VIDA PÚBLICA

HECHOS

POR ADOLFO SÁNCHEZ REBOLLEDO

DEL VANDALISMO A LA TREGUA: EL INFORME

Una apostilla al texto del IV Informe rendido por Vicente Fox el 1° de septiembre impidió que la ceremonia culminara en un completo y absoluto desastre. Al referirse al tema especialmente conflictivo de las reformas al IMSS, visiblemente agobiado por las constantes e irrespetuosas interrupciones de algunos legisladores, así como por las encendidas protestas sindicales afuera del Congreso, el presidente improvisó una petición salvadora: “Les invito a todas las partes a que hagamos una tregua, reemprendamos el diálogo y alcancemos acuerdos próximos”. Obviamente, se refería a la necesidad de sentar a la mesa a las partes interesadas en el tema de las pensiones, pero el aplauso casi unánime transformó esa propuesta acotada en una oferta al conjunto de las fuerzas políticas, cuya crispación lejos de disminuir va en aumento al vencerse adelantadamente los plazos para la sucesión de 2006. Así, al tomarle la palabra al presidente, se produjo una inesperada pero saludable reacción en cadena a favor del diálogo y el acuerdo nacional que alcanzó a la Cámara de Diputados, a los partidos y al propio jefe de gobierno, Andrés Manuel López Obrador, que estuvo entre los primeros en aceptar el diálogo sin condiciones con el presidente Vicente Fox.

Cabe señalar que en el contexto actual la idea de “tregua” evoca naturalmente a la de “pacto”, tan furiosamente desdeñada por los oráculos de la “transición votada”. La consolidación de la democracia precisa de un “acuerdo en lo fundamental” que no cae del cielo a cuenta del mercado político. Que no sea fácil conseguirlo no significa que no sea necesario. Ciertamente, sería una regresión que en nombre de “los consensos” se planteara la vuelta a la “unidad nacional” al estilo de los años cuarenta, anulando la vitalidad del pluralismo, pero nadie puede pensar seriamente en el futuro sin un examen colectivo —político, ético y legal— de los límites y las potencialidades de México en el mundo globalizado para crecer y desarrollarse en libertad y con justicia social. Ese es el sentido de ir a un nuevo pacto nacional democrático. Ojalá y el buen sentido del diálogo se imponga sobre la lógica perversa de la confrontación en marcha.

OASIS EN EL DESIERTO:

 La CNH La Convención Nacional Hacendaria concluyó fría pero felizmente con 323 acuerdos, entre los cuales destacan:

1) la promoción de una reforma fiscal que devuelva potestades tributarias a los estados y municipios, 2) impulsar la reformar al régimen fiscal de Pemex para darle seguridad financiera, 3) simplificar la recaudación fiscal, y 4) establecer las bases para un Sistema Nacional de Pensiones, así como otras medidas tendientes a mejorar la eficacia de la administración y el acceso de los gobiernos estatales y municipales a los mercados crediticios.

Donde la Convención no logró unanimidad, como era previsible, fue en lo relativo a la reducción de la tasa del IVA del 15% al 12% (al 10% en la frontera) gravando con un impuesto local las ventas y servicios al consumo final. Menos acuerdo hubo en la posibilidad de revisar las tasas en bebidas y alimentos.

Al final, satisfecho, el secretario de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Francisco Suárez Dávila, exclamó “¡Hay carnita, hay carnita!”. Ahora sólo falta que el Congreso la convierta en leyes, pero del plato a la boca…

LÓPEZ OBRADOR: ESPERANDO EL DESAFUERO

Si hasta mediados del año en curso Andrés Manuel López Obrador encabezaba las encuestas a pesar de zancadillas y videoescándalos, tras la marcha multitudinaria del 29 de agosto el lopezobradorismo apareció como un fenómeno de masas, claramente enfilado hacia las elecciones presidenciales de 2006. El llamado a la defensa del jefe de gobierno, acosado por la amenaza del desafuero, puso en inesperada tensión a las desmadejadas falanges del PRD e hizo sonar la alarma de la ingobernabilidad entre quienes creen que se puede prescindir de una fuerza política nacional mediante una maniobra jurídica, como ocurre con el juicio de procedencia que se le sigue en la Cámara de Diputados que en su caso llevaría a la consignación penal y, por tanto, a la inhabilitación del perredista.

