En la Edad Media los utensilios de la escritura no dejaban de tener cierta sacralidad. Entre ellos menciona San Isidoro el cálamo (calamus) y la pluma (pinna, doblete de penna). La pluma, con la hendidura que tiene en la punta, representa una unidad que se resuelve en dualismo, símbolo del Verbo divino, del Logos, que se manifiesta en el dualismo del Antiguo y del Nuevo Testamento y cuyo sacramento se derrama en la sangre de la pasión (la tinta). Y según Casiodoro, el hecho de que escribamos a pluma con tres dedos es símbolo de la Trinidad.

Fuente: Ernst Robert Curtius, Literatura europea y Edad Media latina (traducción de Margit Frenk y Antonio Alatorre), FCE, 1955; 5ª reimpresión, 2017.

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