PUEBLA. Meléndez es una pesada carga. La presencia de Meléndez al frente del Gobierno del Estado sigue provocando una continuada y enérgica protesta, de parte de la clase dueña de su voluntad, que sabe que el impopular funcionario impuesto por el Centro es obra de conocidas gestiones cerca de las oficinas del Partido llamado Constitucional Progresista. Es necesario que el país sepa por conducto de un órgano de la prensa tan seriamente independiente como (esta revista) Argos, que en Puebla hemos vuelto a las andadas no digo con la carga de Meléndez, tan inepto como inconveniente, sino con Secretarios de Gobierno como Pontón y empleados y funcionarios como Mora, Ramírez, Romay, Sánchez de la Vega, Gutiérrez Lezama, Mendízabal y Marín, salidos uno a uno de las filas del decrépito martinismo.

La sociedad está indignada, con justificación. Cada detalle de este enjuague político viene a aumentar su malestar; ya ofrecimientos de cien mil pesos por parte de políticos caídos; ya el proyecto de apertura de una casa de juego; bien conferencias privadas que nadie desconoce o ya los escándalos del joven Martínez, no reprimidos ni por asomo.

Para colmo se ha dado a conocer el texto de una carta que en cercanos días dirigió Meléndez al licenciado Felipe I. Contreras y de la cual saco este párrafo: “Ese es en efecto nuestro compromiso. Usted me cede por ahora todos sus elementos y yo me obligo a conseguir del Centro el apoyo necesario para obtener el triunfo de mi candidatura en los comicios y la declaratoria correspondiente por el Congreso; en el concepto de que para el próximo período cederé a usted mis elementos personales y políticos y ejerceré presión hasta donde me sea dable para obtener el triunfo de su candidatura”.

Después de ver semejante documento, nadie puede titubear para conocer de golpe al hombre funesto que gobierna Puebla; el que no puede esgrimir la vanidad maderista de decir que fue revolucionario, porque ni tomó las armas ni puso energías de otra especie al servicio de la rebelión; el que se dice enemigo de don Mucio Martínez, cuando en verdad marcha en perfecto acuerdo con éste, y el que, en fin, por su ineptitud aplastante, ha venido a crear un deplorable estado de cosas en todos los ramos de la administración. EL CORRESPONSAL.

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VERACRUZ. El triunfo de Lagos Cházaro. Las elecciones para Gobernador constitucional de este Estado acaban de pasar y la opinión no se ha puesto de acuerdo, ni se pondrá, en lo relativo a quién es el candidato triunfante. Mientras que los laguistas publican a los cuatro vientos que el Lic. Francisco Lagos Cházaro ha obtenido una mayoría abrumadora, los gaviristas hacen lo propio y ya dan como segura la noticia de que el General (?) Gabriel Gavira será el Gobernador. Entretanto, y como una prueba de que ni unos ni otros las tienen todas consigo, y siguiendo una práctica muy maderista, amenazan con empuñar las armas y lanzarse a la revuelta si su candidato respectivo no alcanza el triunfo.

Las mencionadas elecciones han demostrado una vez más que el pueblo no está apto para la democracia, pues en cada población la han entendido como un medio para vengar añejos rencores de campanario y como manera sencilla de adquirir notoriedad y preponerancia en el villorrio, y para preparar un caciquismo de cuño maderista: el caciquismo de los que lucharon por la idea, como se dice por estos rumbos. Así se ha visto que durante la campaña electoral los gaviristas han dicho en todos los tonos que el señor Gavira debe ser el Gobernador, porque expuso su preciosa existencia luchando por el Plan ranchero de San Luis, y que el licenciado Lagos Cházaro no debe serlo, porque ni corrió frente a las tropas del Gobierno anterior, ni es general… aunque sí es maderista. Sus procedimientos democráticos, llamémoslos así, lo dicen muy claro, si bien es verdad que no ha enviado telegramas a la Legislatura local.

Tras esta lucha en la que se han esgrimido toda clase de armas, sólo quedará una estela de odios de partido y de descontento, pues ninguno de los candidatos, cualquiera que sea el que sustituya a la Gata Eleuteria, podrá cumplir sus promesas maderistas. Lo único que han hecho ambos candidatos es prepararle el terreno a Zapata. EL CORRESPONSAL.

 

Fuente: Revista Argos, febrero 10 de 1912. [En: Revistas Literarias Mexicanas Modernas. Arte (1907-1909). Argos (1912). Primera edición facsimilar, FCE, México, 1980.]