A finales del siglo XV Luis de Lucena publicó Repetición de amores (alrededor de 1497), junto con un tratado de ajedrez, atribuido al mismo autor. Ajedrecista, posiblemente judío, y sin duda enamorado, Lucena explica algunos detalles de cómo se representa al dios romano del amor. El precedente pagano de san Valentín es Cupido, hijo del Amor (Venus) y de la Guerra (Marte), un niño alado cuyo nombre remite a la familia léxica de lo que en latín significaba “deseo” (es decir, lo que llamaban CUPIDITAS). ¿Por qué tiene alas? Dice Luis de Lucena: “Pusieron a Cupido con alas. Esto fue necesario por dos cosas: la primera, por hazer creíble lo que los poetas dél affirmavan; dizen que Cupido por todo el mundo hiere con saetas e con ardor a todos los honbres e todos los que aman son dél encendidos. Empero no podría esto hazer Cupido si no bolasse muy apriessa, porque en todos los lugares pudiese esto hazer. Así lo pone Séneca, tragedia quarta, carmine (poema) II: ‘Venus, llamada Hericina, embía a su hijo que ande vagando por el mundo e él, bolando por el cielo, embía las saetas muy rezias con mano tierna’. La segunda razón desto es la significación: Cupido significa el amor, el qual haze a los honbres más instables que otra pasión; e como las alas son instrumento para súbito pasar de un lugar a otro volando, así el amor haze al enamorado de poca firmeza e de mucho mudamiento. Son los enamorados muy sospechosos; súbito creen e súbito descreen, e estando siempre colgados de un pensamiento e poseídos de temor. Ansí lo scrive Ovidio, Libro de las Heroídas, epístola primera, que es de Penélope a Ulixes: ‘El amor es cosa llena de temor e de sospecha’. Otrosí los enamorados súbito aman e desaman, contienden e son luego amigos, tienen quasi en un mesmo tienpo deseos contrarios, lo qual no hazen los otros poseídos de algunas pasiones. E por esso más devieron dar alas a Cupido que a otro dios”.

Fuente: Lola Pons Rodríguez, Una lengua muy larga. Cien historias curiosas sobre el español, ARPA editores, Barcelona, 2016.

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