inocentemente a comprar leche que el daño amoroso que logra hacer con sus desdenes cualquier otro mortal en el curso de una vida. Se apoderó de mi corazón como una rama salida en el bosque te atrapa al atorarse en la manga de tu suéter, y me di cuenta de que lo amaba por el leve temblor en mi voz cuando pregunté su nombre. [Descripción del perfume Le Troisième Homme (Caron).]

Fuente: Tania Sánchez y Luca Turin, Perfumes. The guide, Profile, Londres, 2008. Sánchez es periodista, recolectora de perfumes y perita en esencias; Turin es un biofísico, quien cree que hay un malentendido general sobre cómo las moléculas suspendidas en el aire actúan sobre los receptores que estimulan las terminaciones nerviosas de nuestras narices. Una teoría controversial que cuestiona la idea de mucho tiempo de que es esencialmente la forma de esas moléculas la que permite al cerebro formar y reconocer los conceptos de “pescadoso”, mohoso, pimentoso o “naranjo-florido”. Turin sostiene, basándose en el hecho de que ciertas moléculas con idéntica forma producen muy diferentes sensaciones olfativas, que en vez de eso nuestras narices están equipadas con la capacidad de registrar la frecuencia de sus vibraciones moleculares.