Dada esa perspectiva poco halagüeña, López Obrador reiteró ante la multitud lo mismo que ha dicho otras veces: “Hablando en plata, vuelvo a señalar que todo ha sido fabricado para quitarme mis derechos políticos, con miras a las elecciones de 2006 y atajar el proyecto alternativo de nación que estamos impulsando ante el rotundo fracaso del modelo neoliberal y del mal llamado gobierno del cambio”.

Pero además de defenderse, López Obrador aprovechó la reunión para lanzar a los cuatro vientos un mensaje de intención programática que pretende ser la base de un “proyecto alternativo de nación”, semejante aunque no idéntico al que Cuauhtémoc Cárdenas impulsa en el polo extremo del PRD. Resulta transparente que los 20 puntos de López Obrador representan un punto de partida legítimo, aunque insuficiente, para el debate nacional, pero justo es reconocer que al menos pone en blanco y negro algunas de las preocupaciones legítimas del perredismo realmente existente en torno a la historia, el neoliberalismo y las opciones inmediatas de gobierno.

Los 20 postulados básicos mezclan el pesimismo del diagnóstico con la esperanza por el futuro (“en las ciudades prevalece el desempleo, la frustración y la inseguridad; en el medio rural las actividades productivas están en bancarrota y crece cada vez más el número de pueblos abandonados a consecuencia de verdaderos éxodos de mexicanos que buscan empleo más allá de la frontera, arriesgándolo todo por conseguir algo que mitigue su hambre y su pobreza”), seguidos de consideraciones de orden estratégico de las que levantan el polvo (“al Estado le corresponde evitar la desigualdad social. No es posible seguir desplazando la justicia social de la agenda del gobierno. No se vale defender la facultad del Estado para rescatar instituciones financieras en quiebra y considerar una carga la promoción del bienestar de las mayorías”).

Por supuesto, la crítica a esos y otros planteamientos puede parecerle a muchos necesaria y hasta obligada. Sin embargo, resulta sorprendente la reacción derogatoria de algunos voceros empresariales, apurados en descalificarlo como “populista”, ismo que al parecer resume sin precisión teórica alguna todo aquello que irrita a ese y otros sectores. Por ejemplo, el presidente de la Coparmex, Alberto Núñez Esteva, dijo tan campante que “a todo mundo debería preocuparle el populismo, (pues) el populismo nos avienta 20 años atrás”. ¿No va siendo hora de poner por delante la discusión de ideas en vez de etiquetar mediante analogías con el pasado o comparaciones arbitrarias conductas políticas cuya legitimidad democrática, por cierto, no está en entredicho?

PAN: PÓQUER DE CANDIDATOS

 Durante una reunión de legisladores panistas celebrada en Morelos para fijar la agenda legislativa, el coordinador de la bancada blanquiazul, Francisco Barrio Terrazas, anunció su deseo de figurar como precandidato del PAN a la presidencia de la República. Con él, la cifra de aspirantes a ocupar ese espacio se eleva a cuatro, aunque el secretario de Gobernación, Santiago Creel, quien hasta hoy gana en las encuestas internas, ha rechazado que se le incluya en la lista donde ya se encuentran Felipe Calderón, ex secretario de Energía, Carlos Medina Plascencia, ex gobernador interino de Guanajuato y senador de la República, y el propio Barrio Terrazas, ex gobernador de Chihuahua.

Si bien por tradición el PAN suele decidir sus candidaturas en un clima proverbialmente tranquilo y aseado, es indiscutible que ahora las cosas han cambiado. Por principio de cuentas, el PAN ensayará mecanismos inéditos para la elección del candidato presidencial, incluyendo, desde luego, las formas directas de consulta a los miembros, según lo establece el artículo 37 reformado de los estatutos. Además, esta será la primera ocasión que el PAN acuda a la cita teniendo en sus manos el gobierno federal, lo cual supone problemas nuevos, responsabilidades mayores y un grado de fiscalización pública que obviamente no se daba cuando actuaba en la oposición.

Todavía está por verse si en el regateo se imponen las corrientes que piden la rectificación del foxismo o prevalece la línea de continuidad, mejor representada en este caso por el secretario Creel, pero no le será fácil a ninguno de ellos recuperar la mayoría que puso a Fox en la presidencia, más si al desencanto ciudadano se suma la decepción entre los círculos que en el pasado forjaron una amplia y económicamente poderosa alianza en torno a los Amigos de Fox.

