Toda historia no es otra cosa que una infinita catástrofe
de la cual intentamos salir lo mejor posible.
—Italo Calvino citado por Gil Gamés

Glifo del Códice Telleriano-Remensis.

Una joven germana-mexicana —que nunca había sentido un sismo— y su madre mexicana —sobreviviente del terremoto de 1985 y residente en Alemania desde ese año—, familiares de mi esposa, están de visita en la Ciudad de México para acompañar a una enferma. Sintieron el sismo del 7 de septiembre. La chica quedó aterrorizada y su madre evocó la tragedia del sismo del 19 de septiembre de 1985. Tras días de enclaustramiento, la joven decidió conocer las pirámides de Teotihuacan. Madre e hija observaban la Calzada de los Muertos desde la cima de la Pirámide del Sol el 19 de septiembre de 2017 a las 13:14 horas.

La imagen de ambas me remitió a Los sismos en la historia de México. Tomo II,1 libro que contiene la imagen del glifo tlalollin o temblor de tierra, 1542. “Este año de 11 conejos y de 1542 hubo temblor de tierra” (Códice Telleriano-Remensis, folio 46r). La ilustración muestra el cuadrante cronológico 11 conejo, unido con un lazo gráfico a una figura con un palo y con el topónimo de México-Tenochtitlan y en la parte inferior con un tlalollin. “Este último muestra al glifo ollin dentro de tlalli, con el ojo de la noche en el centro.” La lectura pictográfica, según las autoras, sería: “en el año 11 conejo hubo un temblor de tierra durante la noche”.

El terremoto del 19 de septiembre de 2017 fue de día, pero la sensación es de permanencia en “el ojo de la noche”.

 

Alejandro García Abreu
Ensayista y editor.


1 Virginia García Acosta, Irene Márquez Moreno y América Molina del Villar, Los sismos en la historia de México. Tomo II. El análisis social, FCE/UNAM/CIESAS, México, 2001, 281 pp.