DE LA MALDITA PINTURA

Cuando dicen que la realidad es inaceptable, ¿debemos, debo yo, estar radicalmente de acuerdo con ellas?, me pregunto a mí mismo, azorado como siempre de la fuerza de las hembras, pero al mismo tiempo casi convencido de que todas las palabras que hemos cruzado, yo las he inventado, atribuido o malentendido, en medio de una ensoñación que no acaba, como otras ensoñaciones que he tenido, sueños que el miedo y la emoción me inducen, ya no sé lo que estoy diciendo, un sueño en que sueño que sueño hechos y palabras y formas que tienen no sólo la redondez y la cuadratura o como se llame de los sueños, sino incluso la perfecta imperfección que caracteriza a la realidad. Porque en la verdadera realidad estoy seguro de que yo descolgaría las llaves y sacaría a Uno y a Cinco, aun sin tener a la mano trapos para que cubrieran sus desnudeces asombrosas y prohibidas, y aun si me arriesgaba a que me ofrecieran sus cuerpos como en los dibujos al carbón de Dos, o que me escupieran y golpearan y arañaran; aunque tal vez sólo saldrían de la jaula -sí. Cinco también, tan tranquila, no sólo desdeñosas de mí, sino ni siquiera capaces del gesto de agradecimiento… (p. 58).

Héctor Manjarrez: La maldita pintura, Era, Mexico, 2004, 79 pp