Aunque Bravo Mena pidió a los aspirantes “compañerismo”, el tono sigue subiendo. Dos días después de que el presidente propusiera una tregua, Felipe Calderón exigió públicamente a Santiago Creel Miranda, a quien el Instituto Electoral del Distrito Federal acusa de rebasar los topes de campaña en el 2000, que escogiera entre ser secretario de Gobernación de tiempo completo o promoverse como candidato a la presidencia de la República. En ese mismo tenor, Carlos Medina Plascencia dijo lapidariamente: “No se puede servir a dos proyectos ni a dos amos”. Sin embargo, Creel, apoyado por la dirigencia panista, prosiguió sin inmutarse a la cabeza de Gobernación.

LOS PARTIDOS Y SUS NORMAS

 Con la obvia intención de enviar un mensaje ejemplar al mundo político y sus propios afiliados, el último Congreso del PRD reformó sus estatutos para prohibir el nepotismo en la postulación de sus candidatos. Sin embargo, el Consejo General del IFE en primera instancia, y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en definitiva, rechazaron tal modificación. La sentencia emitida por la sala superior obliga al PRD a eliminar el inciso h) del artículo 14, donde se fijaba el requisito de “no ser cónyuge, concubino o pariente consanguíneo, por afinidad, en línea recta u horizontal hasta el segundo grado de los titulares en ejercicio de los cargos de elección popular que aspira a suceder”.

Aunque el PRD se escudó en el principio de equidad para fundar sus razones, el Tribunal estimó que aceptar el artículo de marras significaba excluir y discriminar a ciertos miembros del partido; asimismo, consideró infundado el argumento de que el vínculo de parentesco otorgaría ventajas indebidas en los procesos electorales y rechazó que tal condición pusiera en riesgo el principio de no reelección. Con esa resolución, avalada por la mayoría de los magistrados, con el voto particular en contra de tres de ellos, la sucesión en Tlaxcala sufrió un vuelco, pues el PRD decidió de todos modos sustituir a la senadora y esposa del gobernador como su candidata.

Siendo irrevocable, la resolución no despeja por completo una serie de interrogantes planteadas durante el trayecto de la transición respecto a la naturaleza de la autonomía de los partidos en cuanto entidades de interés público. Tampoco aclara cuáles son los alcances y los límites de los derechos y los deberes de los ciudadanos-militantes, sujetos voluntariamente a las normas que singularizan a cada formación política. La ley y la experiencia comprueban que los derechos ciudadanos nunca son absolutos pues se hallan sujetos a modalidades y/o restricciones que no implican, necesariamente, distorsiones a los principios democráticos y la equidad.

Como quiera, el debate iniciado con la eventual postulación de Marta Sahagún y seguido por la senadora Maricarmen Ramírez en Tlaxcala tiene ahora un principio de solución jurídica, aunque sigue el conflicto interno en el PRD y, sobre todo, está pendiente una reflexión general sobre el vínculo necesario entre moral y legalidad en la democracia.

BESLAN O EL INFIERNO

Los actos terroristas responden a impulsos incomprensibles desde el punto de vista moral, aunque éstos se encubran bajo disfraces religiosos o políticos. Sus víctimas ya no son adversarios visibles, identificados por su pertenencia a un bando, sino pueblos enteros, formados por mayorías de personas indefensas e inocentes. La matanza de Beslán es el clímax de la brutalidad unida a la torpeza y la falta de escrúpulos. No hay palabras para condenar el asalto, los preparativos, el ayuno forzoso de los infantes, sometidos sin pan ni agua, desnudos, a la cobardía de los verdugos, a la indolencia criminal del imperio ruso y, al fin, el infierno, el infierno sin nombre en esa escuela de una república extraviada del Cáucaso: Osetia del Norte, cristiana ortodoxa en un mar islámico donde yace el petróleo. Pero, ojo, no hay gratuidad en esos actos despreciables. Detrás de la metralla se esconde la finalidad única de imponer un estado de pánico inmovilizador, la sensación colectiva de abandono y muerte que el genocidio deja a su paso. Los niños de Beslán no saben por qué murieron. Mientras, Putin sueña con Stalin el sueño de Iván y aprieta el puño. No hay duda, los locos van ganando. n