Desde los extremos vieron tendido el huso de la Necesidad, merced al cual giran todas las esferas […]. El huso daba vueltas con movimiento uniforme, y en este todo que así giraba los siete círculos más interiores daban vueltas a su vez, lentamente y en sentido contrario al conjunto […]. El huso mismo giraba en la falda de la Necesidad, y encima de cada uno de los círculos iba una Sirena que daba también vueltas y lanzaba una voz siempre del mismo tono; y de todas las voces, que eran ocho, se formaba un acorde. Había otras tres mujeres sentadas en círculo, cada una en un trono y a distancias iguales; eran las Parcas, hijas de la Necesidad, vestidas de blanco y con ínfulas en la cabeza: Láquesis, Cloto y Átropo. Cantaban al son de las Sirenas: Láquesis, las cosas pasadas; Cloto, las presentes, y Átropo, las futuras.

Fuente: Relato de Er, final del Libro X de La República de Platón (616a-617d). Traducción de José Manuel Pabón y Manuel Fernández Galiano. Incluido en Eugenio Trías, El canto de las sirenas. Argumentos musicales, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2007. (Con las gracias a Alejandro García Abreu.)

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