En 1882 el nawab de Bahawalpur le ordenó a un fabricante parisino una cama que incluía cuatro estatuas en tamaño verdadero de mujeres desnudas con pelo natural y ojos y brazos móviles, sosteniendo abanicos. Los cables estaban dispuestos de modo que al presionar el colchón las figuras se movían, abanicando y haciendo guiños de ojos, mientras una selección de la ópera Fausto de Gounod podía oírse desde una caja de música incorporada.

Fuente: Lapham’s Quarterly, invierno 2017.

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